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Guatemala, domingo 18 de febrero de 2007

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Además, en esta sección:

EDITORIAL
¿Quién juzga a los malos jueces?

Dos mil 924 denuncias, en sólo dos años, en contra de jueces y magistrados, por abusos cometidos en el desempeño de su trabajo, es una cifra demasiada abultada para verla como algo rutinario en la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y no darle la importancia debida, en especial, por tratarse de un sector bajo permanente crítica pública y señalamientos de contubernio con quienes tienen el poder y la fortuna suficientes para comprar voluntades.

El manifiesto poco interés de la cúpula de la justicia para sancionar esas denuncias de corrupción —y el secretismo con que las maneja, de suerte que se ocultan al escrutinio público— es una de las causas del acrecentamiento de la desconfianza de los guatemaltecos en la idoneidad de los jueces.

Existen, por cierto, casos extremos de tolerancia ante la podredumbre, como el de un juez de un departamento del norte del país, contra quien pesan 22 denuncias de arbitrariedades, algunas de las cuales fueron recientemente comprobadas por un magistrado, y por increíble que parezca, aún permanece en su puesto y causa grave daño social con sus resoluciones.

Pero tan penosa como el desempeño de ese togado —vergüenza para sus colegas— resulta la pretensión de la CSJ de buscar una salida a la creciente inconformidad social por las actuaciones de los malos jueces con sólo rotarlos hacia otras judicaturas, porque equivale a trasladar un cáncer de lugar, para que corrompa otras partes del cuerpo.

La ausencia de sanciones a tanto envilecimiento ha resultado en la virtual institucionalización de la ilegalidad y la exigencia de otro tipo de prebendas en la administración de justicia.

Esa generalizada práctica de vender los fallos al mejor postor es una posibilidad permanentemente abierta para poner precio a la voluntad de funcionarios venales.

Probablemente, la CSJ ve en la rotación una forma intermedia de dar respuesta a un sentimiento social, porque, ha de suponer, por un lado, retira al mal servidor del lugar donde lo rechazan, y por otro, no afecta la hoja de servicio ni deja desempleado a éste, en una malentendida solidaridad gremial, lamentablemente tolerada por una Ley de la Carrera Judicial redactada al gusto de quienes medran de la benignidad.

¿Cuántos magistrados, jueces y otros empleados de los tribunales han sido destituidos, sancionados o sometidos a proceso por sus fechorías? Probablemente muy pocos, si no es que ninguno, entre otras cosas, además de la señalada, porque no existe sobre ellos una fiscalización permanente, como sí ocurre con los empleados del Organismo Ejecutivo, aunque no por ello estén libres de señalamientos de perversión.

Resulta en tragedia la parsimonia de la CSJ para sanear otro de los poderes del Estado más desprestigiados, sin medir las consecuencias para ese estamento y para sus trabajadores honrados, y para la propia justicia, desde la perspectiva y el interés de los ciudadanos.

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Fo
Por: fo@guate.net.gt

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TIEMPO Y DESTINO
Las ejecuciones extrajudiciales (8)

Guatemala tiene pendientes muchos puntos en su agenda para la protección de los derechos
Por: Luis Morales Chúa

He mencionado ya que el Comité Contra la Tortura, de las Naciones Unidas, tiene sus reflectores apuntando a Guatemala y, es mi opinión, no los apagará durante mucho tiempo, a menos que los tres organismos del Estado cumplan con las recomendaciones que les ha dado y respondan a las preocupaciones que sobre la vigencia de los derechos humanos en Guatemala tiene la organización mundial.

Nuestro país (el Estado parte) presentó el año pasado el cuarto informe y el Comité expresó complacencia por varias medidas que Guatemala ha puesto en vigencia; pero no quedó satisfecho y manifestó preocupación en relación con los siguientes asuntos:

“10. El Comité reitera su preocupación, expresada ya en informes anteriores, por el hecho de que el Estado parte aún no haya ajustado la tipificación del delito de tortura que figura en el Código Penal a las disposiciones de la Convención (arts. 1 y 4).

El Estado parte debe enmendar, con carácter prioritario, las disposiciones pertinentes del Código Penal, en particular los artículos 201 bis y 425, para tipificar penalmente la tortura según se define en el artículo 1 de la Convención y considerarla delito punible de conformidad con el párrafo 2 del artículo 4 de la Convención.

11. El Comité reitera también su preocupación por la existencia de disposiciones jurídicas y prácticas que permiten al Ejército intervenir en temas de naturaleza policial, como la prevención y represión de crímenes comunes. Además, toma nota de que el Estado parte ha destinado un contingente de tres mil miembros de las fuerzas armadas a la lucha contra delitos comunes, en vez de reforzar el cuerpo de Policía (art. 2).

El Estado parte debe adoptar medidas eficaces para reforzar la Policía Nacional Civil y derogar todas las disposiciones que autorizan al Ejército a intervenir en actividades netamente policiales y de prevención de la criminalidad común que corresponden únicamente a la Policía Nacional Civil.

12. El Comité expresa su preocupación por las denuncias que evidencian un aumento de los actos de acoso y persecución, como amenazas, asesinatos y otras violaciones de los derechos humanos, sufridos por los defensores de los derechos humanos, y por el hecho de que esos actos queden impunes (art. 2).

El Estado parte debe adoptar medidas eficaces para reforzar y asegurar la independencia de la unidad de protección de los defensores de los derechos humanos, de la Comisión Presidencial de Derechos Humanos, así como para prevenir nuevos actos de violencia contra los defensores de los derechos humanos y protegerlos contra ellos. Además, el Estado parte debe asegurar que se realice una investigación pronta, exhaustiva y eficaz, y se imponga el castigo correspondiente a los autores de esos actos.

13. Al Comité le preocupa el hecho de que la disposición del párrafo 3 del artículo 2 de la Convención se recoja en forma ambigua en la legislación del Estado parte (art. 2).

El Estado parte debe enmendar su legislación para disponer explícitamente que no podrá invocarse una orden de un funcionario superior o de una autoridad pública como justificación de la tortura.

14. El Comité expresa su preocupación por el proyecto de ley sobre jurisdicción militar, presentado al Congreso en 2005, que estipula que los tribunales militares tendrán jurisdicción para juzgar a personal militar acusado de delitos comunes (arts. 2 y 12)”.

El Estado parte debe enmendar dicho proyecto de ley, a fin de limitar la jurisdicción de los tribunales militares al enjuiciamiento de personal militar acusado exclusivamente de delitos de función militar.

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SENTIDO COMÚN
Socialismo remanente

Para disminuir la pobreza, es indispensable comprender por qué fracasó el socialismo
Por: Manuel F. Ayau Cordón

Es importante saber las razones de por qué fracasó el socialismo, pues son las mismas que impiden el desarrollo de los países pobres. Múltiples y variadas razones se escriben para explicar el fracaso y muerte del socialismo, pero pocos conocen las causas que con amplia anticipación y detalle se predijeron y que la historia confirmó (ver: L. von Mises: El socialismo).

La mayoría de explicaciones son evidencia de ese general desconocimiento.

Muchas prácticas socialistas están generalizadas en todo el mundo y gozan de simpatía, porque el nombre mismo sugiere que su preocupación es “social” en vez de “individualista”. Es decir, sugiere bondad, compasión y paz, en contraposición al egoísmo.

Tan bien suena que forma parte del nombre de partidos políticos, no obstante su espectacular fracaso social y económico y los métodos violentos y crueles que han caracterizado su imposición. Por el contrario, su sistema rival, el capitalismo, en el grado que ha existido, ha demostrado ser el más ético y efectivo en reducir la pobreza, y ha recurrido a la violencia solamente defensiva.

Para apreciar las diferencias de los sistemas, recordemos que estamos hablando propiamente de sistemas económicos, dos sistemas de producción y distribución de bienes de consumo y de riqueza, y por lo menos en teoría debemos suponer buena voluntad de sus promotores, a pesar de cómo han sido en el pasado.

En el capitalismo, los medios de producción y los bienes producidos son privados y se intercambian libremente, lo cual resulta en un sistema de precios relativos que reflejan escasez de recursos y prioridades.

Por el contrario, en el socialismo como los medios de producción son del Estado, el cual además dirige su distribución, no surge un sistema de precios relativos, lo cual no importaría si inventaran un sustituto que permitiera asignación de recursos. Pero nadie lo ha inventado.

Los precios en el capitalismo sirven para determinar cuánto producir, de qué calidad, y permiten comparar opciones. Y la teoría de precios explica cómo se llegan a establecer esos precios, entre vendedores y compradores, al margen, y tomando cada quien en cuenta sus respectivos costos de oportunidad.

Aun concediendo la mejor voluntad, honrados incentivos y la más sofisticada red informática, un sistema de precios basado en propiedad estatal jamás ha sido elaborado. Para sobrevivir y hacer sus planes, los países socialistas han tomado precios —aunque distorsionados— del mundo capitalista, pero como no corresponden a su situación, resulta en la característica ineficiencia de la producción de bienes y servicios, en pobreza.

Es así que sobreviven como parásitos del sistema que condenan y sin el cual estarían perplejos y sin indicadores para planificar su producción, distribución y consumo.

El tema es importante porque, con la excusa de velar por el interés general, la intromisión estatal reglamentaria en actividades y transacciones privadas y pacíficas va en progresivo detrimento de la protección de los derechos individuales, que son la base de la organización económica exitosa.

En consecuencia, en todo el mundo va progresando la sustitución del Derecho como conjunto de normas de conducta, por voluminosas reglamentaciones que anulan la libre y pacífica cooperación y que distorsiona el sistema de precios eficientes.

El resultado no puede ser otro que el de postergar la eliminación de la pobreza en los países pobres, e incluso afectará a los países ricos si las consecuencias de sus empobrecedoras intromisiones no continúan siendo compensadas por novedosos y oportunos pero impredecibles avances tecnológicos.

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PUNTO DE VISTA
Al Qaeda, Irán y Venezuela

La megalomanía en política internacional es peligrosa
Por: Sadio Garavini Di Turno

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el Medio Oriente ha sido una región del mundo sumamente conflictiva y compleja, pero, a partir del fin de la Guerra Fría, me atrevería a calificarla como la más explosiva del sistema internacional.

En la actualidad, la situación “está que arde”, por la conjunción de diferentes variables, como un mercado petrolero que exalta el poder de los países exportadores, por la escasez de capacidad productiva excedente y la creciente demanda; la voluntad de Irán de aprovechar esta coyuntura para conseguir el arma nuclear, mientras su presidente afirma que hay que borrar del mapa a Israel; la crisis del Líbano; la “guerra” de Irak; las luchas intestinas entre los palestinos y el empantanamiento del proceso de paz con Israel; y, en particular, la agudización de la violencia entre musulmanes suníes y chiíes, que se está convirtiendo en una verdadera “guerra civil” regional.

Recordemos que, además de la diaria violencia genocida de los opuestos terrorismos en Irak, los suníes y los chiíes están liderando, en el Líbano, las dos coaliciones adversas, que ya han producido su caudal de violencia homicida.

Pero en toda esa región se están registrando enfrentamientos violentos entre suníes y chiíes. Efectivamente, la evidente voluntad del Irán chií de proyectar su poder está provocando una reacción en los países de mayoría suní.

En Gaza, los militantes de Al Fatah insultan a los miembros de Hamás, calificándolos de “chiíes”, por su alianza con Irán. Recientemente, un grupo suní, parte de la red de Al Qaeda, ha llevado la “guerra” al territorio iraní, al haber asesinado a 11 miembros de la Guardia Revolucionaria. En este contexto, Venezuela ha roto con 60 años de diplomacia venezolana y latinoamericana, que, sabiamente, nos mantenía “alejados” de los enfrentamientos de aquella región.

La “alianza estratégica” con Irán, además de las innecesarias tensiones con EEUU e Israel, nos ha creado problemas con Argentina, enfrentada a Irán por el caso del atentado terrorista contra la asociación judía AMIA, pero sobre todo aumenta las probabilidades de que Al Qaeda seleccione las instalaciones petroleras venezolanas para actualizar su reciente amenaza de atacar a los países que surten de petróleo a los EEUU. Así podría “cazar dos pichones con un solo tiro”.

Afectar a los EEUU, atacando a un aliado de Irán. Además, las instalaciones venezolanas son más vulnerables que las de Arabia Saudí. La megalomanía en política internacional es peligrosa.

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COLABORACIÓN
La visita de George W. Bush

La Casa Blanca ha confirmado que, en la gira que el presidente de los Estados Unidos llevará a cabo por Latinoamérica, Guatemala será uno de los destinos. ¿Qué expectativas genera para el país el arribo de Bush?

¿A qué viene Bush?

Un tema de interés estadounidense es consolidar el bloque de gobiernos aliados contra el avance de la izquierda.

Opinión de Orlando Blanco *

Si Centroamérica resulta un mercado marginal para el intercambio comercial de los Estados Unidos; si la suscripción y entrada en vigencia del CAFTA-RD se constituye en el nuevo marco de las relaciones comerciales que están generando el empobrecimiento de miles de campesinos en esta región; si la cooperación estadounidense para Latinoamérica se ha reducido en su administración; si hemos asistido a un endurecimiento de las medidas antimigratorias; si hemos sido víctimas de una política de mal vecino y si, en términos generales, nuestra diplomacia ha sido dócil y advenediza a sus designios, entonces, ¿cual es el sentido de la venida de George W. Bush al país?

Bush se encuentra en uno de sus momentos más débiles. Las críticas por la orientación belicista y el fracaso de sus operaciones militares en el Medio Oriente, la reciente derrota electoral que significó la pérdida del control del Senado y Congreso, y la marcada preocupación por el avance de expresiones democráticas y de izquierda en los gobiernos latinoamericanos, se constituyen en el escenario de fondo de la próxima visita de Bush a cinco países.

Sin duda alguna, revertir el desgaste y deterioro de EEUU con la región latinoamericana es uno de los propósitos principales de su próximo viaje. Para el caso de Guatemala, la agenda tiene un interés en el tema de seguridad.

El combate contra el “terrorismo”, el narcotráfico y los migrantes son los temas que se desprenden de esta visita y, sin duda alguna, otro tema de interés estadounidense es consolidar el bloque de gobiernos aliados contra el avance de la izquierda, donde Guatemala puede desempeñar un papel importante conjuntamente con México, Colombia y El Salvador. Entonces, iluso resultaría pensar que existen posibilidades de que la visita de Bush al país sea beneficiosa.

Por supuesto, no faltarán los festejos, las serpentinas carnavalescas y las alfombras que desplegarán aquellas asociaciones “americano-guatemaltecas”; tampoco faltarán quienes saluden la venida, en comunicados de prensa.

En las calles estaremos las organizaciones sociales que compartimos el rechazo mundial a la intervención militar en Medio Oriente, al sistemático embargo económico contra Cuba, a la imposición de negociaciones comerciales que empobrecen a nuestros pueblos, al virulento ataque contra los gobiernos democráticos del Sur.

Igual alzaremos nuestra condena a la cacería de migrantes, estimuladas desde la actual administración estadounidense.

* Coordinador del Colectivo de Organizaciones Sociales (COS)

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Los temas sobre la mesa

Se necesitará que nuestras autoridades orienten la discusión de manera constructiva, y no servil.

Opinión de Lisardo Bolaños *

Empecemos poniendo los temas en la mesa. ¿Qué no debiéramos esperar de la visita de George W. Bush a Guatemala?

Recetas mágicas, porque no existen. Grandes muestras de apoyo, porque ni América Latina ni Guatemala son prioridad en la agenda del Gobierno de Estados Unidos. Además, el Partido Republicano no tiene ya la mayoría en el poder Legislativo, lo cual debilita su posición en su propio país.

Entonces, ¿qué podemos esperar?

Dado que no estamos en una posición de negociación “simétrica” frente a Estados Unidos, debiéramos comprender cuáles son los temas en la agenda del mandatario estadounidense y cómo podemos influir. Al día de hoy, se ha comentado que la agenda incluirá temas como intercambio comercial, migración y lucha contra el crimen organizado.

Aunque la agenda venga determinada desde afuera, eso no implica que no podamos influir y discutir nuestras necesidades.

Sería una lástima que, en lugar de darle una orientación positiva para promover las inversiones estadounidenses en Guatemala para generar empleo, aprovechando el DR-CAFTA, se terminase hablando de mecanismos para atacar a los “criminales” que venden CD piratas, entre otros.

Por lo tanto, sería necesario que nuestras autoridades conozcan bien de los temas y no terminen dañando a los guatemaltecos. Se necesitará que nuestras autoridades orienten la discusión de manera constructiva y no servil, buscando el beneficio de los guatemaltecos.

Por más que el Gobierno estadounidense considere que “las relaciones entre ambos países son excelentes”, no podemos descartar el interés que tiene dicha administración en buscar aliados en una América Latina que cada vez más se opone a la agenda de aquel país. Así que tenemos, por lo menos, un as bajo la manga.

¿Qué podemos hacer?

Los principales retos para generar el desarrollo en Guatemala son una responsabilidad y una tarea que sólo nos corresponde a nosotros. A nadie más. Sin embargo, Estados Unidos puede ayudarnos mediante más inversión y comercio. No queremos donaciones ni programas de limosnas. Queremos comerciar. Los guatemaltecos somos muy creativos y tenemos la capacidad para construir un mejor futuro. Esto será más fácil en la medida en que se eliminen los obstáculos para que cualquier compatriota (hombre, mujer, ladino, indígena, joven o viejo) pueda comerciar con Estados Unidos.

* Analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN)

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LA BUENA NOTICIA
¿Utopía o contradicción?

“Perdonar al que te ofende y amar al que te daña”; el Maestro invoca una mirada hacia quien es la fuente absoluta del perdón y el desprendimiento.
Por: Víctor Hugo Palma Paúl

Los espíritus nobles siempre proponen ideales nobles, ante los cuales el mundo se extraña, pero que al final lo inspiran.

Por ejemplo, cuando Tomás Moro publicaba su Utopía en 1516, nunca imaginó que ya el mero nombre de su obra significaría tanto los sueños considerados inalcanzables de una convivencia humana fundada en solidaridad e igualdad y paz, como también la burla por parte de todos los pragmatismos basados en una pretendida “manera natural de ser humano” que serían el egoísmo y la venganza, esta última, revestida tantas veces con la túnica de la justicia. Y, sin embargo, en la página evangélica de hoy (Lc. 6, 27-38), más que una “utopía” (del griego u-topos, “no existe ese lugar”), la propuesta de Jesús de Nazareth presenta toda una contradicción frontal a la lógica de las relaciones humanas fundadas en el derecho individual del “desquite” y de la “ganancia por lucro desmedido”.

Para continuar con la ya inexplicable serie de calificativos del domingo pasado: “dichosos los pobres”, “ay de los ricos”, la Buena Noticia revela ahora que Dios es diferente y propone relaciones humanas muy diferentes de las fundadas en el egoísmo.

La sola frase “amen a sus enemigos, hagan bien a los que los aborrecen, bendigan a los que los maldicen y oren por los que los difaman”, lanza un duro golpe a la antigua Ley del Talión, al “ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, piel por piel” (Ex. 21, 24) que, lamentablemente, parece revivir cada vez que los postulados del individualismo y materialismo encuentran seguidores en las nuevas generaciones, por muy liberadas y cibernéticas que sean.

Por otra parte, el principio “traten a los demás como quieren que ellos los traten” no es sinónimo de equilibrio de fuerzas, como se ha malinterpretado, sino más bien inaugura una apertura tolerante a toda persona y su expresión cultural, religiosa, ideológica, en una medida de valoración del otro que el mundo antes no conoció ni siquiera en los ideales del estoicismo y su fraternidad universal, casi contemporáneos a los inicios de la fe cristiana.

Y el desafío va más allá: dado que no existe en el horizonte humano un ejemplo completamente confiable de ese “perdonar al que te ofende y amar al que te daña”, el Maestro invoca una mirada hacia quien es la fuente absoluta del perdón y el desprendimiento: “Sean misericordiosos como su Padre es misericordioso”.

En resumen: se indica un camino extraño, claramente contradictorio, ajeno sobre todo a nuestros tiempos de exaltación del “yo y mis circunstancias”, pero no imposible, no “utópico”, sobre todo para quien aún confíe en la capacidad humana de imitar al autor de esta propuesta. Él la hizo realidad cuando suplicó por los que lo ejecutaban sin justicia: “Perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

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