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Una Navidad muy especial
Así viven la Navidad los seleccionados sub 23, que desean compartirlo con los lectores de Prensa Libre
Por:
Antonio Barrios Alvarado, Claudia Castro
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| Cristian Noriega (celeste), Marco Pablo Pappa (detrás), José Contreras (sentado) y Jonathan Márquez (rojo), quieren desear paz y armonía a todas las familias guatemaltecas, desde el árbol de Navidad del Centro Comercial Galerías Miraflores. |
La Navidad para los integrantes de la Selección Nacional sub 23 estará llena de dicha, pues el 2007 fue un año de éxitos, los que esperan festejar junto a sus familiares.
Hoy en día es muy especial para todos los guatemaltecos, en especial para los jugadores sub 23, quienes desde pequeños acostumbran pasar la Navidad en familia; compartir un tamal, algún regalo y, sobre todo, el amor que los une.
Para celebrar las fiestas, cuatro de los jugadores sub 23, que consiguieron el pase a la fase final por la clasificación a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, se reunieron con Prensa Libre para enviar los mejores deseos a sus lectores.
Entre zapatos y pelotas
Con un capuchino en la mano y con un brillo especial en sus ojos, cada uno de los jugadores: Cristian Noriega, José Contreras, Marco Pappa y Jonathan Márquez, recordaron aquellos regalos con los que siempre soñaron y que sus padres les hicieron realidad.
Contreras mantiene el recuerdo intacto de aquellos zapatos de fútbol Pelé, negros con línea amarilla, que recibió cuando apenas tenía seis años. “También deseaba unos cruceiros”, dice.
Mientras que Noriega cuenta que su abuelita Inés le regaló una pelota verde con blanco.
Para Márquez, un balón era el mejor presente. Cuenta que cada vez que veía alguno, siempre se lo pedía a sus papás.
Para Pappa, el regalo predilecto era una bicicleta, y cuenta que su papá, Marco Vinicio, siempre trataba de cumplirle sus deseos. “También pedía los mejores zapatos de fútbol, pero no siempre los podía tener”, comenta.
El tiempo ha cambiado, y ahora son ellos quienes dan. Hoy por la noche, Cristian será el más ocupado. Estará en su casa en Villa Nueva, preparando la cena de Navidad, porque el arte culinario es algo que le apasiona.
El menú está elegido, combinará mar y tierra, una pasta y los tradicionales tamales.
Noriega cuenta que desde pequeño aprendió a cocinar, pues trabajó a los 13 años en un restaurante de un chef italiano.
En el caso de Marco Pablo, esperará las 12 de la noche en familia y junto a su sobrinito de un año, Vinicio. “Es la alegría de la casa”, cuenta.
Mientras que en Jalapa, Jonathan primero acudirá a la iglesia católica y después degustarán la pierna, que su papá preparará. “Es muy alegre, porque toda la familia siempre se reúne”, dijo el volante.
Para quien será una Navidad diferente es para José Manuel, pues en esta ocasión no estará con su mamá, Auri, porque pasará las fiestas en Miami, por lo que él estará con su hermano y en la casa de su mejor amigo, Hugo, en Nimajuyú, su colonia.
Pero el año lo cerrará desde la arena del mar, en donde observará las luces de colores y pedirá que todos sus sueños se hagan realidad.
Los deseos para el 2008
Para los seleccionados si el 2007 fue bueno, el próximo año esperan que sea mejor. Todos coinciden en que desean que sus familias estén bien, que las lesiones no aparezcan, que puedan integrar la Selección Mayor y conseguir la clasificación a los Juegos Olímpicos de Pekín, 2008.
Algunos tuvieron un deseo especial, como Márquez, quien quiere el bienestar de la familia de su novia, Loidy Lorena. “Son mi segunda familia”, reconoce.
Así como Noriega lo que más desea es que su abuelita Inés se recupere. “Quiero que se levante de la cama”, dice nostálgico, y que todo le salga bien a su novia, Gabriela.
El año está llegando a su fin, y así como lo terminaron esperan comenzar el próximo.
“Somos un grupo muy unido, que no tiene temor al éxito y que desea ser generador de cambio”, resumió Contreras, como uno de los integrantes de la selección sub 23, que quiere hacer historia.
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