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Muñoz-Bata: “No será como la llegada de Santa Claus”
Analiza objetivos de la gira del presidente de EE.UU., por América Latina y cuáles deberían ser los temas en la agenda de Guatemala
Por:
Gabriela Barrios
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| “A partir de la invasión a Irak, se ha generado un sentimiento anti Bush en el mundo entero, no sólo en América Latina”. |
Sergio Muñoz-Bata es mexicano, fue director del periódico La Opinión de Los Ángeles durante 12 años y editorialista de Los Angeles Times. Actualmente, sus columnas se publican en muchos diarios en Latinoamérica, como el Tiempo, de Colombia; Reforma, de México, y en la Revista D, de Prensa Libre.
Con un amplio conocimiento de las relaciones entre Latinoamérica y Estados Unidos, Muñoz-Bata se refiere en esta entrevista a la gira del presidente George Bush y a los acuerdos que podrían darse.
La Casa Blanca aún no oficializa cuál será la agenda del presidente Bush en Guatemala. ¿Cómo interpretaría usted esto?
Previamente a la visita del presidente Bush, hay reuniones intensas entre las cancillerías y embajadas, en las que se puntualiza con mucho cuidado de qué se va a hablar. El procurador general de Justicia de los Estados Unidos, Alberto Gonzales, se reunió con las autoridades de Guatemala, y me imagino que fue para tratar el tema de seguridad.
Es evidente que Brasil, México y Colombia tienen un mayor peso político y económico en la agenda de Estados Unidos, y resulta más fácil intuir por dónde podría ir la visita, pero la reunión con Gonzales me hace suponer que habrá algún acuerdo en materia de seguridad, el cual ya está previamente discutido.
En las agendas de México y Guatemala, un tema obligatorio debería ser la situación de los migrantes.
Considero que para Guatemala hay tres temas fundamentales. Uno tiene que ver con seguridad, crimen organizado y narcotráfico. El segundo tiene que ver con la reforma al sistema migratorio integral y qué sucederá con los guatemaltecos que están en EE.UU., sobre todo, ahora con un Congreso que podría ser más positivo hacia una reforma integral, pero también debe incluir un programa de trabajadores huéspedes bien diseñado.
El tercer tema es encontrar la solución al problema de los pandilleros que EE.UU. regresa a países como México, Guatemala y El Salvador. Los pandilleros se están internacionalizando, y Estados Unidos puede hacer mucho para coordinar el combate de esa nueva red de criminalidad.
¿Existe disposición de Estados Unidos para discutir el tema de los migrantes?
Lo que hay que hacer es plantearse cómo trabajar juntos los problemas y no esperar que sea como la llegada de Santa Claus. El Gobierno debe ver cuáles son los temas prioritarios, poner en la balanza y calcular cuánto se empuja en una dirección o en otra. Ese es el tipo de decisiones que debe hacer un gobierno: elegir las prioridades de su agenda binacional.
Pero a pesar de las reuniones y acercamientos previos, las redadas no se han detenido.
Las redadas son el preámbulo a la discusión en el Congreso sobre la reforma migratoria integral, y lo que buscan es satisfacer a ese sector que es antiinmigrante. Pero también está el bando de los que creen en una reforma integral. Este es el “toma y saca” para preparar el terreno en el Congreso, la política es eso... cómo llegar a un punto intermedio.
¿Podría existir alguna relación entre la visita del presidente Bush y el hecho de que este es año de elecciones generales en Guatemala?
No lo creo. Obviamente, Estados Unidos tiene sus preferencias y otras que no lo son, pero son muy cuidadosos y saben que ya no cabe ese tipo de situaciones. Ya no lo hacen de manera brutal como lo hicieron antes, y cuando lo hacen, tienen el resultado opuesto al que esperan. Recuerdo dos ocasiones en las que el embajador de EE.UU. en Bolivia satanizó a Evo, y la popularidad de Evo se elevó a la estratósfera. Y recuerdo también lo que hizo el embajador norteamericano en Nicaragua, y ya todos sabemos cuál fue el resultado de la elección.
¿Por qué la gira de Bush por Latinoamérica en este momento?
Me imagino que estaba planeada hace tiempo y vino una coyuntura que tiene que ver con la crisis energética. Ha habido muchas visitas de funcionarios de EE.UU. a Brasil, porque están interesados en comprar fórmulas alternativas de energía. Algo me dice que el gran anuncio de la gira va a ser algún acuerdo, y tendrá que ver con Brasil y el etanol.
Estados Unidos tiene una necesidad imperiosa de encontrar fuentes de energía, tradicionales y no tradicionales, pues el mundo va a enfrentar una crisis energética seria y es imprescindible encontrar nuevas fuentes.
Hay quienes opinan que la visita tiene que ver con la expansión de los gobiernos de izquierda.
Yo no soy de los que cree que la mentalidad de la gente trabaje en “manada”. Las elecciones de cada país responden a cuestiones específicas. En Ecuador, Noboa iba adelante, pero los votantes se enfrentaron a la opción de que uno parecía más loco que el otro, y no tuvieron duda: escogieron al menos malo.
¿Una epidemia contagiosa?
No es ni una epidemia y mucho menos es contagiosa. Responde a las necesidades específicas de un país. Existe un desencanto popular con la manera cómo se vendieron las reformas de los 90, cuando se vuelve al modelo liberal, que favorece el TLC y la economía de mercado, y de ahí surge la tentación en oír los mensajes mesiánicos y populistas. En Bolivia hay una reivindicación de parte de un sector enorme, el indígena, que había estado segregado. Pero esto se vivirá de forma distinta en Guatemala, porque Guatemala no es Bolivia.
¿Cree que esa corriente de izquierda ha traído un sentimiento “antiimperialista”?
Lo que ha sucedido es que a partir de la invasión a Irak se ha generado un sentimiento anti Bush en el mundo entero, no sólo en América Latina. Esto ha sido algo muy dañino para la imagen de Estados Unidos. La izquierda se ha subido al carro y lo ha combinado con la culpa del modelo neoliberal y la retórica antinorteamericana.
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