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EDITORIAL Responsabilidad naciente y necesaria
Conforme se asienta en el conocimiento popular la aceptación de que la actividad empresarial es la mejor manera de crear riqueza y de beneficiar económicamente a los pueblos, también han surgido a la discusión y análisis los temas relacionados con la responsabilidad social del empresariado en aspectos que alcanzan otros temas, desde hace mucho tiempo considerados exclusivos de otros sectores.
Es en esta línea de pensamiento en la que se debe entender la importancia y, sobre todo, la necesidad de la V Conferencia Interamericana sobre la Responsabilidad Social de la Empresa, desarrollada en esta capital con la participación de unas 600 personas provenientes de diversas entidades nacionales e internacionales desarrolladas alrededor de una idea que cada vez adquiere más adeptos dentro del mundo empresarial del país, del Istmo y del mundo.
La idea de la responsabilidad empresarial entendida así, dicen sus organizadores, se diferencia de la filantropía en que ésta se define como el amor al género humano, mientras la otra contribuye a la competitividad de las empresas, el bienestar general y el desarrollo sostenible, todo basado en principios éticos y cumplimiento de la ley en lo que se conoce como la cadena productiva, integrada por productores, proveedores, distribuidores y demás participantes en el proceso empresarial.
El concepto de responsabilidad social empresarial abarca aspectos como la ecología, el apoyo a medianas, pequeñas y micro empresas. Es la participación del sector privado en el combate efectivo de la pobreza, de las prácticas laborales también socialmente responsables, en los tratados de libre comercio, entre otros. Es, por tanto, un tema de gran actualidad y de necesidad urgente.
Lo más importante de este concepto es el factor puramente filosófico, que valora la aceptación de la empresa no solo como productora de bienes o servicios, sino como participante en el desarrollo de los seres humanos. En ese sentido, es una derivación fácil de entender del criterio de que la empresa es una institución social de primer orden, inmersa en una comunidad determinada y en muchas ocasiones capaz de representar mejoras en su entorno.
Otro aspecto fundamental de este nuevo criterio empresarial es el hecho de que puede ser aplicado por compañías de cualquier tamaño. También de que las empresas tienen toda una gama de temas que pueden escoger, incluso según su propio interés comercial. Por eso resulta una actividad que siempre, de alguna manera u otra, hará que los beneficios retornen y favorezcan a la actividad empresarial.
En la actualidad, existen muchas posibilidades de que los pueblos latinoamericanos se sientan atraídos por los cantos de sirena del populismo y del retorno al pasado. Por eso, la responsabilidad social se justifica y se convierte en antídoto para estos peligros, al estar basada en principios éticos que, como deben ser, sobrepasan las obligaciones meramente legales. Todo ello hace que esta conferencia constituya un buen evento empresarial del 2007.
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