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CATALEJO Detalles de los acuerdos de paz
Un seminario en la Antigua permitió conocer detalles de los entretelones del proceso de paz.
Por:
Mario Antonio Sandoval
CON EL AUSPICIO DE LA Vicepresidencia de la República, se realizó el fin de semana pasado una reunión en Antigua Guatemala acerca de los diez años pasados desde los acuerdos de paz. Ha habido varias, pero esta tuvo la particularidad de reunir a una serie de personas participantes en el largo proceso de la negociación para terminar con el conflicto armado interno. Estuvieron el vicepresidente Stein, Fernando Andrade Díaz Durán, Manuel Conde, Héctor Rosada Granados, Gustavo Porras, Ricardo Rosales, Juan Pablo de la Iglesia, Yago Pico de Coaña, Rigoberta Menchú, Carmen Rosa de León, Ricardo Gómez, Peter Lamport, Manuela Alvarado, Enrique Álvarez, Roberto Ardón, Catalina Soberanis y Raquel Zelaya.
ES IMPOSIBLE EN ESTE espacio tan pequeño tratar siquiera de resumir las principales ideas expuestas por los participantes. Pero al escucharlos me di cuenta de la necesidad de escribir una historia en la cual queden resumidas las posiciones de los participantes, señalando las similitudes de pensamiento y de interpretación de los hechos, para luego expresar cuáles son las diferencias y por qué algunos de sus criterios son sorprendentes al no coincidir con las creencias y percepciones de la mayoría de los guatemaltecos. Una actividad de esta naturaleza, entonces, se convierte en la apertura de una ventana para poder ver un paisaje lleno de penumbra para unos, pero parte integrante de una sociedad tan peculiar como la nuestra.
PARA LOS INTERESADOS en el tema histórico, es importante una reunión como esta porque le otorga matices, explicaciones, y una serie de datos importantes. Pero no es el caso de la mayoría ciudadana, sobre todo en un país donde los menores de treinta años constituyen casi las tres cuartas partes de la población. Un detalle: por primera vez se reunieron Rosada, Porras y Conde, los tres presidentes de las comisiones de paz de tres gobiernos, y pudieron expresar frente a sus colegas y a un público sus ideas y percepciones. Claro está, tratando de darle créditos a los presidentes a quienes sirvieron. Por eso, como dijo Rosada, se trató de escucharlos decir “cómo les había ido en la feria”, en una exposición valiosa por ser precisamente subjetiva.
DENTRO DE LOS TEMAS necesarios de aclarar y de explicar, se encuentra el papel de los países amigos. España, Estados Unidos, el Grupo Contadora, Noruega, etcétera. Hubo muchas negociaciones secretas, por necesidad, pero han pasado ya suficientes años para hacerlas públicas. También se debe explicar la participación de varios miles de acciones personales, de gente representante de los más variados sectores del país. La necesidad de terminar con la guerra interna guatemalteca fue evidentemente afianzada por el derrumbe del socialismo soviético, pero ya dentro de Guatemala existía el ánimo de hacerlo, aun mucho antes del cese del fuego. Las generaciones participantes en todo esto le deben narraciones y explicaciones a las actuales.
EL CONOCIMIENTO DE LA historia es fundamental para no repetirla. Por supuesto, las diferencias del mundo de hoy con el de la Guerra Fría son abismales y, de repetirse los errores, no se regresaría a lo mismo. Talvez se engendraría algo mucho peor. Lo fundamental cuando se realizan conferencias de esta naturaleza, es tener en cuenta la necesidad de ver hacia delante y de utilizar lo ocurrido sólo como una referencia histórica necesaria para la planificación de las estrategias necesarias para lograr el avance de todos los sectores de la sociedad. Es una tarea ardua, aun más difícil si no se conoce de dónde venimos. Y los avances se comprueban con un hecho simple: aun hace diez años, cuando se firmó la paz, este seminario hubiera sido imposible.
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