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HOMO ECONOMICUS Luego de la visita...
Limosneros... y con garrote.
Por:
José Raúl González Merlo
La visita del presidente Bush pasó sin pena ni gloria. La realidad es que este tipo de visitas es más simbólico que práctico. Hoy en día, casi cualquier cosa se puede resolver sin la presencia física de los presidentes. En todo caso, se aprecia el gesto. Habrá que evaluar los beneficios esperados contra los perjuicios causados.
No deja de ser vergonzoso el comportamiento de los “grupos sociales” que no saben otra cosa más que pintarrajear los monumentos nacionales con sus aburridas consignas e impedir la libre locomoción de los ciudadanos que sí trabajan.
Su desprecio hacia nuestros símbolos nacionales es únicamente comparable con el desprecio a la bandera estadounidense, que quemaron en repetidas ocasiones.
Lo cual me lleva a la siguiente reflexión: si ustedes fueran estadounidenses y vieran esas protestas, ¿cómo reconciliarían lo que ven con lo que les piden? ¿Qué pensarían y qué sentirían de ver que esa gente quema públicamente su bandera? Bonito, ¿no? Excelente forma de ganarse la buena voluntad y comprensión del pueblo estadounidense: mostrando un total desprecio por un símbolo por el cual millones de ciudadanos de ese país han dado y siguen dando su vida.
Y después de la quema de la bandera y los insultos, vienen las “demandas”. Lo más común es solicitar una moratoria en la deportación de los guatemaltecos trabajadores en los EE.UU. Lógico, hay millones de conciudadanos allá que mandan millardos de fondos a sus parientes acá.
La agenda migratoria es, sin duda, de vital importancia para nosotros. Pero también hay “reclamos” por el papel que EE.UU. jugó durante nuestro conflicto armado, protestas por la firma del Tratado de Libre Comercio con esa nación, protestas por la guerra en Irak y protestas por cualquier otra babosada de la que le podamos echar la culpa a los EE.UU. (con o sin razón).
“A Bush rogando y con el mazo dando...”. Los funcionarios estadounidenses se deben reír de nosotros. Vaya manera de “exigirle” nuestros deseos a la nación más poderosa del planeta. Menos mal que tenemos representantes diplomáticos que pueden más o menos dar una cara decorosa a nuestros intereses nacionales.
Lamentablemente, luego del 11 de septiembre, la visita de un presidente estadounidense será una gran molestia. Colegios cerrados, tráfico aéreo interrumpido, ruido del sobrevuelo de los F-16, calles cerradas, comercios cerrados, etcétera. No recuerdo que el despliegue de seguridad haya sido tan masivo cuando vino el presidente Clinton.
Los tiempos han cambiado y, por ello, aunque se aprecia el gesto hacia nuestra nación, para la próxima, que sea, de verdad, por algo que valga la pena tanto relajo. Y mis disculpas, en nombre de Guatemala, por lo de la bandera.
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