|
De la tierra a la botica
Cultivos suponen un doble beneficio para las comunidades: desarrollo para quienes procesan las plantas y posibilidad de remedios naturales a bajo costo
Por:
Gema Palencia
 |
| Mujeres cultivan, en huertos, plantas medicinales que luego utilizan para fabricar jarabes y pomadas. Foto Prensa Libre: Kattia Vargas. |
El huerto de plantas medicinales se ha convertido para un grupo de mujeres de la aldea Sacolojabaj, San Cristóbal Totonicapán, en una alternativa para conseguir fondos, obtener remedios naturales a bajo costo y ayudar a su comunidad a recibir tratamientos para dolencias leves. El proyecto ha tenido tanto éxito que será imitado en El Salvador y Nicaragua.
Juana Carolina Ulín es una de las mujeres que trabajan en el cultivo y fabricación de productos. Junto a nueve compañeras siembra plantas que ha visto en el campo durante años, pero cuyos efectos curativos ignoraba.
Cuando llega el momento las cosechan y las ponen a secar, y cuando tienen todo el material acuden a los laboratorios de la organización Intervida, que dirige el proyecto, y elaboran los productos. Champús para evitar la caída del cabello o combatir los piojos; preparados de gotas contra diarreas y dolores estomacales o de riñón, o pomadas contra erupciones, todos siguen un riguroso control de calidad.
Desarrollo
Comenzaron hace tres años con el proyecto y, con los beneficios que han obtenido, han ido invirtiendo en la construcción de una bodega, en la ampliación de la secadora de plantas y en la compra de insumos para elaborar los productos.
Hay 15 huertos más que Intervida ha puesto en marcha en el occidente del país. Los productores trabajan en coordinación con los representantes de los comités de salud de las comunidades, quienes han recibido capacitación sobre la utilidad de los mismos y se los entregan a los enfermos.
“Trabajan con 170 comités, a quienes venden los productos. Ellos consiguen recursos y los pobladores los compran a menor precio, pues cuestan entre Q10 y Q20”, explica Stéphane de Rengervé, coordinador del programa de medicina natural de Intervida.
Los preparados se formulan sobre la base de plantas ya estudiadas, o inician investigación sobre otras que en las comunidades se han utilizado durante años, pero que no tienen respaldo científico. Elaboran nuevos derivados según la demanda de los miembros del comité de salud. El último de los remedios que han elaborado es contra problemas renales.
La aceptación de los derivados entre la población ha sido positiva, ya que tienen más confianza en los preparados naturales, por considerarlos menos agresivos.
Los resultados terapéuticos también han sido buenos, explica Nora Contreras, médico, quien se dedica a estudiar el efecto de este tipo de medicamentos alternativos. “Los utilizamos para enfermedades leves y han sido muy efectivos”, afirma.
Este año extenderán el uso de estos remedios para las comadronas, quienes se formarán sobre la utilización de los existentes y a su vez aportarán su conocimiento sobre uso de plantas en los partos.
Ejemplo por seguir
Luego del éxito del programa, la organización ha decidido construir dos laboratorios más en San Marcos y Huehuetenango, y extender el proyecto a El Salvador y Nicaragua.
La intención de la organización es poder comercializar los derivados a escala nacional, pero se encuentran con un problema legal a la hora de conseguir el registro sanitario.
De Rengervé informa que varias organizaciones están tramitando una iniciativa de ley en el Congreso para regular los productos fitoterapéuticos, pero el procedimiento ha estado estancado durante años. “Es un gran impedimento para nosotros, porque nos limita la comercialización, y esto podría llevar mucho desarrollo a las comunidades”, agrega.
Salud: “Fomentamos la medicina natural”
Mynor López, coordinador del Programa de Medicina Tradicional y Alternativa, del Ministerio de Salud, explica que esa cartera ha girado instrucciones a los médicos para que recomienden el uso de plantas medicinales a sus pacientes. “Les hemos dado capacitación y está dentro de las normas de atención para los centros de salud”, asegura.
López considera que estos remedios son más económicos para los pacientes y más cercanos a la cultura de las comunidades. “No sustituye a los tratamientos médicos, pero sí los complementa, y estamos tratando de que su uso se expanda a los centros y puestos de salud”.
Las organizaciones que trabajan en esta área demandan más apoyo para recuperar estos tratamientos, ya que Guatemala es un país rico en este tipo de cultivos”, afirma.
Productos
Champús: Elaboran productos para lavar el cabello, para combatir su caída y para evitar el contagio de piojos.
Jarabes: Para tratar la tos y los problemas respiratorios.
Pomadas: Antiinflamatorias, para tratar golpes y dolor de articulaciones, y también contra erupciones de la piel.
Tinturas: Preparados de gotas que sirven como tranquilizantes o antidepresivos, para combatir dolores de estómago y cólicos, o para eliminar mezquinos.
|