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EDITORIAL Una oportunidad con los taiwaneses
Muchos son los puntos de vista desde los cuales puede ser analizada la decisión costarricense de cesar sus relaciones diplomáticas con la República de China en Taiwán, por ser evidentemente una condición de China Popular, pero para Guatemala constituye la oportunidad de afianzar sus relaciones diplomáticas con ese importantísimo aliado, y obtener nuevos beneficios por ello.
La razón es sumamente fácil de entender. Los países centroamericanos son muy importantes para la isla taiwanesa, sujeta desde hace años a la presión de China continental, que ha logrado aislarla en el contexto internacional y reducir el numero de naciones con las que mantiene relaciones diplomáticas. Al retirarse Costa Rica, aumenta el peso específico de Guatemala, que se afianza como el país más importante que reconoce a Taiwán como un ente político independiente y en muchos aspectos digno de imitar.
Lejos, entonces, de sentirse preocupada por la decisión costarricense, la cancillería guatemalteca tiene la oportunidad de obtener beneficios adicionales a los que ya le representa a Guatemala la relación con Taiwán, país que se ha distinguido por sus numerosos e importantes programas de asistencia y cooperación en numerosas áreas, pero en especial las agrícolas, que son dirigidas a beneficiar a los sectores más necesitados de la población guatemalteca.
La decisión costarricense puede ser criticada sobre bases sólidas. Además del aspecto puramente ético de abandonar a quien ha sido buen amigo durante mucho tiempo, el pragmatismo de ceder ante las presiones de un país enorme que puede convertirse en un socio importante es una actitud arriesgada, porque no hay garantía de que China continental ocupe el lugar de Taiwán en cuanto a la cooperación bilateral.
Pekín tiene la característica de buscar todo beneficio posible, actitud a la cual tiene derecho. Pero no tiene motivo alguno para establecer relaciones de otro tipo por muchas razones, algunas tan simples como que la producción de todo el istmo centroamericano no alcanza para cubrir un porcentaje mínimo de las enormes necesidades de un gigante que ha llegado a generar alzas en los precios y escasez de los productos que requiere para cubrir sus necesidades de materias primas.
Guatemala puede liderar a los países con los que Taiwán mantiene relaciones diplomáticas, económicas y culturales, para que se afiance el beneficio mutuo que puede significar el hecho de tener un socio económicamente poderoso que necesita del apoyo diplomático. No se trata de aprovecharse en mala forma de los problemas de un país amigo, sino de negociar políticamente todas las ventajas de una relación donde las ventajas se pueden compartir.
El pragmatismo implícito en esta actitud guatemalteca no elimina que se pueda criticar la decisión costarricense, que en buena parte puede ser el resultado de una actitud de cierta arrogancia que por ello es lamentable. Taiwán, de seguro, comprenderá que su mejor forma de afianzar sus relaciones es por medio de colaborar más fuertemente con los proyectos de desarrollo social y económico.
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