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FARO Un mal sin fin
La investigación del crimen debe abrirse a todas las posibilidades.
Por:
Rodrigo Castillo Del Carmen
El macabro asesinato de tres diputados salvadoreños al Parlamento Centroamericano y de su chofer pone una vez más en evidencia que la inseguridad es un fenómeno verdaderamente alarmante. Por la forma en que fue cometido el múltiple crimen se deduce que no se trata de un delito común, sino de una ejecución perpetrada por criminales profesionales.
Algunos diputados al Parlacen piensan que la muerte de sus tres colegas salvadoreños se debe a razones políticas, y señalan que este execrable crimen demuestra que los centroamericanos aún no hemos logrado la paz firme y duradera.
Los parlamentarios que sostienen esta hipótesis se basan en el hecho que el joven diputado Eduardo D’aubuisson era hijo del fundador de la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), Roberto D’aubuisson, fallecido de cáncer el 20 de febrero de 1992, y quien en repetidas ocasiones fue señalado como uno de los dirigentes de los escuadrones de la muerte que actuaron en El Salvador durante la pasada guerra civil (1980-1992).
Esto los ha llevado a pensar que en este caso se trata todavía de resabios que quedan de rencillas políticas.
Sin embargo, a pesar de las evidencias que puedan inclinar a creer que se trata de un crimen político, la investigación debe abrirse a todas las posibilidades, incluida la de una posible acción del narcotráfico en represalia por la detención de algunos de sus capos en El Salvador, o de miembros de la Policía Nacional Civil involucrados en delitos similares.
Acontecimientos tan deplorables e indignantes como éste dramatizan la necesidad de que en Centroamérica se trabaje a favor de una dinámica de interacción institucional efectivamente funcional, que nos proteja a todos de la creciente incidencia del crimen organizado en sus diversas formas, que es la principal lacra que padecen nuestras sociedades en esta época de variadas transiciones.
Para empezar, se debe reconocer que el crimen organizado ha llegado a constituir una gran red en la región, cuyos tentáculos se multiplican sin que nada ni nadie los pueda detener, y ostentan un poder que traspasa todas nuestras fronteras.
El brutal crimen contra los diputados salvadoreños y su chofer debe ser suficiente motivo para que el mismo Parlamento Centroamericano se comprometa con el tema de la violencia y la delincuencia.
Al finalizar los conflictos armados en la región, quedaron condiciones socioculturales muy complejas que desataron otra clase de desajustes internos. La violencia social que hoy padecemos se genera principalmente por la amplia disponibilidad ilegal de armas, la vergonzosa incapacidad del sistema de administración de justicia, y por la cultura de la violencia fundamentada en una antigua y arraigada exclusión social.
Píldora de humor.
-El marido llega a su casa a las tres de la mañana y su esposa le dice:
-¿Se puede saber de dónde vienes?
-Pues, según Darwin, hic... del mono.
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