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Guatemala, viernes 08 de junio de 2007

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Además, en esta sección:

El circo, según los Permuth
Jaime, Igal y Mario Permuth exponen en Antigua su obra Tarzán López
Por: Nancy Arroyave

Foto de portada
Exposición en Casa Santo Domingo en la Antigua Guatemala. (Foto: Prensa Libre).

La dinastía Permuth (Mario y sus hijos Igal y Jaime) vuelve a exponer su obra conjunta. Esta vez con una mirada tríptica sobre el circo más antiguo del país: El Rey Gitano.

Tras la presentación de Re-trato de familia, en el 2004, los Permuth se dedicaron a trabajar en su segundo proyecto. Tomaron el tema del circo para enfocarlo con sus cámaras, cada uno desde su perspectiva personal y con su propia técnica.

El resultado es su segundo libro: Tarzán López, cuyo material también se expondrá en una impresionante exposición fotográfica que lleva el mismo nombre.

Trilogía familiar

De acuerdo con estos artistas, Re-trato de familia y Tarzán López son los pilares que sostendrán el tercer trabajo que piensan lanzar en un par de años, para completar la trilogía de proyectos familiares que planificaron para un plazo no mayor de 10 años.

Tarzán López incursiona en la vida de la familia López López y su tradición circense. “Durante dos años y medio trabajamos con el circo y desarrollamos estrechos lazos con ellos”, dice Igal.

Ahí viene el circo

Igal Permuth trabajó con el tema de los vagones. De acuerdo con Mario, las imágenes de su hijo reflejan el anuncio de la llegada del circo. “Además, no sólo expone el tema iconográfico, sino que se convierte en una letra más dentro de ese lenguaje”, dice al referirse a que su hijo, además, se maquilló como payaso y su imagen aparece pintada en varios de los vagones.

“El trabajo lo hizo Pinturita, el pintor del circo”, asegura Igal, cuya técnica es fotografía intervenida a mano: “la pinto a mano sin cambiar ningún detalle, ni siquiera el color”.

Vida íntima

Jaime trabajó viajando y viviendo con ellos. Si bien reside en Nueva York, venía a Guatemala cada seis meses para poder acompañar por 4 ó 5 semanas al circo en sus giras.

“Me dieron la cabina de un cabezal, pues dentro de ella hay un pequeño catre. La experiencia me permitió conocer mucho Guatemala porque llegan a áreas remotas no turísticas”.

Jaime se interesó por las relaciones entre la gente del circo, cómo viven y cómo se pasan las tradiciones de una generación a otra, lo cual afectó directamente su sensibilidad. Si algo extraña del circo es el rugido de los tigres siberianos ya que la jaula de estos animales siempre la colocaban a la par de la cabina donde dormía.

“Después de cada función, a los tigres les toma alrededor de una hora poder relajarse. Durante esa hora va cambiando el sonido del rugido y eso es como un arrullo”, explica.

El suyo es un proyecto documental en blanco y negro para el que tomó alrededor de 15 mil imágenes.

Pulseadoras y trapecistas

Por su parte, Mario buscaba algo que más o menos integrara el espectáculo. “La gente de circo no es gente de feria –comenta–, en el circo la gente tiene una preparación física y mental. No temen al peligro porque están en forma. Por eso pueden hacer frente a los tigres, los hipopótamos, el trapecio, etc”, apunta.

“Allí no hay efectos especiales, todo es de verdad. De ahí la idea de mostrar lo más dinámico”, agrega.

Las pulseadoras son las mujeres que pueden pararse en una mano, colgarse en un pie. Tienen un control físico impresionante.

“En esta técnica muestro duplicidades y triplicidades que dan una idea de qué es lo que pasa. Cómo una misma muchacha presenta un espectáculo en el que ella es todo. Ese es el caso también de los trapecistas”.

“Las fotografías son estéticas sin que se vea el esfuerzo extraordinario a través de los rostros. En ellas hay algo erótico inevitable, cada quien percibe el trabajo de manera distinta” comenta.

Mario acuñó y registró la palabra digrafía para nombrar su técnica. “Utilizo la cámara como los pintores la brocha. Aprovecho la tecnología actual y logro secuencias, juntar los cuerpos”, dice.

Tarzán López es un trabajo que llena a los Permuth de satisfacción. A fuerza de repetir el trabajo, botar pruebas y exigir más tinta lograron la publicación de un bello tomo que nada tiene que envidiar a los producidos en países como Estados Unidos, comentan.

“Este libro es la prueba de que en Guatemala se pueden lograr impresiones de muchísima calidad, por ello queremos darle al país el mérito de que sí se pueden hacer las cosas bien hechas. A pesar de la maquinaria y de la poca experiencia”.

Tarzán López: Tríptico de Mario, Jaime e Igal Permuth. Exposición fotográfica Sala Marco Augusto Quiroa del Hotel Casa Santo Domingo (Antigua Guatemala).

Del 10 de junio al 26 de agosto. Admisión: Q40. Libro de fotografías Impreso por Quality Print.

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Lectura para niños en la biblioteca del IGA
Por: Diana De León

La Biblioteca Walt Whitman del Instituto Guatemalteco Americano (IGA) llevará a cabo hoy a las 16.00 horas, el Cuentacuentos “Las estrellas de Leónidas”.

El evento está dirigido a niños de entre cinco y siete años donde se lee un cuento para luego elaborar una manualidad relacionada a la historia, explica Karla Lossi, encargada de las actividades culturales de la biblioteca.

El Cuentacuentos es una actividad mensual y gratuita donde participan colaboradores jóvenes que generalmente son ex alumnos del IGA. El cuento es leído en español y el mes siguiente en inglés.

Este mes la historia será relatada por Daniela González, estudiante universitaria y ex alumna del IGA.

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Neruda, Paz y Cardoza
Por: Margarita Carrera

Uno de mis poetas favoritos es Pablo Neruda. Lo conocí en 1949, durante la era de la Revolución de Octubre del 44, cuando dio un recital en el teatrito del recién construido estadio Mateo Flores. Vino invitado por el grupo Saker-ti a dar apoyo a la Revolución y a reunirse, entre otros, con los escritores jóvenes de Guatemala.

Yo tenía 19 años y mi nombre ya figuraba dentro de la nueva poesía. Conocerlo personalmente fue un hecho insólito y más aún oírlo leer sus poemas con aquella voz lenta que arrastraba las palabras. Veinte años más tarde, lo volví a saludar en un congreso de escritores en Caracas.

Entonces él me reconoció y eso para mí fue motivo de asombro y orgullo. Pero por entonces, como todavía en la actualidad, lo que me interesaba de él era su poesía. Sabía que pertenecía al Partido Comunista, pero no ponía atención al político que había en él. Un político apasionado, que no soportaba que ninguno de sus amigos colegas renegara del Partido Comunista. Entre estos amigos estaban Octavio Paz y Luis Cardoza y Aragón.

Cuando por 1969 empecé a leer a Paz, quedé deslumbrada no sólo por su poesía sino por sus ensayos: “Libertad bajo palabra”, “El arco y la lira” y “El laberinto de la soledad”. Por eso no podía comprender cómo Neruda se apartaba de Paz simplemente porque éste ya no quiso pertenecer al Partido Comunista. Tampoco fue posible comprender el rechazo que tuvo por Luis Cardoza y Aragón, al enterarse que éste tenía desavenencias con el Partido Comunista guatemalteco. Inexplicable que un hombre de la calidad y sensibilidad de Neruda, rechazara a dos amigos por no coincidir con su postura fundamentalista respecto al comunismo. Quizá porque Neruda nunca se enteró de las barbaries cometidas por la Unión Soviética en la era de Stalin.

Ahora que leo en “elAcordeón” (elPeriódico, 20/5/07) el texto de Pablo al libro “Retorno al futuro” de Cardoza y Aragón, me doy cuenta de que lo que más exalta en este prólogo es la postura política de Cardoza: “Poeta de preclara estirpe y diplomático singular, Cardoza y Aragón no vendió su alma a la taumaturgia ni a la mentira”. Alaba las bellezas de Guatemala y critica severamente los pueblos dominados por los dictadores latinoamericanos, al servicio de Wall Street. “Tenía que verse este hombre singular (Cardoza) ante el impacto que la Unión Soviética da, como una claridad mayor en la historia humana. Porque podría esperarse, tal vez, por los mal intencionados, y por los interesados que este escritor, surgido de disciplinas torturadas, al llegar a la Unión Soviética hubiera retrocedido en vez de avanzar, como lo hizo: hubiera retrocedido hacia las telarañas de la literatura y diplomacia(...)”. Porque, para Neruda, “La Unión Soviética (...) sigue siendo para nuestros pueblos el valuarte de la paz y de la creación(...)”. Tales eran las alabanzas del poeta chileno.

Sin embargo, llegaría el día en que el mismo Neruda iba a sufrir en carne propia el rechazo del Partido Comunista. Fue cuando aceptó una invitación de los EEUU a dar recitales en diversos Estados. Neruda, amante de Walt Whitman, lejos estaba de ir a hacer política alguna a tal país.

Él se sentía hermano de Whitman y por eso fue. Pero, tarde o temprano, el fundamentalismo comunista lo alcanzó también a él con una severa crítica.

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