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Guatemala, domingo 21 de enero de 2007

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Además, en esta sección:

Hillary Clinton se suma a carrera presidencial
Senadora afirma que es hora de superar fracasos de actual gestión

Foto de portada
Hillary Clinton.

Nueva York. / La senadora demócrata y ex primera dama estadounidense, Hillary Clinton, se sumó ayer a la carrera hacia la Casa Blanca al anunciar la formación de un “comité exploratorio” para examinar sus posibilidades en las presidenciales del 2008.

Si en noviembre de ese año llegara a ser elegida, Clinton, sería la primera mujer presidenta de EE.UU.

En un comunicado hecho público en su página de Internet (www.hillaryclinton.com), Clinton anunció “la formación de un comité exploratorio” para optar a la Casa Blanca.

“Estoy en la carrera. Y estoy para ganar”, sentencia en el anuncio.

Desde ahora se ha convertido en la favorita de entre todos los aspirantes demócratas a la Presidencia, seguida por el senador Barak Obama, quien quiere hacer historia y convertirse en el primer estadounidense de raza negra que llega a la Casa Blanca.

Ambos tendrán que medirse en las primarias del Partido Demócrata, junto a los demás aspirantes entre los que, muy probablemente, figurará además el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson.

La senadora se ha embarcado en esta nueva misión convencida de que “es hora de renovar la promesa de EE.UU.” y de superar los “fracasos” cometidos por la actual administración en los últimos seis años.

Ella deberá imponerse en las primarias que se celebran en cada estado del país y que concluyen en una convención en la que se oficializa el nombre del candidato.

Clinton, senadora por Nueva York, podría convertirse en la primera mujer en lograr la candidatura de uno de los dos grandes partidos y en la primera ex primera dama en llegar a la Casa Blanca (fue la primera esposa de un presidente en llegar al Senado).

Además de los rivales demócratas a la nominación, en su camino podrían interponerse pesos pesados republicanos como Rudolph Giuliani o John McCain.

Clinton, que acaba de iniciar su segundo mandato como senadora, esboza en el anuncio los grandes temas de la campaña, entre los que no falta el de la salud pública, por el que tanto luchó cuando su marido estaba en la Casa Blanca y, por supuesto, Irak.

Clinton anuncia que empezará los contactos con la población para incluir sus inquietudes y diseñar su estrategia hacia la Casa Blanca, para cuya campaña cuenta con fondos considerables. - AFP/EFE.

Promesa

“Prometo pasar dos años (en el Senado) haciendo todo lo que esté en mis manos para limitar los daños que (el presidente) Bush haga”. - Hillary Clinton, senadora por Nueva York.

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México extradita a EE.UU. a capos del narcotráfico

México. / El Gobierno mexicano dio una nueva vuelta de tuerca a su lucha contra los carteles de la droga, que han sumido a esa nación en una ola de violencia en los últimos años, al extraditar a Estados Unidos a varios de sus líderes, incluso antes de que cumpliesen sus condenas en el país.

De un sólo golpe, el viernes pasado fueron extraditados 11 narcotraficantes reclamados hace años por las autoridades estadounidenses en una acción que representa el inicio de una nueva era en la cooperación en materia de justicia entre México y Washington, que dedicó grandes elogios al presidente Felipe Calderón.

La lista está encabezada por Osiel Cárdenas, cabeza del cartel del Golfo, una de las organizaciones criminales más poderosas de México, pero también fueron entregados otros líderes y lugartenientes de los carteles de Sinaloa, Tijuana y Juárez.

La decisión del gobierno del conservador Felipe Calderón, que asumió la Presidencia en diciembre pasado, rompió con la política asumida por su antecesor, Vicente Fox, de no extraditar a los narcotraficantes reclamados por las autoridades estadounidenses hasta que no cumpliesen su condena íntegra en México. - AFP/AP.

Reacción: Aplausos

EE.UU. alabó al gobierno mexicano por las extradiciones.

“Las acciones no tienen precedente tanto en magnitud como en importancia. Estados Unidos jamás ha recibido de México un número tan grande de presuntos narcotraficantes”, dijo el secretario de Justicia de EE.UU., Alberto Gonzales.

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Perspectivas sombrías para Irak
Mientras el mandatario de EE.UU. anuncia el envío de más tropa al país árabe, expertos analizan lo que se puede esperar de la situación
Por: Redacción Internacional

Un Bush solitario es la imagen que se percibe en el ambiente tras el discurso que pronunció el 10 de enero sobre su nueva estrategia en Irak.

El anuncio del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, de aumentar en 21 mil 500 los soldados para mejorar la situación en Irak, sólo generó un frente unido contra su nuevo plan, donde cada día tiene menos aliados en su estrategia.

Desde marzo del 2003, cuando EE.UU., junto a otros países aliados, invadió el país árabe, los discursos de Bush han variado, de un tono victorioso y de héroe en sus inicios, a palabras que buscan convencer a su país de que esta guerra tan impopular debe ser salvada aunque sea en un porcentaje mínimo.

Futuros escenarios

Varios expertos y analistas describen al diario The New York Times los posibles ambientes o ¿qué es lo que podemos esperar a futuro del conflicto?

“En el escenario del mejor de los casos estaremos en Irak durante 15 ó 20 años más”, dijo Stephen Biddle, autor del libro Poder Militar: Explicación de la Victoria y la Derrota en la Batalla Moderna.

La situación de Los Balcanes, es un ejemplo claro, donde todos parecen haberse olvidado de la tropa estadounidense que ha estado allí por años para ayudar a mantener una paz forjada en Dayton, Ohio, en 1995.

Según Biddle, Estados Unidos forzaría a los beligerantes chiíes, suníes y kurdos de aceptar el fin a una guerra civil negociada. Habría algún tipo de acuerdo para repartir el poder entre los combatientes clave, que alcanzaría un cese el fuego precario que tendría que ser vigilado durante mucho tiempo por pacificadores externos.

Otra posibilidad optimista que ofrecen expertos en Irak, y que según ellos, Bush adoptaría con los brazos abiertos, si pudiera lograrla, es que Irak se convirtiera en una versión actual de la Guerra Civil Española.

De 1936 a 1939, cuando los nacionalistas españoles, encabezados por el general Francisco Franco, derrotaron a los leales a la Segunda República Española. La gente en casi todos los países europeos se sentían apasionados por el combate, cuyo saldo de muertos fue enorme. Las estimaciones oscilaron entre 500 mil y un millón de fallecidos.

Pero, al final, la Guerra Civil Española se quedó en España. Los europeos no dejaron que la guerra envolviera al continente.

La mayor preocupación en Irak no es que el país árabe caiga en la guerra civil –la mayoría de expertos dicen que ya es un hecho– sino que ésta no permanezca dentro de Irak. El temor es que una guerra civil involucre a toda la región, con Arabia Saudí y Jordania defendiendo a los suníes, Irán respaldando a los chiíes y los kurdos iraquíes buscando su independencia.

El guión de la Guerra Civil Española no es buen augurio para el propio Irak, porque el saldo de muertos sería enorme, y los suníes iraquíes, que integran sólo el 20 por ciento de la población, enfrentarían penurias.

Sin embargo, esa guerra no se convertiría en la Tercera Guerra Mundial. Estados Unidos eventualmente retiraría su tropa, los iraníes financiarían a los chiíes, y los saudíes apoyarían a los suníes, pero ningún vecino se involucraría militarmente, afirman los analistas.

Según Gideon Rose, editor administrativo de la revista Foreing Affairs, lo mejor que se puede esperar es un “desastre en Irak, problemas en Medio Oriente y un periodo de varios años para recuperar las pérdidas en la política exterior estadounidense”.

Gran desaprobación encontró el plan de Bush de enviar soldados adicionales a la capital iraquí, cuya idea en perspectiva es que la presencia de la tropa estadounidense evitará que los soldados iraquíes, que son principalmente chiíes, masacraren a la minoría de suníes. Eventualmente los suníes en Bagdad llegarían a confiar en los soldados iraquíes, y la reconciliación sucederá entre suníes, chiíes y kurdos iraquíes.

Habrá más tensión

El problema con la nueva estrategia anunciada por el Gobierno estadounidense, dijo Vali Nasr, académico estadounidense de origen iraní y miembro del Consejo sobre Relaciones Exteriores, es que EE.UU. no proporciona suficiente tropa para que hagan mucho más que mantener el rumbo. En opinión de Nasr, 20 mil soldados adicionales es poco para cambiar la dinámica en el terreno, pero suficientes para intensificar más las tensiones.

Agregó que habrá “más de lo mismo por dos años más, teniendo en mente que pudiera potencialmente empeorar”.

Este escenario es bastante atemorizante, expuso Biddle. En ese panorama, EE.UU. retiraría su tropa de Irak, la guerra civil se aceleraría, y los chiíes, financiados por Irán, conquistarían a una aldea suní una tras otra, haciendo a los suníes cruzar las fronteras hacia campamentos de refugiados en Arabia Saudí y Jordania.

Los suníes refugiados en los países árabes apelarían a los gobernantes saudíes y jordanos a hacer un último esfuerzo por defender a los suníes en Irak. Pero para que la situación llegue a este punto, tomaría entre cinco y 10 años, para entonces Irán ya habría adquirido una bomba nuclear.

En medio de todo, Biddle afirma que la situación más probable es “salirnos, la guerra civil se intensificaría”, la financiarían “todos los bandos pero no enviarían sus tropas a través de la frontera.

Agregó que la guerra se prolongaría entre cinco y 10 años” y cansados del conflicto “la diplomacia entraría en acción, habría un cese el fuego y un acuerdo para repartir el poder. Durante ese periodo, la producción petrolera iraquí se desplomaría, traería una enorme inestabilidad en la región y los precios del petróleo tendrían que subir. Y habría una catástrofe humanitaria en Irak”.

Puntualizó que no es una escena “muy feliz, pero eso evitaría el infierno de la guerra nuclear en Medio Oriente”. - (Con información de agencias internacionales y del New York Times).

Envío de tropa: Sin garantía de éxito

No hay garantía de éxito con el nuevo plan estadounidense de enviar más soldados a Irak, admitió el general George Casey, comandante de las fuerzas estadounidenses en Irak.

“Al igual que con cualquier plan, no existen garantías de éxito, y no va a suceder de un día para otro, pero con un apoyo político sostenido y los esfuerzos concentrados de las partes (EE.UU. y gobierno iraquí), creo que este plan puede dar resultado”, afirmó Casey.

El secretario de Defensa, Robert Gates, manifestó que Estados Unidos no debería de retirar su tropa del país árabe incluso si la nueva estrategia anunciada por el presidente George W. Bush no prospera.

Agregó que existe la posibilidad que el Gobierno estadounidense pueda retirarse a finales de este año si la nueva estrategia para poner fin a la violencia que azota al país funciona.

Gates advirtió que también se necesita que el Gobierno iraquí tome medidas para asegurar mejor el país y encontrar soluciones políticas a la tensión entre la mayoría chií y la minoría suní.

Tras el anuncio de Bush, militares intentaron durante varios días convencer al Comité de servicios armados del Senado que el nuevo plan terminará con el conflicto sangriento que ha matado a más de tres mil soldados de EE.UU. en Irak.

Contraste: Escepticismo y amenazas

Manifestaciones contrapuestas surgieron en Irak tras el anuncio del Gobierno estadounidense de enviar tropa suplementaria para controlar la seguridad en el país árabe.

El presidente de Irak, Yalal Talabani, indicó que las ideas anunciadas por el presidente de Estados Unidos representan un salto para mejorar la seguridad en el país, y están acordes con los planes expuestos por el Gobierno iraquí al respecto.

Añadió que erradicar la violencia en Irak es responsabilidad de los iraquíes, “mientras que combatir al terrorismo es una responsabilidad conjunta (de estadounidenses e iraquíes)”.

En cambio, la población iraquí se manifestó escéptica respecto de que el plan de EEUU frene la violencia.

Una posición extremista expuso Cheikh Abdul Razzaq al Nadaui, portavoz del líder radical chií Moqtada al Sadr, al decir que la nueva estrategia para Irak “fracasará” como las precedentes.

“Los estadounidenses harían mejor en procurar que sus hijos no vengan a Irak, en dónde corren el riesgo de marcharse en ataúdes”, sentenció el vocero.

La rama iraquí de la red terrorista Al Qaeda enfatizó que “el aumento de efectivos no cambiará en nada la naturaleza de la batalla. Anteriores refuerzos no tuvieron efecto ni zanjaron la batalla a favor de los Cruzados”.

Desconfianza: Oposición generalizada

Los demócratas se han asegurado de hacer oír su voz en los medios de comunicación y varios funcionarios del Gobierno, de una manera enérgica manifestaron su desconfianza sobre la manera en que el presidente George W. Bush ha manejado la guerra en Irak.

Ike Skelton, un demócrata que preside el comité de las fuerzas armadas en la Cámara de Representantes, dijo que el plan de Bush de aumentar la tropa en Irak “está atrasado en tres años y medio, y tiene una escasez de cientos de miles de soldados”.

El senador Barack Obama dijo en un programa de televisión de la cadena NBC que su partido “no reducirá el financiamiento de los soldados que ya están en Irak, pero busca impedir que se amplíe la presencia militar”.

Por aparte, el senador Chris Dodd, consideró que las políticas estadounidenses en el país árabe han sido un “paraíso de los tontos”.

A dichos comentarios se unió la senadora Barbara Boxer, quien hizo notar que la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, defiende la política del mandatario porque no tiene hijos que pueda perder en la guerra. “¿Quién paga el precio?”, preguntó Boxer a Rice quien fue convocada al Senado para dar cuentas de una guerra tan impopular.

“Usted no va a pagar un precio en particular” le dijo a Rice, porque la secretaria no tiene una “familia inmediata” que esté en riesgo.

Sondeos: Crece disgusto

En medio de la fuerte resistencia que ha encontrado el plan anunciado por el Gobierno de Estados Unidos, que señala un aumento de soldados en Irak, está la opinión pública que rechaza cada vez en mayor número la conducción que ha tenido la guerra.

Un sondeo de la cadena televisiva CNN publicado días después de que el mandatario George W. Bush hiciera público el plan, muestra que sólo 32 por ciento de los encuestados apoya la nueva estrategia de enviar tropa adicional al país árabe, mientras que 66 por ciento está en contra del aumento.

Previo al discurso del mandatario estadounidense, una encuesta de la firma Gallup, hecha para el diario USA Today mostró que 36 por ciento apoyaba el aumento de soldados y 61 por ciento se oponía en ese momento a dicha estrategia.

Con pocos días de diferencia, es evidente que los estadounidenses desaprueban la gestión actual del conflicto en Irak.

Además, la reacción popular estadounidense hace sentir su malestar, donde muchos pobladores protestaron frente a la Casa Blanca para exigir el retiro de los efectivos militares en Irak.

Asimismo, el actor estadounidense Tim Robbins ha aprovechado su fama para ejercer una oposición visible al gobierno republicano de EE.UU.

Robbins dijo que tanto Bush como el vicepresidente Dick Cheney deberán enfrentarse a un proceso de destitución por haber mentido. “¿Cómo es posible que se le hiciera juicio a un presidente por haber mentido en un caso de sexo oral y no se le inicie a otro por haber mentido con informaciones que llevaron a la guerra, la destrucción, el caos y la muerte de más de 100 mil personas?”, puntualizó.

Distanciamiento: Metida de pata

En los últimos días buena parte de los republicanos moderados han decidido hacer resistencia contra el mandatario de Estados Unidos, miembro de su partido, debido al descontento que ha surgido por el plan que George W. Bush pretende mantener respecto de Irak.

El republicano Chuck Hagel, del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, afirmó que “el discurso por parte del presidente representa, la metedura de pata más peligrosa en la política exterior de este país desde la guerra de Vietnam”.

Por su parte, el vicepresidente de EE.UU., Dick Cheney, acusó a los críticos de la nueva estrategia de Washington para Irak de hacerle el juego a Osama bin Laden y al terrorismo global, y agregó que la oposición del Congreso (ahora con mayoría demócrata) no afectará los planes del presidente de enviar más soldados a Irak.

El legislador Tim Walz, quien es veterano de la guerra de Afganistán, dijo que se necesitan soluciones diplomáticas y políticas, pero no más soldados.

Una de las voces a favor del gobernante estadounidense fue el senador John McCain, quien defendió el plan de Bush al considerarlo una medida difícil pero necesaria.

Reafirmó su posición al decir “si abandonamos Irak, (después) estaremos de vuelta (allí), posiblemente en el contexto de una guerra más extendida en la región más inestable del mundo”.

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