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EDITORIAL Rostro amable para cita del COI
Julio trae buenas noticias para la imagen nacional, porque la expectativa sobre las más de cien personalidades que concurrirán a la reunión del Comité Olímpico Internacional (COI), para designar al Estado sede de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno, del 2014, también la compartirá el país que será su hogar durante cinco días.
Esta actividad, de amplísima trascendencia e interés mediáticos, abre la oportunidad para mostrar al planeta el rostro amable de una Guatemala distinta de la fama de violenta, insegura y de deslices éticos que acarrean la conducta de los antisociales o los nichos de inmoralidad que se resisten a desaparecer de algunas instancias de la vida gubernativa o social.
Durante casi una semana, la atención de la humanidad estará sobre esta nación, como también lo estuvo, este año, con motivo de la visita del presidente de los Estados Unidos, George W. Bush; de la cumbre continental indígena, o de la visita de los reyes de España. Ha sido, pues, un año con potencial de obtener resultados económicos y morales cuyos beneficios se proyecten por mucho tiempo.
La trascendencia del evento y el perfil de los asistentes, entre quienes se contarán miembros de la realeza, campeones olímpicos y políticos de la talla del presidente de Rusia, Vladimir Putin, obligan a efectuar preparativos minuciosos y ordenados, a fin de garantizar el éxito de la actividad y la satisfacción de los concurrentes, pues cualquier omisión o desliz repercutirá, primero, en los organizadores, y después, en el prestigio nacional.
Esos preparativos deben tener una visión integradora, para que trasciendan de los detalles propios del protocolo o el desarrollo del evento, porque si el interés se centrase sólo en eso, sería una lamentable pérdida de una oportunidad para mostrar el potencial turístico y económico del país, a efecto de propiciar posteriores acciones de cooperación.
No hay que pasar por alto que detrás del afán deportivo de los delegados conviven otros intereses y oportunidades de índole política, diplomática y económica, pues esas personalidades se presentan como embajadores de sus respectivas naciones, e investidos, por eso, de facultades para intermediar en la apertura de espacios para Guatemala.
El comercio, la promoción turística, la educación, la tecnología y la cooperación gubernamental en campos tan variados como el deporte o el medio ambiente son sólo algunas de las actividades locales que pueden resultar beneficiadas con la presencia de aquellas personalidades.
Es obligación del Gobierno realizar los esfuerzos más esmerados porque esos y otros sectores tengan espacio en las agendas binacionales.
Es importante, también, asegurar el ornato. Las municipalidades, en una acción concertada con el Ejecutivo, deben tomar las previsiones necesarias para que los espacios públicos luzcan limpios, ordenados y agradables. Las rencillas entre autoridades, alimentadas por las pasiones electorales, deben dar tregua a esta cooperación con ribetes patrióticos.
Ninguna diferencia ideológica o política debe empañar esta cita, que traerá beneficios al país, indistintamente de quien gobierne a partir del próximo año.
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