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EDITORIAL Un transmetro en la Roosevelt
El alcalde capitalino, Álvaro Arzú, abrió el miércoles recién pasado la puerta a una nueva serie de muy justificadas preocupaciones para quienes se transportan en automóvil, al anunciar de manera lacónica su intención de construir un ramal del Transmetro en la calzada Roosevelt, desde Mixco hasta El Trébol. Por esa causa, es imperativo hacer algunos señalamientos.
El ramal del Transmetro ahora existente tiene pocos días de haber sido puesto en servicio y esa es una de las causas por las que no ha demostrado totalmente el beneficio para los usuarios, pero lo que sí ha causado es un fenomenal problema a todas las personas que se desplazan en vehículos particulares, así como al transporte de carga y autobuses que llegan a la capital procedentes de los departamentos.
Aun para quienes consideran la posibilidad de que sea efectivo el sistema de Transmetro en la calzada Aguilar Batres, queda claro que en todo caso es demasiado pronto para iniciar la construcción de una segunda etapa que igualmente signifique la reducción de carriles donde circulan los vehículos.
La prudencia aconseja analizar las razones que originen fallas en el funcionamiento de ese medio de transporte, para decidir si se justifica continuar sin cambios los nuevos ramales o si es necesario hacer modificaciones y adaptaciones de asuntos no planificados antes.
La municipalidad tiene la obligación de cambiar de estrategia esta vez, e iniciar un proceso de consultas con sectores técnicos y sociales, a fin de que no se repitan o al menos se reduzcan notoriamente los contratiempos que actualmente sufren usuarios para quienes llegar de Villa Nueva a El Trébol, por ejemplo, es una modestísima odisea de dos o más horas, muy al principio de la mañana.
Conforme han pasado los días, han surgido numerosas sugerencias provenientes de vecinos, columnistas, técnicos en la materia, urbanistas, funcionarios ediles o analistas político-sociales, a causa de que el problema afecta no sólo al municipio capitalino, sino a varios situados en los alrededores.
Lo más preocupante en este momento es que no se conoce si la Municipalidad de la Ciudad de Guatemala continuará su idea de actuar sin el previo conocimiento público o si ha decidido cambiar esa manera de ser, debido a sus serios problemas políticos.
El Transmetro ha estimulado también la necesidad de meditar sobre otro tipo de soluciones, como la idea de desarrollar un tren aéreo en los 2.5 kilómetros de la calle Martí, o de utilizar la vía del tren como una forma de transporte de un extremo a otro de la urbe, pero también de acelerar la construcción del Anillo Periférico Metropolitano.
Todo cabe en lo posible, y el problema económico de tales soluciones se puede resolver por medio de conversaciones con países amigos, entidades internacionales de desarrollo o empresas privadas foráneas. Esto significa planificación, reuniones y aceptación de que la complejidad del problema rebasa en todo sentido la capacidad de la comuna capitalina.
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