|
LA BUENA NOTICIA Dios existe: es una familia
Dios se revela como “una familia”: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Por:
Victor Hugo Palma Paul
Afirmaba Immanuel Kant (1724-1804) que, si Dios no existiera, habría que inventarlo, para tener una “ley por sobre todas”: como quien dice que ese Dios es “racionalmente necesario” sólo para la realización de las ideas y logros del ser humano.
Tal racionalismo kantiano ha demostrado su debilidad y contradicción interna, pues a través de la historia, en nombre de “muchas razones”, se han cometido holocaustos étnicos, guerras llamadas justas y hasta se viene proponiendo en silencio –para colmo y paradoja– que lo humano llegará a su plenitud sólo cuando se tome conciencia de la muerte de Dios y cuando los logros tecnológicos tomen su lugar “por sobre todas las cosas”.
Hoy, por ejemplo, en los niveles más altos de legislación mundial, lo religioso comienza a aparecer como dañino a la libertad y peligroso a la paz social, pues causa “fanatismos y exclusiones”: el cristianismo, por ser sinónimo de inquisiciones y de oscuridad mental, de oposición a los “nuevos derechos humanos” o a la libertad productiva centrada en el lucro extremo; el islamismo y otros credos orientales, por significar terrorismo, venganza, etcétera.
Así, finalmente, “por vía de la razón”, el mejor dios parece ser el que cada uno escoge, en la confesión que se desea y a la medida de la tranquilidad y confort de las propias ideas. Lo anterior deja claro que el Dios al que lleva la mera razón sólo se enriquece cuando se le escucha personalmente a través de su mejor interlocutor, su mismo Hijo Jesucristo.
En la página del evangelio de este día, la “buena noticia” consiste en que Dios en Cristo ha abierto la ventana de su intimidad y se ha mostrado como Padre Todopoderoso, como se confiesa en el credo dominical en dos adjetivos aparentemente contradictorios: “Padre”, sinónimo de amor, ternura, compasión, cuidado; “Todopoderoso”, como situado más allá de los cálculos e ideas de sus criaturas, pero en ningún momento contrastando u oprimiendo sus existencias.
Dios se revela como “una familia”: Padre, Hijo y Espíritu Santo, quizá por ello resulta incomprensible para una sociedad mundial que en sus leyes viene sacrificando al ciudadano en nombre del individuo y al miembro de familia por los derechos de sujeto singular.
Por otra parte, cada vez que se reduce la fe cristiana a “sólo Cristo” o “sólo el Espíritu”, las cosas van mal: se priva a Dios de su imagen más auténtica, la Trinidad que Él quiso revelar para animar a la humanidad entera a romper el miedo de la asociación, de la fraternidad, del encuentro con el otro.
Del dios fundido con las razones del progreso materialista y del dios “cómodamente ausente” de los problemas familiares y sociales, nos libren el Padre, Hijo y Espíritu Santo: aquella familia que quiso un día adoptarnos y hacernos entrar en su casa, lugar de la vida, de la comunión y del amor que no tienen fin.
|