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EL QUINTO PATIO Recapitulación
El inicio de un año no significa “borrón y cuenta nueva”. Por lo menos, no en lo que se refiere al estado de la nación.
Por:
Carolina Vásquez Araya
El año pasado cerró con números en rojo en salud, educación, vivienda, seguridad, empleo, alimentación y proyectos de desarrollo social.
Sólo en el tema de seguridad, los informes oficiales reportan un aumento de la criminalidad del 5.4 por ciento, destacando los asesinatos de 670 mujeres durante el 2006, de los cuales se ha esclarecido menos de una décima parte. Además de las mujeres, cada día se suman a estas cifras más y más niños, niñas y adolescentes.
En cuanto a la situación en la cual el 2007 encuentra a las grandes mayorías, es preciso hacer énfasis en la desnutrición crónica que afecta a más de la mitad de los niños menores de 5 años.
Este segmento representa hasta la fecha a un millón de seres humanos, afectados en su presente y su futuro por políticas erráticas de Estado, no enfocadas en la solución de los problemas, sino en la manipulación de la imagen pública de los funcionarios para que ésta no se vea afectada durante el año electoral.
El año, por lo tanto, arrancó con una ofensiva masiva de propaganda gubernamental a través de todos los medios de comunicación, cuyo objetivo es convencer a la población, primero, de que las actuales autoridades realizaron un heroico “rescate de la nación” –sin explicar a qué se refieren con eso de “rescate”, ya que la corrupción campea por todas sus dependencias– y, segundo, de la gran labor que esta administración ha realizado durante su período, especialmente en obras de infraestructura, seguridad y fortalecimiento institucional.
Mientras tanto, la crisis de criminalidad no tiene parangón en la historia del país. Las denuncias de corrupción continúan.
El sistema de justicia parece inoperante para enfrentar una realidad cada día más violenta y ciertos indicadores sociales, como desnutrición infantil, mortalidad materna, abortos clandestinos, embarazos en adolescentes, maltrato intrafamiliar, secuestro de niños y niñas para alimentar el negocio de las adopciones y falta de legislación para regularlas, se erigen como un testimonio claro del más vergonzoso subdesarrollo.
Todo esto viene arrastrándose desde el pasado, incluidos en ese pasado los 3 años administrados por el actual gobierno. Por lo tanto, de nada sirve publicar páginas y más páginas en los periódicos ni transmitir cientos de mensajes televisivos y radiofónicos llenos de fervor político e imágenes optimistas.
La ciudadanía continúa sufriendo el abuso de la ineficiencia, pero sobre todo la ausencia de un proyecto integral de desarrollo nacional, con visión de nación, propuesto y realizado por políticos conscientes de su papel histórico.
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