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Bush recorre poblados de Chimaltenango
Llega a Santa Cruz Balanyá y aldea Chirijuyú, donde recibe muestras de afecto de habitantes
Por:
Alberto Ramírez, Claudia Méndez Villaseñor, Hernán Guerra B.
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| El presidente Bush saluda a pobladores de Santa Cruz Balanyá que se congregaron en la plaza central. Foto Prensa Libre: Erlie Castillo. |
El presidente de EE.UU., George W. Bush, visitó ayer, durante casi dos horas, comunidades de Chimaltenango para observar la labor humanitaria de un contingente de soldados norteamericanos y el trabajo de un grupo de agricultores que, luego de 14 años de esfuerzo, se convirtió en uno de los principales abastecedores de Wal Mart Centroamérica.
El presidente de EE.UU. realizó la primera parada en Santa Cruz Balanyá y, en medio de extremas medidas de seguridad, visitó la escuela Carlos Emilio Leonardo, donde se realizaba una jornada médica a cargo de oficiales estadounidenses.
“Torres, ¿cómo está?”
A las 9 horas, el presidente norteamericano y su homólogo guatemalteco, Óscar Berger, acompañados de sus esposas, Laura Bush y Wendy de Berger, ingresaron en el centro educativo. En uno de los salones los esperaba el oficial a cargo de la actividad, el mayor Harry Torres, y unos 45 asistentes.
“Torres, ¿cómo está?”, saludó Bush en español al militar. “Gracias por colaborar con nuestras personas”, pronunció Berger, y agregó: “Nos han dicho que han atendido a dos mil 265 pacientes; eso nos pone muy contentos y agradecidos”.
El mayor Torres dio a los presidentes obsequios para que entregaran a la concurrencia, los cuales Bush repartía cordialmente, mientras expresaba: “Para usted, con gusto, de los Estados Unidos”. Cuando le daban las gracias, respondía con amabilidad: “Igualmente”, seguido de un beso y un abrazo.
Las mujeres vestidas con trajes regionales aprovecharon para tomarse fotografías con el mandatario norteamericano, quien accedió con gentileza.
El presidente Berger, al notar el éxito de su homólogo entre los asistentes, expresó con simpatía: “Ya me estoy poniendo celoso; sólo con el presidente Bush quieren, a ver, vengan para una foto”. Un grupo de mujeres lo abrazó, y él respondió con afecto.
Hasta su partida, a las 9.20 horas, ambos gobernantes se esforzaron por tomarse cada uno el mayor número de fotografías con los presentes en el salón.
La siguiente parada fue en la plaza central de Santa Cruz Balanyá, donde lo esperaban unos dos mil pobladores, quienes tuvieron que pasar primero por minuciosos registros y por un detector de metales.
Bush se acercó a los vecinos y, durante unos 15 minutos, estrechó manos y repartió besos a niños y adultos.
Junto con Berger, el mandatario estadounidense entró en la biblioteca municipal, donde compartió con niños que hacían trabajos manuales.
Al salir del recinto educativo, a las 9.50 horas, Bush vestía una chumpa bordada a mano, la cual mostró sonriente a los pobladores. Como una muestra de espontaneidad, se subió al bomper de uno de los vehículos oficiales para enseñar mejor el atuendo.
Después se retiró de la comunidad, con un amplio despliegue de seguridad, hacia la aldea Chirijuyú, Chimaltenango.
Labradores Mayas
En Chirijuyú, Bush elogió el trabajo de Mariano Canú, presidente de la cooperativa Labradores Mayas, y recordó un discurso donde manifestó su deseo por conocerlo y felicitarlo por el trabajo que lleva a cabo. “Él es el sueño de muchas personas, porque piensan y logran alcanzarlo”, expresó.
“En Labradores Mayas hacemos lo mismo que se hace en Estados Unidos, porque vienen a trabajar muchas personas de otras comunidades”, le dijo Canú a Bush.
“Mariano, decile que aquí no hay migraciones”, interrumpió Berger en voz alta, pese a que días antes Canú informó que 175 vecinos de Balanyá han migrado a EE.UU.
Al recorrido por las comunidades de Chimaltenango también asistieron la secretaria de Estado, Condoleezza Rice; el vicepresidente guatemalteco, Eduardo Stein, y el canciller, Gert Rosenthal.
Jornada: Un día bajo el sol maya
Ayer no fue un día común para dos comunidades y un sitio arqueológico de Chimaltenango. El presidente de EE.UU., George W. Bush, estuvo de visita y los vecinos lucieron sus mejores galas.
Desde temprano, centenares de indígenas se congregaron en la plaza central de Santa Cruz Balanyá para estrechar la mano del visitante. Previamente pasaron por un detector de metales, mientras, desde las azoteas, personal del Servicio Secreto de EE.UU. vigilaba con fusiles de asalto con miras telescópicas.
En la aldea Chirijuyú hubo música de marimba y leyendas como Welcome to Guatemala, president Bush impresas en pancartas que se veían en las polvorientas calles.
Bajo medidas de seguridad desproporcionadas para esta aldea, los dos mandatarios cargaron cajas con verduras de la planta empacadora Labradores Mayas, mientras sonreían a las cámaras.
Poco después, la comitiva llegó a Iximché, donde presenció el juego de pelota maya y el Baile del Venado. A Bush y Berger les alcanzó el tiempo para hacer unos tiros con el esférico de ese juego precolombino.
“Que Dios lo bendiga”
Rosa María Bocaj, de 43 años, aprovechó el momento de atención que le brindó el presidente George W. Bush para desearle bendiciones.
“Que Dios lo bendiga, lo guarde y lo llene de sabiduría para gobernar esa gran Nación”, le dijo la mujer tímidamente.
“Y a usted con su familia”, le respondió Bush en español.
Bocaj y su amiga Dolores López padecen una enfermedad respiratoria, y por ello acudieron a la jornada médica. “Queríamos venir porque si no nunca lo íbamos a saludar”, expresó López.
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“Éste será un día que no olvidaré”
Mariano Canú era un hombre feliz ayer, durante la visita del mandatario estadounidense a la cooperativa Labradores Mayas, en la aldea Chirijuyú.
“Estoy contento, porque éste será un día que no olvidaré”, expresó.
Aun después de que los visitantes extranjeros se habían retirado, Canú no salía de su asombro.
Haber visto cómo el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, acarreaba verduras en cajas de madera, le parecía algo que jamás había soñado.
Por eso aprovechó la oportunidad para que sus colaboradores, unas 20 mujeres y seis hombres uniformados, se fotografiaran con el gobernante norteamericano.
Luego le regaló a Bush una pintura en la que se observan campos cultivados, como los de Chirijuyú.
Varias mujeres obsequiaron a los visitantes bolsas con productos agrícolas.
“La visita del presidente Bush fue una muestra de apoyo a nuestro trabajo”, expresó Canú.
Hace unos 20 años, Canú era un campesino que no pasaba de cultivar maíz y frijol. “No me alcanzaba, hasta que empezamos a sembrar hortalizas”, recordó.
Agregó que estaba agradecido con EE.UU. por el apoyo que le ha brindado la Agencia Internacional para el Desarrollo.
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“Escuchó nuestras necesidades”
Raymundo Juárez, alcalde de Santa Cruz Balanyá, Chimaltenango, es un hombre de pocas palabras, lo cual no fue obstáculo para que expresara lo que sintió por la presencia de los visitantes extranjeros.
“Fue un honor para mí haber estado cerca del presidente de Estados Unidos”, afirmó poco después de que la comitiva se había retirado. Juárez fue un buen anfitrión que le mostró al presidente Bush la iglesia de Santa Cruz Balanyá, donde se fotografió con la comitiva del visitante.
“Me siento satisfecho de que el presidente Bush haya venido a nuestra comunidad para escuchar nuestras necesidades”, afirmó el funcionario municipal.
Juárez le regaló al mandatario estadounidense una alfombra con la figura del dios Maíz tejida, como muestra de aprecio.
El alcalde aprovechó para entregarle al visitante un documento en el que le pide apoyo para exportar directamente a EE.UU. productos agrícolas y artesanías. Asimismo, le solicitó que interceda por los guatemaltecos que viven en territorio norteamericano.
“No nos dio una respuesta a nuestras peticiones, pero esperamos que en el futuro lo haga”, aseguró el alcalde de esta localidad de 10 mil habitantes.
Juárez dijo que también le contó a Bush que quiere educar a los niños en tres idiomas: Kaq’chikel, español e inglés, y que le había pedido ayuda para ese propósito.
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