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HORIZONTES Mr. Bush: gracias
Creo que su mensaje ha quedado claro.
Por:
Francisco Beltranena.
No creo que sean muchas las voces de columnistas que se atrevan a decirle gracias. Parecería que lo políticamente correcto fuera hablar mal de usted y de su administración; sin embargo, aunque no sea lo políticamente correcto, creo que es de caballeros hacerlo.
Usted representa, por mandato repetido, a los ciudadanos de la nación más poderosa del mundo. De usted se ha dicho muchísimo y no necesariamente toda la verdad. Acá en nuestro país, por ejemplo, muchas voces lo han criticado por, supuestamente, haber olvidado América Latina.
Quizás esas voces no saben que usted es el mandatario estadounidense que más veces ha visitado nuestra región; y que durante su mandato, la Agencia Internacional para el Desarrollo ha invertido más recursos que ninguna otra administración. Sin embargo, parecería bueno y de moda criticarlo, aunque no sepan algunas de esas realidades.
Cuando le digo gracias, quiero dejar muy claro el porqué. Primero que nada, venir a Guatemala en tiempos tan convulsos, cuando nos acercamos a un período electoral y cuando los procesos de consolidación del estado de Derecho y del debido proceso han sido puestos en duda, de manera particular, ante el asesinato de tres parlamentarios salvadoreños y el posterior asesinato de los supuestos asesinos.
Ha hecho usted, de una visita de cortesía, una que bien puede servir para marcar de mejor manera la ruta de nuestras relaciones bilaterales como Estados.
Su mensaje, ha sido claro. El tema de la seguridad es de tremenda importancia para todos nosotros en la región. Es obvio que países donde la violencia no acaba con sus hijos, se puede crecer con esperanza.
Ayer, mientras usted visitaba con gran ilusión y segura alegría a los agricultores del altiplano, en una de las principales arterias de la capital, enfrente de su colegio, dos chicos, uno de 17 y el otro de 15 años, fueron acribillados en un asalto de sicarios que dejaron más de 50 balas en el carro en el que se conducían.
Guarda usted razón al creer con firmeza en las posibilidades de nuestra gente gracias a los beneficios del libre comercio. El modelo que usted visitó ayer en Chimaltenango es tan sólo uno de los muchos que podrían servir de ejemplo. Sin embargo, a nuestra propia gente a veces le es difícil creer en ello.
Presidente Bush: usted ha sido criticado en casi todas partes del mundo. Su dedicación y liderazgo en la lucha contra el terrorismo han sido menos que malentendidos por aquellos que intencionalmente quieren ignorar sus peligros.
En nuestra propia región, y de manera especial en nuestro país, no queremos darnos cuenta de que estamos en guerra. Sufrimos hoy más muertes que durante el conflicto armado interno. Pero esta guerra corrompe las bases más profundas de nuestra sociedad y no nos permite avanzar con transparencia para lograr las ventajas económicas que se abren enfrente.
Creo que su mensaje ha quedado claro. Estados Unidos es un país donde el estado de Derecho y el debido proceso son la forma de vida. Su preocupación porque los migrantes guatemaltecos puedan obtener un estatus migratorio que les permita trabajar dignamente y con la protección de las leyes laborales estadounidenses es loable. Espero que logre usted convencer a la mayoría opositora en el Congreso de su país, para que pueda lograrse este paso.
Finalmente, y no por eso menos importante, su mensaje tendente a una propuesta para combatir el crimen organizado a nivel regional seguramente tendrá más frutos que haciéndolo solos.
La Guerra Fría dejó sus secuelas en el tejido social. Prácticamente lo desarticuló. Hoy, cuando enfrentamos una amenaza que sin ideología pretende apropiarse de lo más precioso que tenemos, nuestra tierra y nuestra gente necesitan ayuda y cooperación, más que nunca.
Su liderazgo y la franqueza en la que ha planteado el problema y las vías de solución merecen este sincero agradecimiento de un guatemalteco que hasta hace poco creía que araba en el mar.
Nuevamente, muchas gracias, Mr. Bush.
¡Hasta la próxima!
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