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ECLIPSE Exigimos respeto
Demandamos y exigimos respeto a nuestras vidas y dignidad en nuestras muertes.
Por:
Ileana Alamilla
Hace unos días fue presentada en Guatemala la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, recientemente promulgada en México, que incluye no sólo definiciones sobre el femicidio, sino aspectos relacionados con la violencia patrimonial, económica e institucional, y considera los ámbitos en donde podrían darse estas violaciones a los derechos de las mujeres. Este es un avance significativo que contribuirá a realizar cambios en las instituciones mexicanas.
México sacudió al mundo al revelar la existencia de un flagelo que se ha extendido de manera alarmante. Ciudad Juárez es el ícono de los asesinatos de mujeres, aunque ya hay otros lugares que reportan cifras mucho más elevadas de esta clase de crímenes.
Un estudio presentado recientemente por la Agencia Cerigua reveló datos sobre la forma en que la Prensa reporta el femicidio. En el 2006 fueron asesinadas 572 mujeres, de las cuales sólo hubo 393 publicaciones en los cinco medios monitoreados. Las adolescentes, las jóvenes y las mujeres adultas son las más afectadas. La forma de muerte mayoritariamente fue por arma de fuego.
En el departamento de Guatemala se reportaron 196 asesinatos, y en el resto del país, 189; vidas truncadas de menores de edad, de amas de casa, de estudiantes, de maestras, de funcionarias, de profesionales y de trabajadoras del sexo, cuyos crímenes aún no han sido investigados a pesar de que hay reportes de los presuntos victimarios en varios de los casos informados.
Debe reflexionarse sobre estos hechos, hay que exigir al sistema de justicia que no continúe en el letargo, que el Ministerio Público avance en las investigaciones, que se frene la criminalidad, que se ponga atención a las denuncias, que se enjuicie a los responsables y que se nos garantice la vida.
Las organizaciones de mujeres han hecho titánicos esfuerzos en esta materia, los cuales debemos multiplicar, haciendo alianzas con otras entidades, con los políticos, con los funcionarios, con la Prensa, para potenciar el trabajo que tienen en marcha y alcanzar una convivencia sana y justa.
Dado que la Prensa es un vehículo a través del cual se refleja parcialmente la realidad, que tiene el incomparable potencial de influenciar las percepciones sociales, que cuenta con el privilegio del ejercicio pleno de la libertad de emisión del pensamiento, los y las periodistas podemos contribuir con la sociedad al humanizar las notas que se publican sobre estos hechos, evitando el morbo, las fotos y los textos amarillistas.
Asumamos el compromiso de erradicar el sensacionalismo. Demandamos y exigimos respeto a nuestras vidas y dignidad en nuestras muertes.
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