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MACROSCOPIO Negocio redondo
El participar en una contienda electoral es un buen negocio para todos los que ya se las saben todas.
Por:
Humberto Preti
La reciente sucia movida política dentro del Partido de Avanzada Nacional (PAN) nos confirma que los intereses económicos son lo que mueve a los muchos partidos a permanecer en la palestra política, aunque sus posibilidades de alcanzar por lo menos una diputación sean remotas y por lo tanto corren el riesgo de desaparecer, pero eso no importa; los aprovechados y que conocen el negocio se irán de un lugar a otro, fundando una nueva agrupación política, lo que ahora parece ser muy fácil, o bien, moverse a otra agrupación que les abrirá sus puertas, no importando su ideología, calidad moral y hasta trayectoria delictiva.
Lo señores del PAN ahora vendieron el partido a alguien interesado en avivar el lío de las familias Bosch y Gutiérrez, lo cual sin duda será un tema de campaña que no presenta ninguna propuesta positiva para los guatemaltecos, pero pesaron más los Q45 millones, que la obligada lealtad que le deberían de haber tenido a su incauto candidato.
Las campañas son multimillonarias, y por allí comisiones van y vienen, empresas publicitarias y de otro tipo reparten comisiones a los que manejan el tema en diferentes partidos. Imaginemos cuánto se han gastado en pintura para arruinar el bello entorno de ciertas carreteras, como la que conduce a Cobán, donde no dejaron de pintar ni un árbol, ni piedra, ni puente, ni poste, ni talud, ni monumento público, para colmo, hasta las señales de tránsito; ahora el paisaje es horrible entre colores naranja, verde, rojo y otros. Parece un cuadro abstracto de muy mal gusto.
Estoy seguro de que aquí las municipalidades están de acuerdo, quizá cobran por piedra pintada; por supuesto, los ecologistas, que sólo tiene los ojos en los que producen, no se han manifestado furiosamente como lo suelen hacer en los casos el los que siempre están.
Vallas publicitarias de las que valen Q50 mil por mes están por ciudades, poblados y carreteras. Es de explicarse que los que van punteando hagan un mayor esfuerzo, aunque yo no voy a cambiar mi intención de voto por una valla, una cancioncita o un panfleto.
Lo inexplicable pareciera ser el derroche de aquellos cuyas posibilidades son nulas, pero al ver sus fuentes de financiamiento, las comisiones, las posibles pequeñas cuotas de poder a la hora de posibles alianzas para segunda vuelta electoral, creemos entender la visión de estos vividores de las elecciones.
Vemos a varios tránsfugas de diferentes partidos ahora en otros, y cada año electoral salen a la palestra, ya sea de un color o de otro, según el medio, como verdaderos camaleones pero con fauces de cocodrilo.
La política ahora es un negocio rentable, y los que logran puestos públicos obtienen de ella mucho más que sus sueldos, y como la fiscalización es equivalente a cero, no les importa ser descubiertos, pues vemos cómo el Tribunal Supremo Electoral es magnánimo y tolerante al dar credenciales a ex funcionarios cuya negra trayectoria ha ayudado al deterioro de nuestras instituciones y finanzas.
Hoy estamos en la recta final de proceso, y algunos dicen que no han empezado la campaña en forma; o sea que si ya no caben los afiches en los postes, preparémonos para que empapelen nuestras casas y hasta las banquetas.
Pero definitivamente quien pierde será Guatemala, ellos nunca limpiarán la suciedad dejada por la propaganda, pero sí se beneficiaran de esta contienda, pues sí que están en un negocio redondo.
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