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CARA PARENS Cambio de sistemas
Es urgente pensarnos como sistema, sin perder la propia autonomía.
Por:
Hosy Orozco
Desconfianza bancaria, escasez de billetes, conflictos agrarios, violencia despiadada, tránsito caótico... son algunos problemas que están agobiando a muchos guatemaltecos. Ante esto, las autoridades políticas se ven obligadas a buscar una respuesta inmediata a cada problema.
Un ejemplo reciente: al primer banco en crisis se responde con el Fondo para la Protección del Ahorro, al segundo banco se responde con préstamos, ¿y si entrara en crisis un tercero, con qué se respondería? Al ser loable el esfuerzo de respuesta inmediata, las personas y las instituciones no deben estar resolviendo problemas permanentemente; su tarea fundamental debe ser prevenirlos.
Para prevenir problemas es indispensable pensar que las personas e instituciones somos parte de un sistema. Si una parte del sistema falla, el sistema en su conjunto se resiente. Pongo dos ejemplos.
A nivel político, los municipios que conforman la región Metropolitana no pueden seguir resolviendo sus problemas de infraestructura y desarrollo urbano, sin pensar en los municipios vecinos.
En el ámbito educativo, el Ministerio de Educación no puede diseñar cambios para el sistema preuniversitario sin contar con las universidades que reciben a los egresados del nivel medio; y, de igual manera, las universidades no pueden aspirar a elevar su calidad académica si no colaboran con la mejora del sistema preuniversitario.
Es urgente pensarnos como sistema, sin perder la propia autonomía. Es necesario, también, que abandonemos la cultura de resolver nuestros actuales problemas trasladándolos al otro, o dejando que otros los resuelvan en el futuro.
Para funcionar como sistema, se necesita crear sinergias, es decir, fuerzas, mecanismos y acuerdos mínimos que reordenen el desorden. Para crear sinergias debemos recuperar el sentido último, la finalidad o servicio para el que fue creado dicho sistema. Si el sistema ya no consigue su finalidad, se hace necesario ajustarlo o cambiarlo. Los sistemas son un medio, nunca serán fines en sí mismos.
Sirva esta reflexión para cuestionarnos: ¿cuál es la finalidad del actual sistema bancario de Guatemala, del sistema político, del sistema educativo o del sistema de transporte urbano? ¿Estos sistemas están cumpliendo su finalidad? Si no lo están haciendo, ¿qué debe cambiarse en dicho sistema?
¿Estos cambios resuelven el problema actual y los que puedan surgir en el futuro? Cambiar un sistema requiere cambiar la mentalidad de sus miembros. Por ello, insisto: la buena educación es aquella que permite reestructurar modelos mentales y que forma ciudadanos con pensamiento sistémico y generadores de sinergias. Si los guatemaltecos seguimos pensando aislados, por muchos cambios que intentemos, nada cambiará.
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