|
SIEMBRA De héroes y esperanzas
Napoleón: “El valor no se falsifica; es una virtud que escapa de la hipocresía”.
Por:
Carlos Zúñiga Fumagalli
Este domingo, los guatemaltecos vivimos momentos de angustia con una mezcla de esperanza, cuando nos enteramos de la batalla campal que se vivió entre la Policía Nacional Civil (PNC) y una pandilla de criminales en Villa Hermosa.
Angustia, puesto que al leer la noticia pensamos en narrativas del tiempo de Los intocables, hasta se nos vino a la mente el Viejo Oeste estadounidense, de los vaqueros a caballo asaltando trenes o bancos como pedro por su casa.
Angustia, al ver que por lo menos 15 encapuchados, equipados hasta los dientes con armas prohibidas, asaltaron un centro comercial en plena Petapa, como si estuvieran robando huevos en un corral.
Estas viles comadrejas rompieron vitrinas y cargaron con todo, en el marco de un descaro total.
Incluso, asaltaron a comensales que disfrutaban de un convivio navideño, y los despojaron de sus valores personales.
Luces de esperanza, porque vimos una respuesta diferente y eficaz por parte de nuestras autoridades de la PNC y el Ejército. Por primera vez en mucho tiempo, vemos cómo la fuerza pública respondió en forma efectiva y, sobre todo, valiente, ante estas sanguijuelas del crimen.
No cabe la menor duda que sí quedan esperanzas de mejoras en nuestra fuerza pública.
Pareciera que los cambios de jefaturas han tenido algún efecto; es primordial continuar con la depuración y elevar la autoestima y equipamiento de los buenos elementos, que definitivamente los hay.
De héroes, pues vaya que los hubo en ese lamentable incidente. Primero, Manuel Sacol, policía privado, muerto en el asalto al comercial, al oponerse con poca preparación y equipo muy inferior a semejantes criminales.
Ya en el enfrentamiento en la guarida de los asesinos, la pérdida de vida del oficial de la PNC Agustín Gallina Chon, quien cuando intentaba capturarlos con vida y dar muestras de un valor ejemplar, fue abatido a tiros, sin contemplación. Héroes anónimos, también, el resto de efectivos que participaron; algunos, que sufrieron heridas, tanto de la PNC como del Ejército.
Reconocimiento también a civiles que, en forma heroica, denunciaron a los delincuentes por vía telefónica, hecho que permitió la acción de las autoridades. Igual debemos reconocer a los jefes superiores y a la ministra de Gobernación por estas luces de esperanza para los honrados y el mensaje de escarmiento para los delincuentes. Sigan así, puesto que la guerra no está perdida; solo unidos todos, la ganaremos.
|