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Guatemala, sábado 24 de febrero de 2007

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Además, en esta sección:

EDITORIAL
Sobresaltos sin fin, sino patrio

El hundimiento anunciado, ocurrido anteayer en el barrio San Antonio, es el más reciente de la zaga de hechos de conmoción e impacto social en el país, en una racha cuya huella nefasta se extiende, sin contemplación, sobre la paz, las emociones y, en general, sobre la vida de 13 millones de guatemaltecos.

La Patria parece estar atrapada en una secuela trágica en donde la existencia discurre entre escándalos de corrupción; el escarnio de malos políticos a la moral y la institucionalidad; la quiebra de bancos; los fraudes de financieras; las arremetidas de malos policías contra los ciudadanos honrados a quienes están obligados a proteger; los fallos aberrantes de jueces venales, y una desvalorización peligrosa en actores de la vida privada.

Nuestra sociedad está inmersa en un modelo ingrato, donde la pregunta más frecuente entre quienes son ajenos a esa vorágine de maldad es: ¿por qué a Guatemala?, y la respuesta puede llevar, por distintas vertientes de reflexión, hacia una respuesta común: porque hay malas personas.

Un pensador griego decía que la única forma de asegurar la paz de una nación es la práctica de la justicia y la virtud, que sólo se alcanzan cuando los gobernantes son sabios, los órganos del Estado actúan con templanza, y los gobernados son prudentes. Cuando falla la buena actitud de uno de esos actores, sobrevienen el caos y la debacle.

Aquel pensamiento cobra vigencia en la sociedad guatemalteca de estos tiempos, caracterizada por la convulsión, porque no uno, sino los tres grandes actores de aquella correlación incumplen sus obligaciones, y por eso el país parece, a veces, al borde la barbarie.

No son pocas las personas extenuadas por tantos sobresaltos deseosas de emigrar hacia un lugar libre de angustias. Mas no hay a dónde ir, y si lo hubiere, puede no ser el paraíso ideal, libre de aflicciones. Además, por ser Guatemala su tierra, aquí deben de librar, de manera resuelta, la batalla para erradicar la maldad y asegurar un clima de paz y respeto, en donde la justicia sea el estandarte de la actitud general. Dejarla sola en momentos de apremio puede verse como un acto cobarde e irresponsable, similar al del capitán que abandona su barco cuando se está hundiendo.

Es impredecible el siguiente golpe de aquel sino. Sólo se intuye que es ineludible en este país de lo increíble, y todo cuanto se puede hacer es estar a la expectativa para reducir su impacto.

Esa previsión debería incluir, además de los aprestos ante lo natural, la exigencia de contar con órganos públicos saneados y eficientes y con aspirantes a la función pública investidos de ética.

Lamentablemente, no existe visión para una ni otra cosas, y el caso más elocuente y cercano es la tragedia del barrio San Antonio, cuyo riesgo era de sobra conocido y, sin embargo, los funcionarios responsables de la advertencia y el auxilio oportuno para las víctimas potenciales se limitaron, impasibles, a esperar que la catástrofe llegara.

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Fo
Por: fo@guate.net.gt

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ALEPH
¿Por qué lo siguen buscando?

La reconciliación que no pasa por la verdad y la justicia no es más que una ilusión.
Por: Carolina Escobar Sarti

Lo esperaban en el cumpleaños de su sobrina, un día 13 de febrero de 1982. Él y su esposa eran los encargados de llevar el pastel. Horas más tarde, la esposa aparece y le comenta a la hermana del doctor Emil Bustamante que éste había salido desde las 6 de la mañana de su casa y aún no regresaba.

Comienza entonces el recorrido del terror: buscan en hospitales, estaciones de bomberos, barrancos y cementerios. También se mueven entre los conocidos y familiares allegados al Ejército o a los círculos de poder de aquel entonces, pensando que quizás pudieran ayudarlos y darles alguna información sobre su paradero.

El desaparecido, un intelectual de 32 años, veterinario, sociólogo y catedrático de la Usac, había desaparecido de la noche a la mañana, pasando a engrosar la lista de las 45 mil personas desaparecidas durante el conflicto armado interno que se produjo en el país.

Luego de un mes de intensa búsqueda, la familia comenzó a cansarse, a negar los hechos y a temer por su propia vida. Y con ello, los verdugos consiguieron lo que querían: no sólo le arrebataron a la familia la vida de un ser querido, sino que desaparecieron el cuerpo para martirizarlos, debilitarlos y silenciarlos.

Un testigo relata haber visto a Emil en el cuartel de Matamoros en 1982, torturado y debilitado.

Ese mismo testigo relata también el temor que sentía cuando escuchaba los gritos de otros presos políticos y las pisadas de botas acercándose a su celda. A pesar de ello, dice su hermana Marylena, “yo no creo que todo el Ejército tenga las manos manchadas”.

En Guatemala, un alto porcentaje de familias fue afectado por la guerra de manera directa e indirecta. Y sin idealizar a los de uno u otro bandos, sigo creyendo que nadie debería de morir por sus ideas, además de que todas las personas tienen el derecho a un juicio justo.

Después de 25 años de haber desaparecido, su búsqueda aún continúa. Y la gente le pregunta a Marylena por qué lo sigue buscando. Ella, entre indignada y resignada, responde simplemente: “Porque no lo he encontrado”.

Además, dice, “porque tenemos derecho a la verdad y a la justicia”. Recuperar un cuerpo significa la posibilidad de enterrarlo y de hacer un ritual de despedida que ponga fin a una tensión sostenida por largo tiempo. Para reconciliarnos con la vida, tenemos definitivamente que pasar por enterrar a nuestros muertos.

No hay que abordar este tema desde un romanticismo ramplón que idealice a los muertos sin mucho fundamento de realidad. Sin embargo, tampoco es cuestión de recurrir a banalidades como “a saber en qué andaba metido el patojo” o “en la guerra todo se vale”. Definitivamente, el Estado guatemalteco ha sido un violador de los derechos fundamentales de millones de personas, entre ellos los esenciales de la vida humana y la libertad.

Y como el Estado no es algo abstracto, hay claros responsables de las barbaridades que aquí se cometieron durante ese ensayo perverso que fue la guerra. Ya se ha documentado hasta el cansancio que de las 626 masacres cometidas durante la guerra, 19 fueron cometidas por la guerrilla, y 607, por el Ejército.

¿Queremos olvidar? Claro, quién no quiere olvidar. Pero la reconciliación que no pasa por la verdad y la justicia no es más que una ilusión. Justicia no es venganza, justicia es lo que está pasando ahora en Guatemala con el caso de los tres diputados salvadoreños asesinados en nuestro país. En menos de un día se identificó a algunos de los responsables, y las autoridades del vecino país, así como los familiares de las víctimas, no sólo expresaron satisfacción por ello, sino que además pidieron la identificación de los autores intelectuales del asesinato.

Independientemente de que una investigación paralela del Gobierno salvadoreño haya deducido que uno de los diputados llevaba en el vehículo una suma millonaria de dólares, con todo lo que eso pudiera significar, las investigaciones continúan y la justicia acciona como se espera en un caso así.

“Nadie me va a imponer el silencio”, dice Marylena. Por cierto, el lunes 26 habrá un foro en el auditórium del Centro Universitario Metropolitano de la Usac que tratará sobre la lucha contra el olvido.

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MACROSCOPIO
¡No puede ser!

Los resultados de la impunidad cada día tienen un impacto mayor en nuestra sociedad.
Por: Humberto Preti

No cabe duda de que el crimen organizado, delincuentes, narcotraficantes, políticos corruptos, empresarios sin escrúpulos y otro tipo de trasgresores de la ley ha encontrado en nuestro país una especie de paraíso para sus acciones en contra de la ley, y es que cada día vemos más y más actos que tienen de rodillas a nuestra indefensa población.

Vemos que aquí, a nadie capturan. La cantidad de asesinatos diarios es impresionante, y va por todos los estratos sociales; aparecen muertos campesinos, mujeres, niños, mareros, comerciantes, mafiosos, policías, en fin, toda clase de ciudadanos son afectados por el flagelo y el porcentaje de capturados es mínimo -peor aún el porcentaje de condenados.

La ineficiencia de la capacidad investigativa es a todas luces un verdadero desastre, no digamos el actuar de los jueces y los tribunales competentes.

Desgraciadamente, estamos cayendo en una especie de marasmo. El crimen es a veces aceptado por la ciudadanía como una solución para salir de aquellos que violan la ley, y eso es grave, pues es querer dejar en manos de sicarios y de linchadores la aplicación de la ley -lo que no sabe el individuo común y corriente que algún día le puede caer a él.

Alguien me decía, con respecto del asesinato de los diputados salvadoreños, que a saber en qué estaban metidos, y es que esa ya es una frase común en Guatemala. Basta que no se investigue ni se agarre a nadie con las manos en la masa y la respuesta de la mayoría es esa, como si la muerte fuera el juicio final, y ya de allí en adelante, ¿para qué investigar o capturar?

Hoy, a las puertas de la elecciones, vemos a políticos corruptos y a otros involucrados en hechos delictivos con intenciones de subir a la palestra pública; personajes que tuvieron todo tipo de acusaciones y se demostraron sus malversaciones, fueron denunciados pero nunca juzgados, y ahora viven ostentosamente.

Algunos son ídolos en sus comunidades, pues engatusan a las poblaciones con espejitos, migajas de sus enormes botines sacados de fondos públicos producto de los impuestos que paga la población.

Pero esto ya se olvidó, y hoy aparecen con todo el dinero capaz de comprar voluntades a competir en una contienda que se verá bañada en plata proveniente de lavado, del narco y otra que es el resultado de gestiones corruptas durante su paso por el Gobierno.

El contubernio, la complicidad y la corrupción campean y evitan que ladrones y asesinos vayan a buen resguardo, donde deberían estar.

Existen personajes a los que no se toca por razones políticas o étnicas, pues están protegidos por los grupitos de extranjeros a los que el Gobierno les tiene miedo, por ejemplo.

¿En qué paró la investigación del Fondo de Desarrollo Indígena? ¿A cuántos metieron al bote? Por supuesto, a nadie; el grupito es intocable y algunos van a hacer política.

¿Cuántos funcionarios hay con antejuicio o en la cárcel por sus malversaciones? Ninguno.

Los escándalos financieros quedarán igual que quedaron los escándalos financieros anteriores, y no extrañaría que los que permitieron este saqueo sigan en sus puestos, y en el futuro, hasta puedan ascender de posiciones y también meterse a política, para seguir prendidos de la res pública.

Los hechos de esta semana deben de hacer reflexionar al Gobierno y revisar las debilidades que lo hacen cojear; no puede ser que el régimen de legalidad siga siendo dejado por un lado, que el Congreso siga enfrascado en las obras que dan réditos a los diputados distritales, en vez de fortalecer el estado de Derecho. ¡No puede ser!

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EL QUINTO PATIO
Un camino largo

El anuncio de la candidatura a la Presidencia de la lideresa indígena Rigoberta Menchú Tum es un cambio saludable en el panorama electoral.
Por: Carolina Vásquez Araya

La señora Menchú es un personaje de gran trascendencia nacional, no sólo por su trayectoria política sino por haber puesto en el mapa a la población indígena guatemalteca, en cuya historia abundan las denuncias de racismo, discriminación y abuso.

La propia Rigoberta Menchú fue una víctima de la política de Estado en la época de las peores violaciones a los derechos humanos. Perdió a sus padres y a un hermano como consecuencia de la represión oficial, y de esas experiencias surgió fortalecida como una de las más importantes voces de denuncia, y lo hizo a nivel mundial.

Sin embargo, ella no fue la única víctima de la guerra interna. También sufrieron cientos de miles de guatemaltecos, la mayoría de ellos campesinos pertenecientes a las etnias indígenas, el segmento más marginado y vulnerable de la sociedad guatemalteca.

El largo camino andado desde la aldea Laj Chimel hasta la asamblea de la ONU y otros importantes foros públicos la llevó a conquistar del premio Nobel de la Paz y a recibir muchos honores a nivel internacional, pero también le ha valido innumerables críticas entre los grupos más conservadores del ambiente local, entre quienes no se concibe siquiera la idea de que una persona indígena y, encima de eso, mujer, pretenda convertirse en presidenta de Guatemala.

En un país reacio a identificarse con la izquierda extrema pero anhelante de cambios de fondo en sus estructuras políticas, la candidatura de Rigoberta Menchú, apoyada por el movimiento Encuentro por Guatemala, el cual es liderado por Nineth Montenegro, representa una opción diferente y un reto decisivo para las próximas elecciones.

Cansados de las promesas y de ver repetirse las mismas caras con igual perspectiva de caer en los vicios de siempre, muchos ciudadanos tomarán en cuenta la posibilidad de dar su voto a una mujer combativa, cuya trayectoria ha sido consistente y exitosa y, sobre todo, a un bloque político moderado entre cuyas principales propuestas se cuentan la justicia social y la igualdad de oportunidades.

Es comprensible que, en un contexto de tanta polarización social como existe en el país, se escuchen muchas voces de desaprobación a esta nueva aventura política de la señora Menchú, especialmente porque la mayoría de esas voces procede de grupos de poder económico que ven con desconfianza sus propuestas y, sobre todo, por la polarización existente entre indígenas y ladinos, entre población campesina y urbana, entre ricos y pobres.

Y la señora Menchú, con todos sus doctorados y condecoraciones, lleva en sí la conjugación de las minorías más profundamente discriminadas, en su calidad de mujer indígena de origen campesino.

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UCHA´XIK
Calendario revisitado

En un espacio como éste es difícil explicar estas cuentas, pero antes que todo, deseo incentivar su estudio.
Por: Sam Colop

Como el artículo que escribí el miércoles pasado lo hice en deferencia a un amigo ajq'ij, el de hoy lo hago por cortesía al lector Carlos Alfaro, quien se identifica como de los pocos lectores guatemaltecos interesados en la cronología maya y muestra interés en conocer alguna bibliografía sobre aquel Calendario K'iche' de 1722.

En efecto, y porque pienso que a más de algún otro conocedor del tema le interesen los siguientes datos, Robert Carmack lo cita en su libro Quichean Civilization, publicado por University of California Press, en 1973 y quien, además, dice que la copia de Karl Berendt efectuada en Guatemala en 1877 se encuentra en la Biblioteca del museo de la Universidad de Pensilvania.

Una copia fotográfica de aquella copia, de donde Carmack lo analiza de manera sucinta, se encuentra en la Newberry Library, de Chicago.

En 1946, el escritor y antropólogo Oliver La Farge había propuesto que aquel calendario tenía semejanza con el Códice de Dresde. Años más tarde, Munro Edmonson estudia el mismo documento y sugiere que procede de un texto jeroglífico disponible en el siglo XVIII.

Edmonson termina publicándolo de manera más detallada en 1997, en su libro Quiché Dramas and Divinatory Calendar, a través de Middle American Research Institute, de la Universidad de Tulane, Nueva Orleans. En 1999, Barbara Tedlock publicó dos ensayos sobre aquel documento.

A la fecha, desconozco si estos estudios escritos en inglés han sido traducidos al español, pero tengo entendido que el doctor Sergio Romero, guatemalteco y ahora profesor en los Estados Unidos, escribió su tesis de licenciatura sobre aquel documento en la Universidad del Valle.

Pero para despertar un poco de curiosidad en lectores interesados sobre aquel calendario, deseo agregar que en el documento de 1722 se identifica al cargador de aquel año como 9 Kej (día domingo 03/05/1722, conforme al calendario gregoriano), y en un ejercicio matemático, después de 284 años, el cargador de ese año coincide en nombre -aunque no en número- con el que terminó el jueves pasado.

Esto quiere decir, y si no me equivoco en mis cálculos matemáticos, que la correlación se ha mantenido, y Munro Edmonson está en lo correcto cuando afirma que la correlación que hizo fray Francisco Ximénez unos años antes que se redactara aquel documento en Lajuj Kej, coincide con el día que él cita, pero no con el Cargador del año, porque la cuenta de 1722 mantiene el mismo conteo con otro dato de 1604.

Entiendo que en un espacio como éste, es difícil explicar estas cuentas calendáricas, pero yo, como aprendiz de este tema, deseo compartirlos y sobre todo incentivar a otros a estudiarlos y profundizarlos. Maltiox ba chi we!

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CARPE DIEM
¿Matrimonio? ¡No!

¡El Estado-niñera chapín está degenerando en un régimen nacionalsocialista de la peor calaña!
Por: Luis Figueroa

El Congreso acaba de modificar el Código Civil, y las nuevas regulaciones referentes a los requisitos para contraer matrimonio permitirán “que se prohíban los matrimonios cuando existan enfermedades incurables”.

¡El Estado-niñera chapín está degenerando en un régimen nacionalsocialista de lo peor! Al Estado guatemalteco no le basta con relevarnos de la responsabilidad de tomar nuestras propias decisiones en materia de seguridad social, en asuntos financieros, o en docenas de cosas más.

Según las nuevas normas, y antes de que se autorice un casamiento, hombres y mujeres estamos obligados a presentar una constancia de que no estamos enfermos de nada contagioso, incurable y perjudicial, o que imposibilite la procreación. Todos debemos hacerlo, dice la norma, excepto aquellos que viven en lugares donde no hay servicios médicos.

Las nuevas reglamentaciones son triplemente perversas.

Primero, porque crean un grupo de personas privilegiadas: aquellas que están exentas del cumplimiento del requisito, y ya debería estar claro que multiplicar privilegios en una sociedad que está enferma por ellos es inmoral.

Segundo, porque el privilegio de no tener que presentar constancia se lo da a los más pobres, porque los más pobres son los que viven donde no hay servicios de salud; o sea que a los legisladores les viene del norte si los pobres se contagian entre ellos con enfermedades incurables.

Tercero, porque ¡¿quién jocotes se creen que son, los diputados, para prohibir que dos adultos capaces, que conocen sus defectos y que están dispuestos a unir sus vidas en matrimonio, se casen?!

Ya es bastante malo y triste que una persona sufra una enfermedad que le va a quitar la vida y que podría convertirla en paria durante el tiempo que le queda, como para que el Estado-niñera le prohíba unirse en matrimonio.

Una disposición como esa sólo puede ser el fruto de una mente mareada por las pretensiones inconfesables de un ingeniero social.

Lo que conocemos como matrimonio es un acuerdo privado entre dos personas que deciden compartir sus vidas -generalmente porque se aman- y hacerlo en el marco de cierta formalidad.

Esa formalidad subraya el carácter de compromiso y de permanencia en la unión, y busca el apoyo del prójimo para la pareja contrayente.

De la necesidad humana en cuanto a darle formalidad a un compromiso de tamaña naturaleza se aprovecha el Estado para regular un acuerdo que es básicamente contractual e íntimo. Pero una cosa es regular los formalismos; y otra, muy diferente, es involucrarse directamente hasta el punto de decidir, en forma arbitraria, que una, o dos personas enfermas no pueden ni deben casarse.

Decisión política semejante sólo tiene cabida en una sociedad que supone que los individuos somos parte de una gran máquina, u órganos de un organismo superior a todos.

Sólo es imaginable en un sistema colectivista en el que las valoraciones individuales deben estar sometidas a los requerimientos de aquella máquina, o de aquel organismo social.

En una sociedad abierta, en cambio, los adultos tienen el derecho a tomar sus decisiones y perseguir sus fines en libertad y de forma voluntaria (siempre que no violen derechos ajenos); y el Estado-niñera no tiene por qué relevarlos de la responsabilidad y de las consecuencias de sus acciones.

En nuestra sociedad, cada vez más colectivista, hasta con tintes nazis, el matrimonio es un asunto de orden público, en desmedro de su naturaleza contractual. La supuesta función social de éste pone de manifiesto la idea peligrosa de que el individuo y sus relaciones personales deben servir al Estado o a la sociedad; y, peor aún, que el interés social debe prevalecer sobre los derechos individuales.

En una sociedad abierta, la normativa sobre el matrimonio debe tomar en cuenta que las personas son individuos, no aparatos reproductores, y que las mismas deben ser tratadas como seres racionales, no como medios ni como instrumentos.

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CON OJOS DE MUJER
Las áreas protegidas

El propósito no es impedir el uso, sino que se haga donde sea aconsejable.
Por: Marta Pilón

Cumplió 18 años de vida -mayoría de edad- el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap).

Su celebración me hizo recordar las muchas gestiones y personas que participaron en su creación. Quiero contarle algo, querido lector, porque es bueno conocer la historia para respetarla. Hace poco, leí de una encuesta que muestra que los estudiantes no saben quiénes fueron Tecún Umán y Justo Rufino Barrios.

Desde l950 existían Parques Nacionales, creados por decreto. El primero fue el Volcán de Pacaya. Los inolvidables don Julio Obiols y Mario Dary fueron precursores de estas gestiones.

En l979, se libró una batalla judicial para lograr que la Sierra de las Minas, decretada área de reserva, fuera respetada por los terratenientes privados, y que primara su interés social de productora de agua sobre la deforestación. El caso subió a la Corte de Constitucionalidad, y su fallo fue a favor del interés social.

Ante el peligro siempre latente del abuso forestal, se decretaron más áreas de reserva, pero no había una ley general para la materia, como tampoco del medio ambiente. En diciembre de l986, fue aprobada la Ley Ambiental, que ordenaba la protección de los recursos naturales y con esa base, en Conama, el primer ente oficial ambiental creado por mandato de esa ley, se empezó a trabajar en una norma específica para las áreas protegidas en sus diferentes categorías.

La Ley se emitió el 7 de febrero de 1989, y una de las primeras áreas creadas bajo su tutela fue la Reserva de la Biosfera Maya, gravemente amenazada por la deforestación y las petroleras.

Muchos jóvenes ambientalistas participaron en estas gestiones de casi dos años, Jorge Cabrera Hidalgo, Andreas Lehnhoff, Santiago Billy, Juan Carlos Godoy -que aun como estudiante había diseñado un sistema para protegerlas-, Maco Cerezo, Edmundo Vásquez, Héctor Ramírez, Hilda Rivera, Noé Ventura y más, que de momento no recuerdo.

Infatigables en su apoyo fueron Estercita Estrada, ya fallecida; Sonia de Cruz, que aún trabaja en Conap; y Noemí Guzmán, que gestionaba los fondos. Hay que reconocer el apoyo del presidente Vinicio Cerezo a todo lo ambiental, y de Carlos Gehlert Matta, Arturo Amiel, y German Schell, en el Congreso.

Así nació la Ley de Áreas Protegidas, para resguardar el patrimonio natural de los guatemaltecos de entonces, de hoy y del futuro. Actualmente, existen 194 inscritas, tanto nacionales como privadas, y todas requieren protección por su condición especial de biodiversidad, belleza, fragilidad, etcétera.

El propósito, léase bien, no es impedir el uso del recurso, sino que se haga donde sea aconsejable, y sin daños, para su conservación.

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OPINIÓN DE LOS LECTORES
Desechos: Envases plásticos

Por: Cartas

Tirar basura en cualquier sitio perjudica el entorno natural. Botellas plásticas de gaseosas salen disparadas de autobuses; cientos de bolsas de comida y otras golosinas, tiradas por cualquier sendero; envoltorios de plástico, arrojados en las calles. Lo más triste es que no existen suficientes basureros ni multas para los infractores.

Hay mucho que hacer para tratar de atacar un problema que va tomando proporciones alarmantes. El Gobierno, colegios, familia, iglesias, etcétera, pueden colaborar entre sí para lograrlo. Podría crearse un impuesto para las empresas de alimentos que utilicen envases plásticos; ello podría ayudar a financiar el costo de campañas educativas y de recipientes para su colocación, y permitiría la contratación de personal de limpieza para áreas públicas, no sólo en las mayores ciudades, sino en todos los asentamientos del país.

Tal impuesto podría incentivar a las empresas a utilizar envases y envolturas menos nocivos para el ambiente. El Gobierno tiene que tomar la iniciativa y dar a este tema la importancia que se merece, porque se trata de la salud de las personas y del mundo en que vivimos.

Silvia Sotomayor, guatecua@hotmail.com

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Información: Fueron beneficiados

La madurez política de quien ostenta un liderazgo debe demostrarse con actos propositivos, acciones positivas y discursos objetivos; digo esto porque, mientras la dirigencia nacional del Partido Patriota despotrica contra el Programa de Apoyo Comunitario Urbano y Rural (Pacur), su jefe de bancada lanza cualquier tempestad de improperios respecto de este programa de inversión. Propietario de radio al fin, ha hecho cualquier cantidad de comentarios no sólo en contra del Programa, sino del destino, por quien prácticamente se ha beneficiado de manera directa y de manera personal.

Resulta que en La Libertad, Petén, se encuentra la comunidad Valle Nuevo, El Toro, cuyo acceso de terracería en distancia de nueve kilómetros, mediante el Pacur (destinado al diputado de este partido político), se hizo un revestimiento balastado por un monto de ¡Q1 millón 900 mil!

Sorprende, ¿verdad? O sea, más de Q200 mil por arreglo de cada kilómetro, con fondos del Ejecutivo.

Lo curioso del caso es que el domingo recién pasado, el diputado en referencia, el coordinador de ese partido y dueño de la radio donde se dijo cualquier cosa del Pacur y su precandidato a alcalde de este municipio, llegaron a la comunidad e inauguraron el proyecto en referencia, acto mediante el cual queda despejada cualquier duda respecto de quién dirigió y aprovechó esta obra, quién o quiénes se beneficiaron de ella y quiénes únicamente presentan discurso demagógico, llegando con ello al refrán que dice: “El que habla de la pera, comérsela quiere”.

Lic. Manuel Barquín Durán, P-17 1,395

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Transmetro: Control de ingresos

Alcalde Álvaro Arzú: en relación con su comentario de que las críticas no significan nada para usted, debe saber que una persona consciente escucha las críticas, para mejorar su postura o actitud. Y esas “toneladas de tinta” a las que usted se ha referido son las que nos permiten expresarnos por el medio escrito.

Por aparte, yo quisiera saber si la Contraloría de Cuentas tiene control de los ingresos que ha recibido del Transmetro, porque no extienden ningún comprobante; por lo tanto, son ingresos de los que la Municipalidad de Guatemala puede disponer sin ningún control estatal.

Anteriormente, en el transporte urbano, si uno lo exigía, los pilotos entregaban un tiquete donde se leía una resolución de la Contraloría.

Estoy de acuerdo en todos los recursos que ayuden a mejorar la calidad de vida de la ciudadanía, pero lo que no comparto es que usted no escuche los comentarios de todos los afectados.

Silvia Liliana Morales Muñoz, A-1 746,369

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Inseguridad: Vida truncada

Hace unos días, me avisaron de la muerte de un compañero de oficina. No murió porque su organismo fallara ni por alguna enfermedad. Tampoco murió en un accidente.

Era buen trabajador y buen compañero. Tenía una foto de su familia en el escritorio. Cuando yo pasaba cerca de su lugar, siempre la miraba.

Lo admiraba mucho, porque lo más importante para él era su familia. Él murió porque alguien decidió dispararle, a pesar de que no opuso resistencia en el robo de su vehículo. Él no dudó en entregarlo, pues era consciente de que un carro es un bien material. Pero, aun así, el cobarde lo mató. Edwin era una buena persona, y su familia lo extraña mucho. Tenía tres hijos. Me siento orgulloso de haberlo conocido. ¿Cuándo se detendrá esta ola de delincuencia?

Rolando Burgos, rrburgos@gmail.com

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Violencia: Doble trato

Existen desigualdades en nuestra sociedad para juzgar delitos cometidos en contra de mujeres. Es evidente la indiferencia histórica con que se ha visto el sufrimiento de las víctimas de violación, así como la doble cara en el trato por parte del sistema de seguridad y justicia, y los valores prejuiciados y desfasados que permiten que haya impunidad.

Carmen López de Cáceres, cacereslo@gmail.com

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Administración: Actos ilícitos

El alcalde de Mazatenango comete varios actos ilícitos. Primero: transporta en camiones municipales la leña que utiliza en su negocio (una panadería), y después la acumula en un predio municipal.

Segundo: en ese mismo terreno existe una piscina que estaba en desuso, pero utilizó fondos de la alcaldía para remodelarla. Luego la circuló con malla metálica e hizo construir casetas, pero sólo la utilizan él y su familia. También mandó comprar lámina nueva para circular el único parque que teníamos, supuestamente para construir otro mejor. ¿Por qué no utilizó la lámina usada que se logró recoger cuando se incendió parte de un mercado? Además, incurre en nepotismo al haber colocado en puestos clave a sus parientes.

Hay rumores de que pretende reelegirse. Que juzguen los mazatecos si este alcalde lo merece.

Walter Estrada Castillo, J-10 17,638

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Embotellamientos: Habilite carril

Alcalde Arzú: lo invitamos a que presencie, de las 6 a las 9 horas, el embudo que a diario se genera desde la salida de San Cristóbal hasta el Periférico, zona 11. Así como es prepotente ante las críticas, ordene habilitar un carril desde la sede del Consejo Nacional de la Juventud hasta el Periférico.

Verónica de Menéndez, A-1 650,653.

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