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CATALEJO Nueva etapa en la política local
Cada vez es más importante el papel de la esposa o esposo de quienes aspiran a un alto cargo público.
Por:
Mario Antonio Sandoval
LAS ETAPAS POLÍTICAS e históricas de los países se inician generalmente con una acción determinada, cuya utilidad más evidente es la de servir de punto de partida a una nueva realidad, pero realmente son sólo una fecha para marcar una realidad brumosa al principio, pero luego clara. El 12 de octubre de 1492 suele marcarse como el inicio de la etapa del descubrimiento, pero en realidad la idea de cruzar los mares en busca de nuevas rutas había estado presente mucho antes. Este ejemplo se puede aplicar en el caso de la decisión de la señora Rigoberta Menchú para pelear por la Presidencia de la República. La idea de un aspirante indígena a ese cargo ha circulado desde hace algún tiempo y ahora se hace una realidad tangible.
AL INTRODUCIRSE de lleno en la lucha política directa, quien hasta ahora era conocida como “la premio Nobel de la Paz”, acepta de hecho ya no ser calificada así, al menos en la etapa de la batalla electoral. Ahora ella es candidata a la Presidencia, así como sus colegas. Tiene el deber de salir lo antes posible de su puesto en el actual gobierno, y dedicarse de lleno a la tarea de convencer a los guatemaltecos de un hecho cuestionado por algunos: su candidatura es incluyente y por ello acepta a guatemaltecos de todos los sectores, porque el proyecto político supera las diferencias étnicas y se enfoca únicamente en los aspectos ideológicos, los cuales son la base para obtener votos o no lograr convencer a los ciudadanos para favorecerla con el sufragio.
INDEPENDIENTEMENTE de los resultados de la elección de septiembre, las elecciones de 2007 serán recordadas como las primeras en las cuales participa una candidatura con características especiales: ser una mujer, indígena, de tendencia política de izquierda, con experiencia en el manejo de empresas y un amplio conocimiento de su persona en el ambiente internacional, por tratarse de la persona nacida en Guatemala más famosa en el mundo. Esas condiciones tal vez no se repitan, y por eso la participación de Rigoberta Menchú como candidata le otorga un lugar especial en la historia política del país, a lo cual se debe agregar todo el bagaje de elementos controversiales cuya presencia le otorgará otra fuente de novedad a estas elecciones.
LA PARTICIPACIÓN DE Rigoberto Menchú en la lucha electoral puede significar un aumento en la participación femenina e indígena, así como de las personas con ideas de centro-izquierda. En teoría, esto es seguro, pero no necesariamente es así. Como con el resto de los candidatos, veo más importante el esfuerzo por mayores posibilidades de convertirse en fuente de críticas válidas de todos los sectores sociales, en especial, de los partidos de oposición. En Guatemala no se ha dado el caso de una Eva Perón, en Argentina, o de Marta Sahagún, en México. A mi parecer, eso es tan inconveniente como necesaria es la integración de un equipo de trabajo político en el cual la esposa del candidato tenga una destacada participación, aunque no sea quien manda.
EL PAPEL CONYUGAL MÁS importante es el de la Presidencia, pero el de alcaldías no deja de serlo también. No es tanto así en el caso de los aspirantes a diputados, pero tampoco es cero. Comentar acerca de esto es valedero porque en la lucha política por ganar las elecciones de septiembre próximo, el tiempo tan corto impide muchas presentaciones personales de los candidatos. En el caso de las aspirantes mujeres, el asunto se complica porque no ha ocurrido aún el caso de un esposo de presidenta o esposo de alcaldesa. Los comicios de este año tendrán características especiales, como siempre ocurre, pero una de ellas será el aumento de la importancia de quienes comparten su vida con las personas lanzadas a la palestra política de las elecciones.
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