Logo

Guatemala, martes 06 de marzo de 2007

img
img
img
img
img
Ejemplo: dd/mm/aa
img img
logologo
img img
img img img Guatemala, martes 06 de marzo de 2007 img img imgimg
spacer
img img
 

Además, en esta sección:

EDITORIAL
Saca toma una medida serena

A consecuencia de una conversación sostenida por el presidente guatemalteco, Óscar Berger, con su colega salvadoreño, Antonio Saca, este último dio declaraciones ayer a la prensa vecina e internacional en las que cambió el tono de sus anteriores referencias a Guatemala y a sus autoridades como consecuencia del asesinato, tanto de los diputados al Parlacen como de los policías sospechosos de haber cometido el crimen.

Esto demuestra que una conversación de ese tipo era obligada desde el momento en que la emotividad del mandatario salvadoreño, aunque justificada por la muerte violenta de tres miembros de su partido, había rebasado los límites de lo aceptable y se había convertido en la posibilidad de un enfrentamiento entre los ciudadanos de los dos países.

Por un lado, el presidente Saca merece reconocimiento por haber rectificado en su actitud, y haber asumido la que le corresponde, es decir, convertirse en un colaborador de las investigaciones en lo que corresponde a El Salvador. Con ello se ayuda a que el crimen tenga siquiera alguna posibilidad adicional de ser aclarado y con ello reducir en algo el desprestigio sufrido en este momento por el Gobierno guatemalteco.

La criminalidad desatada no es un problema exclusivamente de Guatemala. En El Salvador es también alarmante y lamentable el número exageradamente alto de crímenes de todo tipo, entre otras causas y motivos, por la presencia de las maras y otras expresiones criminales que están siendo combatidas con dureza, pero también porque hay elementos de las fuerzas de seguridad infiltrados por el crimen organizado.

Las nuevas declaraciones del presidente Saca no deben ser consideradas equivalentes a un olvido ni un descuido suyos para poder presionar, en la medida que lo permite la prudencia, la diplomacia y la certeza de que se trata de un problema común entre los dos países. Esclarecer el crimen y castigar debidamente a los culpables debe convertirse en la principal meta del actual gobierno en estos últimos 10 meses del mandato del presidente Berger.

En referencia al Gobierno guatemalteco, aún queda en el ambiente la sensación de que las máximas autoridades no reaccionaron con la celeridad necesaria, a causa de no haber comprendido la magnitud de lo ocurrido y, sobre todo, de sus consecuencias de todo tipo, en especial la percepción, compartida por la ciudadanía, de total impotencia ante la seguridad de no tener forma alguna de defenderse de la acción criminal, en la que están involucrados altos jefes de los diversos cuerpos policiales de servicio en el país.

El régimen salvadoreño puede ahora dar una muestra positiva por medio de calmar la situación, porque también es culpable de no haber medido las consecuencias de permitir que se calificara a todos los guatemaltecos de criminales. Eso es una falacia de generalización imperfecta, inaceptable en la voz de un mandatario. En ambos países, la abrumadora mayoría condena esos crímenes y eso es realmente lo que importa.

Regresar  

Fo
Por: fo@guate.net.gt

Foto de portada

Regresar  

DE MIS NOTAS
Notas extrañas

Desde afuera, las percepciones cambian.
Por: Alfred Kaltschmitt

Cumplir con mis columnas cuando viajo al extranjero me resulta un tanto extraño. Percibir a Guatemala desde afuera le concede a uno cierta distancia crítica para distinguir, de un modo distinto, matices e inferencias de lo que acontece en este nuestro terruño.

Desde afuera del mapa, veo a mi país con ojos más benignos y tiendo al análisis macro, observando más el cuadro grande que las cuitas de lo micro, con sus cargas minúsculas.

Al vivir por unas semanas en otros sistemas funcionales, esta sensación se acrecienta. Durante las últimas semanas, he estado visitando las ciudades de Seattle y Houston.

En ambas lugares, las noticias de los diputados salvadoreños asesinados se pierden entre la vorágine de reportajes locales. Hoy veo en Fox News el caso de un hombre que mató y descuartizó a su esposa.

La principal noticia hace unos días era la muerte de la modelo Nicolle Smith, de grandes senos “siliconeados”, cuyo único mérito fue haberse casado con un octogenario multimillonario que a los pocos meses murió, legando no sólo una fortuna inmensa, sino también un menudo lío jurídico entre los hijos del difunto y su exuberante viuda.

Los reportajes destacaban más esta simple historia que las decenas de muertos ocurridas en la guerra de Irak, o el sobrecalentamiento de la economía de China, que ha hecho temblar a todas las bolsas mundiales. Es evidente que la cobertura mediática se centra en satisfacer más bien la demanda del “gran público”, que en hacer buen periodismo dimensionando correctamente la oferta noticiosa.

Desde aquí, cuán minúsculas resultan la interpelación del ministro de Gobernación, la reunión del BID, o la reunión de ministros de Economía de la región, para hablar, por enésima vez, de la unión aduanera; o las últimas encuestas de los presidenciables, revelando números estancados.

En medio de todo esto, mi realidad aquí en Houston, en un precioso día asoleado, es cuidar de Valeria, mi nieta de 18 meses, quien me pide, por novena vez, la vuelva a subir al tobogán. Esta es mi realidad.

Y los monosílabos y risitas de esta inocente criatura anulan la estridencia de cualquier acontecimiento noticioso. Mientras juego con mi nieta, pienso en la salud de mi hija Jackie, quien está padeciendo unas migrañas muy intensas desde hace meses.

Me ha pedido me quede unos días más para ayudarla con su hija, mientras se hace exámenes médicos. Debí regresar a Guatemala ayer lunes. Pero a estas alturas de mi vida, la escala de mis valores define mis prioridades. Me quedaré unos días más.

Ahora, mientras estoy sentado escribiendo esta columna, viene a mi memoria lo que hace unos días le compartía a un querido amigo y colega columnista sobre mis inquietudes de Guatemala.

“Si no atacamos los problemas de fondo de nuestro país, jamás lograremos superarlos”, le decía. “Tenemos un sistema fallido. Debemos hacer una profunda reforma política que permita remontar nuestras carencias más sentidas, en seguridad y justicia, y una reingeniería total del poder Legislativo, cuya función cada día está más divorciada de la realidad de nuestro país”.

Todo lo que se haga en la periferia de esta reforma política es pura politiquería cosmética.

Porque, enfrentemos la realidad: llegue quien llegue al poder, no podrá hacer sino más de lo mismo. El mismo esfuerzo inútil con el mismo resultado limitado.

Lo que no menguará es el espacio para servirse con la cuchara grande y entramparse en la futilidad de las rencillas politiqueras de siempre.

El inicio de la campaña cívica promovida por Asociación pro Reforma, para la reforma del Estado, enfoca su razón de ser en poder establecer, mediante reformas constitucionales, un verdadero estado de Derecho que permita erradicar los gobiernos incapaces, eliminar la ineficiencia económica y la corrupción.

Es una luz al final del túnel. Ojalá todos estemos dispuestos a apoyarla.

Regresar  

RERUM NOVARUM
No matarás

Es mucha verdad que estamos hoy asistiendo a un incremento de la violencia y que el número de muertes violentas es hoy más alto.
Por: Gonzalo de Villa

La Doctrina Social de la Iglesia encuentra sus raíces en la historia de la salvación que arranca desde la llamada de Dios a Abraham. En los orígenes del pueblo de Israel, la iniciativa de Dios se plasma en la Alianza con su pueblo y alcanza su formulación en el Decálogo.

A partir de esos 10 mandamientos, queda claro, para el judaísmo primero y para el cristianismo después, que a Dios le importa la conducta humana y que el respeto a los mandamientos es una condición de la fe en Dios.

La formulación de cada uno de los mandamientos ha dado lugar a interpretaciones y aun a diversidad de formulaciones.

Aun cuando sea claro el sentido de cada uno de los mandamientos, lo cierto es que en la mayoría encontramos diferentes modos de formularlo. Hay un mandamiento, sin embargo, el quinto de ellos, cuya formulación en dos únicas palabras ha mantenido su prístina claridad siempre: no matarás.

Si abrimos los ojos a nuestra sociedad, descubrimos entre los primeros rasgos que la conforman el que somos una sociedad violenta y en que la impunidad es reina y señora.

Hay una anécdota que narra el arzobispo Cortés y Larraz sobre un suceso en 1770 a la puerta del convento de La Merced, donde un hombre yacía herido en medio de una multitud.

Cuando se quiso intervenir para ayudar y socorrer se encontró con que entre los muchos espectadores, “todos quedaron con mucha serenidad sin moverse a diligencia alguna”.

Y, reflexionando después sobre el hecho, afirma nuestro buen arzobispo: “No lo han herido éstos, es verdad, pero habituados a ver heridos con tanta frecuencia, no les hace éste novedad alguna”.

La anécdota me resulta estremecedora, porque nos revela que, más allá de las muchísimas coyunturas en que nos pueden sacudir momentáneamente hechos de violencia, la violencia que mata ha sido parte de nuestra historia, generación tras generación, siglo tras siglo.

Es mucha verdad que estamos hoy asistiendo a un incremento de la violencia y que el número de muertes violentas es hoy más alto. Encontramos quejas veraces contra el Estado y su impotencia para enfrentar la crisis de violencia hoy.

Nos preguntamos sobre qué instituciones públicas más debieran hacer para cambiar las cosas.

Hay cambios que hacer en la policía y cambios en el Ministerio Público, en los órganos de seguridad del Estado y en el sistema penitenciario, en la administración de justicia y en la adecuación de las leyes a la realidad del país.

Fallas graves del Estado en una de sus funciones primarias, como es la de brindar seguridad y proteger la vida, están en la base de los siempre recientes escándalos en torno a hechos de violencia que nos sacuden y que colocan al país al borde de la quiebra moral.

La penetración del narcotráfico en nuestra sociedad es creciente y su poderío económico, su capacidad de corromper, de vencer, de dominar, de comprar voluntades, con dinero o con miedo, hacen de éste el motor más importante de crecimiento del crimen en Guatemala.

No debemos entonces cansarnos de recordar a todos el mandato divino de “No matarás”, y no debemos cansarnos de demandar del Estado que enfrente sus responsabilidades al respecto.

Pero vencer la falta de cooperación ante el crimen como rasgo cultural que nos domina se vuelve absolutamente indispensable, si queremos que el mandato divino tenga señorío sobre nosotros, pueblo cristiano de Guatemala.

Regresar  

HOMO ECONOMICUS
De tripas... corazón

No es buen momento para el orgullo.
Por: José Raúl González Merlo

El asesinato de los diputados salvadoreños provocó estupor; la pronta captura de los responsables, alivio; el hecho de que fueran policías, vergüenza; que hayan sido asesinados dentro de una cárcel de máxima seguridad; incredulidad... son demasiados sentimientos para una misma semana.

Y una nueva demostración de lo mal que estamos en materia de seguridad.

Ahora estamos metidos en medio del más importante incidente diplomático, desde la quema de la Embajada de España, con el pueblo con quien tenemos la más estrecha relación desde todo punto de vista.

Por ello, lejos de que el presidente Berger cancele su visita a El Salvador, más bien debería viajar inmediatamente y, en un acto de humildad y vergüenza, dar la cara en representación de todos los guatemaltecos. Sería un acto político–diplomático sin precedentes. Pero la verdad es que lo que ha pasado y está pasando es algo que tampoco tiene precedente.

Estuvo bien que Berger saliera el otro día en cadena nacional. Ahora le corresponde ir a escuchar lo que el pueblo de El Salvador tenga que decirle y responder por el desempeño de sus subalternos. Vaya, y personalmente acepte nuestra responsabilidad en esos asesinatos.

Se puede delegar autoridad, pero nunca se delega la responsabilidad. El presidente debe ser acompañado por el ministro de Gobernación, el director de la Policía Nacional Civil y el jefe del Ministerio Público. Son ellos los llamados a dar explicaciones más detalladas de lo que pasó y lo que piensan hacer de ahora en adelante. En conferencia de prensa, deben hablar directamente con el pueblo salvadoreño y pedir perdón por los inexcusables hechos.

El ministro de Gobernación se quejó públicamente en una entrevista de radio que se sentía solo en la lucha contra la impunidad.

Seguramente que es así. En mi opinión, el presidente nunca puso la atención que el tema de seguridad se merecía. Tendría que haber sido su única preocupación. ¿Para qué queremos un gobierno que ofrezca todo, pero no pueda dar la más básica seguridad a su pueblo?

Ahora debemos aceptar con humildad los señalamientos que nos están haciendo nuestros hermanos salvadoreños. Los mismos denotan una comprensible indignación ante los repugnantes hechos cometidos por nuestras propias fuerzas de seguridad. Lo peor que podemos hacer es “ofendernos” y actuar de la misma manera, con el absurdo propósito de escalar la situación a un peor plano.

Ojalá que estas muertes sean el acicate que necesitamos para comenzar a tomar el tema de la seguridad con la importancia que tiene, y que a mediano plazo se fortalezcan los lazos entre chapines y guanacos para trabajar conjuntamente contra el crimen en nuestros países.

Regresar  

PUNTO DE ENCUENTRO
De pérdidas y luchas

No importa dónde estemos, seguramente estaremos haciendo lo mismo.
Por: Marielos Monzón

Las pérdidas forman parte de la vida. Eso lo aprendí a los 10 años, con la muerte de mi padre.

Luego se me hizo también evidente en la adolescencia, tras la ruptura del primer amor, y siguió repitiéndose a lo largo de los años, con la partida definitiva o temporal de personas queridas. Lo que también aprendí es que los sentimientos por aquellos que se van, se vuelven más fuertes con el paso de los días y las semanas, y en el medio del dolor se les recuerda con respeto, con cariño y admiración.

Es el proceso de aceptar que ya no están el que más duele, eso es innegable. Pero los años pasan y el tiempo va haciendo lo suyo, y nos conforta o nos conforma, no sé bien.

Llenar el vacío del ausente resulta una tarea ilusoria, porque en el corazón cada quien tiene un lugar irreemplazable. Podemos agregar afectos e ir construyendo nuevos sentimientos, pero el que se va, permanece en la memoria, en el silencio, en el recuerdo.

Hay quienes, sin embargo, nunca se van, y aunque no los vemos, nos acompañan y hasta podemos hablarles. El legado que nos dejan es quizá la fuerza que nos permite avanzar; el ejemplo de vida que nos dieron es la razón más importante que encontramos para seguir adelante.

En Guatemala, las pérdidas forman parte de la cotidianidad. Se pierde al hijo, a la hermana, a la pareja, a la amiga. La guerra, la violencia y la migración, impuestas por la dura realidad económica, nos van dejando solos, nos quitan lo más querido y no lo devuelven más.

Nos quedan los sueños, los lugares comunes, los recuerdos, las cartas escritas de puño y letra, y algunos objetos materiales compartidos; pero se va la posibilidad de tocar y abrazar a las personas y de escuchar nuestro nombre con el tono de su voz. Hay pérdidas irremediables y ante éstas es difícil rebelarse, pero ¿por qué aceptar las que son impuestas por circunstancias que se pueden cambiar?

El 8 de marzo se conmemora el Día internacional de la mujer, y no se puede en esta fecha dejar de recordar el dolor por la pérdida de quienes ya no están, o el dolor de las que están llorando una pérdida. Tampoco se puede hacer a un lado la lucha tesonera de quienes se empeñan en construir la memoria, en alcanzar la justicia, en evitar el olvido, a pesar del sentimiento de impotencia cuando el muro de la impunidad se hace impenetrable.

Este 8 de marzo, por las calles de Guatemala, caminaremos las mujeres exigiendo el respeto a nuestras vidas y a nuestros derechos, y nos acompañarán en el camino la fuerza y el coraje de quienes no están físicamente con nosotras.

Regresar  

HORIZONTES
No se nos irá

Hermanos chapines: a Guate, la vamos a poner de pie. ¿Acaso no podemos?
Por: Francisco Beltranena.

¿Cuánta dosis de pesimismo, y del real, está inundando nuestros ánimos en estas últimas semanas?

¿Cuánto de ese pesimismo se nos reafirma día a día: entre más cadáveres, asaltos, robos y secuestros que terminan en asesinatos y testigos que son torturados y luego asesinados?

Perfectamente lícito sería preguntarse: ¿Y ahora qué más puede pasar en nuestra Guate?

Los jueces, no todos, por supuesto, tienen un precio. La Policía nos provoca miedo, y en las cárceles -a pesar de lo que nos habíamos creído- predomina el crimen; las autoridades dan la apariencia de darse a la fuga.

El Gobierno confunde y se confunde en sus propias versiones, y no parece haber alguien que, además de dar la cara, logre alinear a una administración que no sabe qué decir, de lo que ha resultado ser la vergüenza más grande de los últimos días: el asesinato de tres diputados salvadoreños.

Por supuesto, si no se es capaz de darle la cara a su propia sociedad por los niveles de criminalidad imperantes, menos lo va hacer a una sociedad hermana como la salvadoreña.

Pareciera que ya logramos lo impensable: superar nuestra propia capacidad de tolerancia y de asombro. Por eso pregunto, ¿y ahora qué más puede pasarle a nuestro país?

No han sido pocos los colegas columnistas que lo han escrito y me sumo a sus afirmaciones respecto de que nuestro Estado, como modelo de organización política, está fallido, impotente, inválido y superado por la descomposición social que ha significado dejar la puerta abierta al narcotráfico, el crimen organizado y sus secuelas: la delincuencia común.

Y lo que es peor, con aquellos males, se ha ido lo poco que quedaba de confianza.

Ahora, más que nunca, la ciudadanía puede afirmar que pareciera que el país se nos ha ido de las manos, así de simple.

Pero debemos ser francos y sinceros: todos somos responsables de esto. Y por lo mismo, todos debemos ser parte de la solución.

Cierto, puede parecer de consuelo que en tan sólo 10 meses, estaremos renovando autoridades, y con ello, nuestro ánimo y expectativa. Pero no hay que ser tan cándidos.

Guatemala es nuestra responsabilidad y debemos rescatarla hoy, no mañana, y no por hacerle el favor al gobierno de la Gana; es por nosotros y nuestros hijos y nietos.

Tenemos que renovar nuestra fe en el país. Debemos ser sinceros y reconocer que no podemos seguir dando la espalda a Guate y permitir que una mala gestión nos siga haciendo ciudadanos secuestrados de un sistema fallido y del crimen, que para efectos de percepción y opinión pública vienen siendo lo mismo.

Hermanos chapines: a Guate, la vamos a poner de pie. ¿Acaso no podemos? Por dignidad, con carácter, y poniendo con inteligencia en uso las joyas de la familia, por nuestros propios hijos y las futuras generaciones. Lo que hoy nos acontece no debe humillarnos. Al contrario, debe ser un acicate que se nos ha hendido en los costillares y nos va a hacer reaccionar.

Tengan la certeza de que vamos a superar la vergüenza que hemos sufrido en los últimos días, exponiendo al mundo que somos capaces de librar esta guerra, en la cual el mal pretende a nuestros niños, a nuestros jóvenes, nuestras calles, familias y sociedad.

En pocas palabras: simplemente quiere a nuestra patria. Por amor a nuestro terruño y a los nuestros, con fe, decisión y arrojo, guatemaltecos, vamos a salir de esto. ¡Ánimo!

Tal vez alguien diga que soy iluso; no me importa. Confío ciegamente en nuestras capacidades. Hemos visto lo peor.

El pesimismo, la cruda realidad y el vendaval de malas noticias, más que acallarnos y aplacar nuestro orgullo de ser guatemaltecos, debe ser el punto de partida para reaccionar, porque Guatemala no se nos irá de las manos, y menos de nuestro corazón.

Hermanos chapines: pongámonos de pie, entonces. Sí, pongámonos de pie hoy; demostrémonos de lo que estamos hechos. Tengamos fe en nosotros y no en nadie más.

Salvemos y rescatemos nuestra Guate, que no se nos irá de las manos.

¡Hasta la próxima!

Regresar  

SIEMBRA
Crimen

“Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra” (Juan 8:7).
Por: Carlos Zúñiga Fumagalli.

Problema de toda la Nación; de toda la región centroamericana; problema mundial. El crimen organizado es un negocio transnacional estructurado como cualquier corporación. Sus tentáculos han penetrado nuestro sistema de gobierno. Su ofensiva frontal fue durante el gobierno de Portillo y aliados; florecieron entonces el contrabando, trata de blancas, tráfico de migrantes, narcotráfico, etcétera.

Guatemala no es una excepción, pero tampoco representa los únicos casos de corrupción policial en el Globo. Múltiples acusaciones de brutalidad en la Policía de Los Ángeles (LAPD), corrupción ligada a las drogas en la Policía de Nueva York (NYPD), nexos policiales con la prostitución en Houston, y la cantidad de asesinatos que se cometen per cápita en Nueva Orleans, número que supera al triste promedio chapín.

La influencia del crimen en las fuerzas públicas en Europa tampoco es un secreto, los recientes crímenes políticos en Holanda, las sombras de la muerte de la princesa Diana y la brutalidad policial este fin de semana en Dinamarca. El crimen organizado es negocio en todo el mundo y penetra institucionalmente al Estado en todas partes.

No es excusa para el caos de corrupción que se ha destapado en la PNC como resultado del actuar de las estructuras globales del crimen: ésta debe depurarse totalmente. El combate del crimen organizado debe ser tarea de todos, es el verdadero enemigo de toda nuestra sociedad.

Pretender aprovecharse políticamente de esta amenaza nacional es irresponsable. Todos debemos unir esfuerzos para combatirlo, debemos fortalecer las débiles instituciones del Estado en lugar de pretender debilitarlas aún más con fines electorales, siguiéndole el juego al crimen.

No es el momento de cortar cabezas, sino más bien de agregar más al esfuerzo para enfrentar lo que es la batalla del siglo.

El pueblo salvadoreño es amigo y hermano; los políticos guanacos, incluido Saca, son iguales a los de todo el mundo. Lamento la muerte de los cuatro ciudadanos salvadoreños, pero algo así no ocurre por equivocación o delincuencia común. Los sicarios eran chapines, pero de repente sus clientes son transfronterizos.

Un hermano no hace lo que está haciendo Saca: encubrir sus clavos haciendo leña del árbol vecino. La competitividad, el desarrollo y la inversión se logran trabajando y no hablando mal del amigo. Que nos quede como lección. Guatemala igual seguirá adelante como líder regional.

Regresar  

OPINIÓN DE LOS LECTORES
Locomoción: Transporte urbano

Por: Cartas

Cuando traté de sugerir a la municipalidad capitalina algunas medidas para ayudar a solucionar el problema del transporte urbano, se me contestó que ya estaba solucionado con el Transmetro.

Pero esto no es cierto, pues es insuficiente debido a la gran cantidad de usuarios -principalmente, los venidos del sur de la capital y municipios aledaños.

Sugería que se crearan tres categorías de buses, o bien dos, a efecto de que los de la primera fueran usados principalmente por automovilistas, ya que allí está el meollo del problema: el exceso de vehículos por todas partes. Con un buen sistema de transporte, cómodo y seguro, muchos dejarían de usar sus propios automotores.

Este transporte tendría rutas exclusivas para llegar pronto a los destinos de cada usuario. Con el Transmetro, sólo se soluciona parcialmente el complicado sistema de locomoción Es seguro, rápido, limpio; pero el público debe saber usarlo y ver la solución de forma global.

Insisto en que deben salir de la circulación diaria muchos vehículos y dejar de seguir importando más automóviles de lujo en un país de descalzos.

Carlos A. Juárez Pellecer, A-1 35,375

-------------------------------

Principiantes: Pachanga politiquera

Hoy, en este escenario politiquero guatemalteco, mientras los enemigos se abrazan y los amigos se despedazan; los buscadores de rentas se aprovechan y acomodan; los clientes políticos se alegran; los operadores políticos se arrastran y someten a la voluntad de los capitales, para la compraventa de voluntades, ya no importa cuál es el origen de los fondos, pero sí su destino: ejercer el poder para garantizarse espacios y bienes.

Citaba Platón (387 a.C.): “No es buen político el que no es buen filósofo”. Pero qué lejos está tal enunciado, pues nuestros flamantes politiqueros no abrazan ningún tipo de ideología que sostenga algún principio filosófico, ni mucho menos están preparados para el quehacer político.

Se trata, entonces, de una gran pachanga politiquera.

Nuestro error, como buenos principiantes de la democracia, es que nos gusta embriagarnos en cada ejercicio electorero. Lo peor es que no nos pasa la resaca anterior cuando aquellos, muy atentos, nos preparan otra pócima del más desagradable de los venenos: la politiquería.

Los anfitriones de la pachanga son los de siempre: oligarcas, militares, élites de clase, traficantes y politiqueros buscadores de rentas, que no permiten otro tipo de generosos invitados.

La complacencia será que les garanticemos sus posiciones, a cambio de que nos conformemos con las migajas que nos tiren.

Ing. Agr. Pablo A. Moreno Arreaga, col. 1,763, pamoarre@hotmail.com

-----------------------------

Información: Dato inexacto

El 22 de febrero, fue publicado el reportaje “Se preparan 19 partidos”, en el cual se menciona como secretario general del Partido Socialdemócrata Guatemalteco (PSG) a una persona distinta de la que legalmente corresponde.

Como dicha información es incorrecta y para evitar confusión entre la opinión pública y de nuestros afiliados, aclaramos que nuestro secretario general actual es el ingeniero agrónomo Roger Aníbal Valenzuela Bonilla.

Partido Socialdemócrata, Guatemalteco (PSG)

-------------------------------------

Candidatos: Partido indígena

La señora Rigoberta Menchú pretende crear un partido indígena. Según sus declaraciones, su partido estaría integrando por personas de su grupo étnico. A la hora de gobernar el país, ¿sólo en ese grupo se enfocaría, y dejaría en el olvido a los demás? No construyamos pequeños estados de acuerdo con el grupo al que pertenecemos.

E. Giovani de Paz Acevedo, R-19 51,946

------------------------------

Embotellamientos: Control, ausente

Desde que empezó a funcionar el Transmetro, los residentes de El Tabacal, Prados del Tabacal, y lugares aledaños, en Villa Nueva, sufrimos un calvario para salir de nuestras colonias. El problema es que muchos autobuses extraurbanos que salían por el lado de la calzada Aguilar Batres se desvían ahora para este lado.

Si bien es cierto que debemos agradecer a la Entidad Metropolitana del Transporte por el apoyo que nos ha dado, en la salida de Villa Hermosa para la carretera a Boca de Monte, los agentes de Tránsito retienen mucho tiempo la circulación de este lado del tramo, y eso origina grandes filas de vehículos.

Necesitamos que se regule el tiempo de vía.

Ana María de Velásquez, anamariasodev@yahoo.com

-------------------------------

Planificación: Seamos realistas

Vivo en una colonia cercana a la Maya, zona 18. Para llegar a mi trabajo (en la zona 15) me demoro dos horas y media, y allí no circula el Transmetro. Seamos realistas: ya no cabemos en el planeta Tierra.

Si fuéramos menos, habría Transmetro en toda la capital; es un servicio bueno, seguro, bien tratado y con comodidad, al contrario de los ruleteros que utilizo, donde los brochas y los pilotos maltratan a los usuarios.

Mariana López, riana_pez@yahoo.com

-------------------------------

Productores: Café de Antigua

Los dueños de cafetales en Antigua Guatemala bien pueden notar que sus terrenos tienen mucho más valor como sitios para condominios o casas, que lo que tienen hoy en día como siembras de café. Entonces, en el futuro ¿quién va a producir este grano aromático?

Será un poco difícil y complicado llegar a un acuerdo, pero pienso que es necesario implementar medidas para conservar este producto a los mercados mundiales.

¿Cómo convencer a los dueños de terrenos cafetaleros la necesidad de preservar este recurso nacional? Algo hay que hacer. Si todos los terrenos de café de la Antigua se convierten en casas o condominios, una leyenda más de Guatemala morirá.

Jorge Willemsen, jwillemsen@rsmas.miami.ed

-------------------------------

Elecciones: Derecho al voto

Estoy de acuerdo con que los guatemaltecos que viven en el extranjero tienen derecho a votar, pero deben estar informados de todo lo que ocurre en el país, porque el voto es una gran responsabilidad.

La mayoría de guatemaltecos que vive en EE.UU. sostiene en gran parte la economía de este país con sus remesas, y eso les da ese derecho al voto. ¿Por qué no concedérselo?

Rita Corado, corita_54@yahoo.com.

Regresar  

 

Copyright © 2000 - 2007 Prensa Libre, S.A. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

 

img img
spacer
Ciudad Guatemala
15°C Min, 24°C Max
Principalmente soleado.
 
img
img

US$1.00 Q 7.62134

img
img