|
Neruda, Paz y Cardoza
Por:
Margarita Carrera
Uno de mis poetas favoritos es Pablo Neruda. Lo conocí en 1949, durante la era de la Revolución de Octubre del 44, cuando dio un recital en el teatrito del recién construido estadio Mateo Flores. Vino invitado por el grupo Saker-ti a dar apoyo a la Revolución y a reunirse, entre otros, con los escritores jóvenes de Guatemala.
Yo tenía 19 años y mi nombre ya figuraba dentro de la nueva poesía. Conocerlo personalmente fue un hecho insólito y más aún oírlo leer sus poemas con aquella voz lenta que arrastraba las palabras. Veinte años más tarde, lo volví a saludar en un congreso de escritores en Caracas.
Entonces él me reconoció y eso para mí fue motivo de asombro y orgullo. Pero por entonces, como todavía en la actualidad, lo que me interesaba de él era su poesía. Sabía que pertenecía al Partido Comunista, pero no ponía atención al político que había en él. Un político apasionado, que no soportaba que ninguno de sus amigos colegas renegara del Partido Comunista. Entre estos amigos estaban Octavio Paz y Luis Cardoza y Aragón.
Cuando por 1969 empecé a leer a Paz, quedé deslumbrada no sólo por su poesía sino por sus ensayos: “Libertad bajo palabra”, “El arco y la lira” y “El laberinto de la soledad”. Por eso no podía comprender cómo Neruda se apartaba de Paz simplemente porque éste ya no quiso pertenecer al Partido Comunista. Tampoco fue posible comprender el rechazo que tuvo por Luis Cardoza y Aragón, al enterarse que éste tenía desavenencias con el Partido Comunista guatemalteco. Inexplicable que un hombre de la calidad y sensibilidad de Neruda, rechazara a dos amigos por no coincidir con su postura fundamentalista respecto al comunismo. Quizá porque Neruda nunca se enteró de las barbaries cometidas por la Unión Soviética en la era de Stalin.
Ahora que leo en “elAcordeón” (elPeriódico, 20/5/07) el texto de Pablo al libro “Retorno al futuro” de Cardoza y Aragón, me doy cuenta de que lo que más exalta en este prólogo es la postura política de Cardoza: “Poeta de preclara estirpe y diplomático singular, Cardoza y Aragón no vendió su alma a la taumaturgia ni a la mentira”. Alaba las bellezas de Guatemala y critica severamente los pueblos dominados por los dictadores latinoamericanos, al servicio de Wall Street. “Tenía que verse este hombre singular (Cardoza) ante el impacto que la Unión Soviética da, como una claridad mayor en la historia humana. Porque podría esperarse, tal vez, por los mal intencionados, y por los interesados que este escritor, surgido de disciplinas torturadas, al llegar a la Unión Soviética hubiera retrocedido en vez de avanzar, como lo hizo: hubiera retrocedido hacia las telarañas de la literatura y diplomacia(...)”. Porque, para Neruda, “La Unión Soviética (...) sigue siendo para nuestros pueblos el valuarte de la paz y de la creación(...)”. Tales eran las alabanzas del poeta chileno.
Sin embargo, llegaría el día en que el mismo Neruda iba a sufrir en carne propia el rechazo del Partido Comunista. Fue cuando aceptó una invitación de los EEUU a dar recitales en diversos Estados. Neruda, amante de Walt Whitman, lejos estaba de ir a hacer política alguna a tal país.
Él se sentía hermano de Whitman y por eso fue. Pero, tarde o temprano, el fundamentalismo comunista lo alcanzó también a él con una severa crítica.
|