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Plástica: Orígenes de la escultura actual
Por:
Irma de Luján
El día 28 de marzo se inauguró el festival de escultura en los jardines del Museo de Arte Moderno. Este taller de escultura es el primero que se realiza en Guatemala, aunque estos talleres son bastante apreciados en otros países en los cuales se realizan con cierta regularidad.
El programa de este evento es bastante sustancioso, hay exposiciones de maestros reconocidos como Dagoberto Vásquez y talleres para niños de varias edades.
Me parece muy justo que la muestra de un grupo de escultoras le sea dedicado a la escultora María Elena de Lamport, homenaje de todo merecimiento. Su obra, la mayoría en mármol, tiene calidades muy personales y originales.
Estoy casi segura que muchas personas al oír la palabra “escultura”, inmediatamente piensan en un general a caballo coronado por la gloria y desde luego en una base de mármol color verde. Poco a poco ese desconocimiento casi generalizado tiende a cambiar.
El escultor, a falta de encargos oficinales, y los arquitectos (no todos) reacios a incluir en su obra una escultura.
El escultor se ve en la necesidad de trabajar en la soledad de su taller, allí inventa y crea formas en apariencia inútiles, pero el reducido público que frecuenta las galerías: coleccionistas, decoradores, estetas o industriales, son los que examinan con atención las creaciones de estos artistas, en general olvidados en algún rincón de la galería.
Podemos decir que a partir de Julio Gonzáles (1920) los escultores han creado formas que para el público profano serían formas gratuitas y sin sentido.
Pero estas formas han sido el punto de partida de la utilización social de esta, por ejemplo: las lámparas, sillones, sillas o cubertería.
Sus formas han ido cambiando radicalmente por las creaciones de los escultores, las lámparas no serían lo que hoy son si las esculturas de Calder no hubieran existido, y las sillas y sillones no hubieran tomado esa maravillosa forma de concha si nuestra vista no hubiera estado educada por las esculturas de Henry Moore y Arp.
Las sillas modernas, siendo las más conocidas “Las sillas Knoll”, son justamente el resultado del trabajo directo del escultor norteamericano Harry Bertoia, nacido en Italia en 1915 pero radicado en los Estados Unidos.
Bertoia constituye un buen ejemplo de la utilización social de un escultor cuando un industrial con sensibilidad le deja la libertad y medios de creación.
El industrial Hans Knoll le proporcionó a Bertoia los medios y la oportunidad para realizar este trabajo que abre brecha en el diseño y la escultura moderna. Establecido como escultor en Pensilvania (1950) Bertoia pudo hacer estudios en base de la incesante búsqueda de la síntesis de las artes.
“El busto de mujer” de Pablo Picasso en el jardín de Saint-Germain-Des-Pres no asusta a los niños que en él juegan, al contrario, lo ven con mucha naturalidad.
El jardín japonés del escultor norteamericano japonés en la UNESCO es la escultura que más retiene la atención del público.
La escultura de Henry Moore en un parque de Londres con el tiempo ha ido tomando una patina que parece que siempre ha estado allí, el monumento funerario realizado por Brancusi en el cementerio de Montparnasse en París, es solamente un monumento funerario pero es el más bello de los que lo rodean, y si nos llama la atención es precisamente es por su belleza insólita, lo cual hace parecer más mediocres a los que tiene a su alrededor.
Deseo que este festival de escultura sea todo un éxito.
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