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EDITORIAL Viaje, con pocos frutos prácticos
Ninguna sorpresa tuvo la visita del presidente estadounidense, George W. Bush, a Guatemala, y por ello es válido decir que fue una actividad cuyo fin primordial era demostrar al electorado de su país la preocupación del mandatario por mejorar la relación con América Latina, y que por esta razón se mencionaron aquí, aunque en forma superficial, dos temas de interés mutuo: la situación de los emigrantes y un plan conjunto para el combate del narcotráfico.
Como se temía, en el centro capitalino ocurrieron manifestaciones de protesta que se convirtieron en desórdenes, problemas para quienes sufrieron las molestias de las bombas lacrimógenas, muchos comercios tuvieron pérdidas al verse obligados a cerrar sus puertas, y el tránsito vehicular se convirtió en un problema serio.
Fueron pintarrajeadas paredes, autobuses y vitrinas, todo lo cual hizo que el día sólo fuera normal para los medios informativos, que cubrieron los detalles de la presencia del visitante en la capital y en Santa Cruz Balanyá, Chimaltenango.
El presidente Bush mencionó la idea de realizar un plan regional contra el narcotráfico, pero no dijo cómo prepararlo, cuándo y con qué objetivos. Respecto de los inmigrantes, señaló que su país es compasivo y decente, que cree en la familia y quiere tratar a la gente con respeto, pero al mismo tiempo respeta la ley. Al decir esto, la interpretación más lógica y evidente es que muy pocos beneficios tendrán los guatemaltecos que viven en Estados Unidos sin su papelería personal en orden.
Nadie puede estar en contra de cualquier iniciativa para combatir el narcotráfico, pero ésta se queda en la nada si al mismo tiempo no se lanza una campaña paralela para desmotivar el consumo de la droga en Estados Unidos, el mercado más grande.
Tampoco se puede criticar a quien señala la necesidad de cumplir con la ley; esto es básico, pero también es necesario analizar no sólo cómo son las leyes, sino de qué manera y sobre qué interpretaciones están siendo aplicadas. En esa ambigüedad es donde radica la duda acerca de si serán efectivos los buenos deseos implícitos en las ofertas.
Una interpretación optimista permite aspirar a que en un tiempo prudencialmente corto se hagan realidad las promesas implícitas en las palabras del presidente Bush, porque él tendrá la voluntad política de utilizar su influencia a favor de las dos ideas planteadas. Pero la otra interpretación es que muy pronto, las realidades objetivas de la política estadounidense se impondrán y el asunto quedará relegado, si no al olvido, a un lugar muy secundario.
Por estas razones, muy poco se puede mencionar de la utilidad práctica de la visita del presidente Bush. Queda esperar que haya tenido la oportunidad de descubrir que en la abrumadora mayoría de casos, los guatemaltecos somos personas amigables, trabajadoras y que, como los campesinos chimaltecos, sólo esperamos que nos sea permitido llevar el sustento a las familias.
Ojalá ese detalle se convierta en cambios que mejoren la percepción generalizada acerca de cómo actúa Estados Unidos realmente.
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DE MIS NOTAS Sueño de migrantes
El TLC es un buen comienzo. Una política de migración más flexible hubiese sido una demostración de buena voluntad por parte del Presidente Bush en su visita a nuestro país.
Por:
Alfred Kaltschmitt
Ahora que vuelvo de Houston y Seattle, traigo conmigo, en mi anaquel de los recuerdos, imágenes de compatriotas trabajando en los campos agrícolas, cargando cajas de papas con una sonrisa a flor de labio.
Recuerdo también al paisano de Toto sirviendo la mesa en el restaurante Rioja, de Houston, muy contento de encontrarse con un chapín canche. Unos pocos entre los millones de chapines emigrados a la tierra del Tío Sam.
Reflexionaba sobre cuán grande es la fuerza del espíritu emprendedor que le hace estar dispuesto a pasar días enteros enfrente de la Embajada de Estados Unidos mendigando una visa de turista.
Y si no la consigue, atreverse a entregarle el sudor de años de ahorro a un coyote que vende extravíos y escondrijos oscuros, y muchas veces, traición y mentira.
Sin duda, el valor para escapar sigilosamente de los policías mexicanos en su travesía de paranoia e incomodidad a través de miles de kilómetros hasta llegar a la frontera de la tierra prometida, esconde un profundo deseo de mejorar.
Es el sueño de una vida digna y la tranquilidad de contar con sus tortillas y el plato de frijoles.
Poder vivir no en un tugurio sino en un apartamento alfombrado y con comodidades.
Y la oportunidad de progresar con un negocio propio. También es el bienestar que siente el padre al ver a su hija estudiando en la clase de una escuela pública equipada, limpia y con olor a orden superior. O tener la plata para comprarse un buen vehículo.
Pero ahora su compleja situación migratoria se dificulta. La intensificación de la persecución de ilegales con la nueva estrategia de control puesta en marcha, con la aprobación de millardos de dólares para el presupuesto del Servicio de Inmigración y Naturalización, ha incrementado las redadas, las capturas y las deportaciones en los últimos meses.
Cientos de nuevos agentes, equipo electrónico sofisticado que ve y oye en la más negra de las noches, apoyo aéreo, y docenas de coyotes falsos, son algunas de las medidas que se están comenzando a poner en práctica. La severidad de las penas y multas a las compañías que contratan a indocumentados también presagia hacer muy dura la vida de aquel que sueña con la libertad y la oportunidad.
Cuando Juan Chapín decide emigrar hacia la tierra de la hamburguesa y la capital de los chunches, no se va porque no ama a su patria, sino huyendo del desempleo, la inseguridad, el transporte atestado, las escuelas sin pupitres, los hospitales sin medicinas y la canasta básica de precios inaccesibles.
Si es un campesino, no se va detrás de un pedazo de tierra en donde sembrar su milpa de hambre. Si es un obrero, no huye evadiendo el trabajo honrado.
La joven que emigra no evade la oportunidad de ser dependiente en una tienda o supermercado, si ganase un buen salario. Todos buscan una patria en donde vivir en paz, un plato de comida seguro y una oportunidad de progresar con su propio esfuerzo y creatividad. Quieren ver premiada su responsabilidad, si encontraran la oportunidad y la posibilidad de prosperar.
Pero eso no se da sino en un país en donde se promueva la inversión, la libertad y las facilidades de producir en paz. Esos fueron los ingredientes básicos que hicieron posible el desarrollo de los Estados Unidos.
El TLC es un buen comienzo. Una política de emigración más flexible hubiese sido una demostración de buena voluntad por parte del presidente Bush en su visita a nuestro país.
Pero todo apunta, sin embargo, a que estamos lejos todavía.
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POR QUÉ SUBDESARROLLADOS Discurso en evento finlandés (II)
Agradecemos su interés y ayuda al pueblo finlandés y a quienes dirigen esta organización.
Por:
Jaime Francisco Arimany Ruiz
La obtención de energía a través de recursos naturales va a un paso muy lento, si se compara con el aumento de la demanda. Por ejemplo: China e India, con más de dos mil millones de habitantes, con un crecimiento económico arriba del seis por ciento, están requiriendo cantidades de energía a una velocidad tal, que no pueden ser suplidas por energía renovable, aun haciendo grandes esfuerzos. Por ejemplo: a pesar de haberse construido en China la central hidroeléctrica más grande del mundo, tienen que aumentar su consumo de materiales de origen fósil.
La mayoría de las naciones desarrolladas ya no tiene posibilidad de utilizar más hidroeléctricas; las que podían construirse, ya se construyeron. Cuando lo hicieron, no tenían oposición; no había instituciones de seudoecologistas financiados -increíblemente- por naciones que ya no tienen posibilidad de hacer embalses e hidroeléctricas, porque ya todas las posibles fueron construidas.
Hace un año, fui invitado por la encargada de Asuntos Internacionales del Ministerio de Ambiente a un cambio de impresiones con un ciudadano alemán, experto en encuestas a la población, que había venido a ofrecer un servicio de asesoría sobre ese tema al Ministerio.
En la reunión, le pregunté al alemán lo siguiente: “¿Cuántas hidroeléctricas faltan por construir en Alemania?”. Ante su silencio, expresé: “Dígame aunque sea una”. Nuevamente, ante su silencio, dije: “Ninguna, ¿verdad? Ahora dígame: ¿En cuántas hicieron encuestas a la población a fin de pedir su opinión para construirlas?”. Nuevamente, ante su silencio: “En ninguna, ¿verdad?”. Fue evidente su malestar, se levantó, caminó un rato, se calmó, se sentó y terminamos tranquilamente la reunión.
Históricamente, hemos encontrado que, para garantizar a la población energía todo el tiempo, es necesario tener un componente, una producción base independiente. Se nos vende continuamente la idea de que la energía térmica de origen petrolero o de carbón es necesaria para garantizar su propio abastecimiento. Sin embargo, la fuente de energía limpia, que podríamos utilizar en nuestros países, junto con las renovables, para garantizar que no habrá escasez, es la energía nuclear.
Pero nuestros países centroamericanos afrontan discriminación originada en la falta de poder económico. Mientras los países desarrollados -como Francia, con 85 por ciento, y Japón, con el 70 por ciento de su energía- la producen en plantas atómicas, en Centroamérica, me indicaba el ex ministro de Energía y Minas, al preguntarle sobre la posibilidad de montar una planta nuclear en Guatemala, que incluso para traer un equipo médico que se usa en los hospitales importantes del mundo, si se utilizan isótopos o cualquier elemento atómico, su importación debe ser aprobada por organizaciones controladas por las naciones desarrolladas.
Además de las energías tradicionales (petróleo y carbón), nuestros países deben tener la opción de poder completarlas y sustituirlas por energía nuclear, mientras logramos perfeccionar la solar y nuevas fuentes de energía limpia que satisfagan nuestros requerimientos.
Este importante seminario que estamos celebrando en Guatemala, para guiarnos en la obtención de fondos destinados a la construcción de plantas generadoras de energía de origen renovable y limpia, gracias a la ayuda finlandesa, es una muestra del interés que tiene esa nación en los países del área y con el mundo.
En nombre de la Federación Centroamericana y del Caribe de Generadores con Energía Renovable, agradecemos al pueblo finlandés y a quienes dirigen esta organización su interés y ayuda a nuestros países. Que Dios los bendiga.
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HOMO ECONOMICUS Luego de la visita...
Limosneros... y con garrote.
Por:
José Raúl González Merlo
La visita del presidente Bush pasó sin pena ni gloria. La realidad es que este tipo de visitas es más simbólico que práctico. Hoy en día, casi cualquier cosa se puede resolver sin la presencia física de los presidentes. En todo caso, se aprecia el gesto. Habrá que evaluar los beneficios esperados contra los perjuicios causados.
No deja de ser vergonzoso el comportamiento de los “grupos sociales” que no saben otra cosa más que pintarrajear los monumentos nacionales con sus aburridas consignas e impedir la libre locomoción de los ciudadanos que sí trabajan.
Su desprecio hacia nuestros símbolos nacionales es únicamente comparable con el desprecio a la bandera estadounidense, que quemaron en repetidas ocasiones.
Lo cual me lleva a la siguiente reflexión: si ustedes fueran estadounidenses y vieran esas protestas, ¿cómo reconciliarían lo que ven con lo que les piden? ¿Qué pensarían y qué sentirían de ver que esa gente quema públicamente su bandera? Bonito, ¿no? Excelente forma de ganarse la buena voluntad y comprensión del pueblo estadounidense: mostrando un total desprecio por un símbolo por el cual millones de ciudadanos de ese país han dado y siguen dando su vida.
Y después de la quema de la bandera y los insultos, vienen las “demandas”. Lo más común es solicitar una moratoria en la deportación de los guatemaltecos trabajadores en los EE.UU. Lógico, hay millones de conciudadanos allá que mandan millardos de fondos a sus parientes acá.
La agenda migratoria es, sin duda, de vital importancia para nosotros. Pero también hay “reclamos” por el papel que EE.UU. jugó durante nuestro conflicto armado, protestas por la firma del Tratado de Libre Comercio con esa nación, protestas por la guerra en Irak y protestas por cualquier otra babosada de la que le podamos echar la culpa a los EE.UU. (con o sin razón).
“A Bush rogando y con el mazo dando...”. Los funcionarios estadounidenses se deben reír de nosotros. Vaya manera de “exigirle” nuestros deseos a la nación más poderosa del planeta. Menos mal que tenemos representantes diplomáticos que pueden más o menos dar una cara decorosa a nuestros intereses nacionales.
Lamentablemente, luego del 11 de septiembre, la visita de un presidente estadounidense será una gran molestia. Colegios cerrados, tráfico aéreo interrumpido, ruido del sobrevuelo de los F-16, calles cerradas, comercios cerrados, etcétera. No recuerdo que el despliegue de seguridad haya sido tan masivo cuando vino el presidente Clinton.
Los tiempos han cambiado y, por ello, aunque se aprecia el gesto hacia nuestra nación, para la próxima, que sea, de verdad, por algo que valga la pena tanto relajo. Y mis disculpas, en nombre de Guatemala, por lo de la bandera.
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PUNTO DE ENCUENTRO ¿Qué vino a buscar Bush?
Bush en Uruguay: “Soy consciente de que no tengo mucha popularidad en América Latina”.
Por:
Marielos Monzón
George W. Bush, presidente de Estados Unidos, pasó por Guatemala, lo hizo en el marco de una gira por Latinoamérica; en cada país fue recibido por el repudio popular, 10 mil personas manifestaron en Brasil, 40 mil en Uruguay y siete mil en Colombia.
Mucho se ha dicho sobre los motivos de la gira. Oficialmente, Bush ha señalado que se trata de promover “una agenda constructiva” con los países latinoamericanos. Analistas de Estados Unidos señalan, en cambio, que este es un intento “tardío y pobre” de Bush de mostrar “alguna” política hacia América Latina ante el avance de la izquierda y, sobre todo, del crecimiento de la influencia del presidente venezolano Hugo Chávez. Pero fundamentalmente hablan de necesidades políticas internas: disputar a los demócratas el cada vez más influyente voto hispano. The New York Times llegó a titular irónicamente un editorial: “Gracias, señor Chávez”.
En el mismo reconoce que gracias al mandatario bolivariano “por fin Bush tiene alguna política hacia América Latina”.
El centro de esa “agenda constructiva” es el incremento de la ayuda a América Latina, con programas de salud y educación, por un monto anual de US$2 mil millones, anunciado por Bush como una nueva “Alianza para el Progreso”, la frustrada iniciativa de Kennedy de hace 45 años.
Más allá del monto de esa ayuda, que equivale al 0.04 por ciento de las ganancias que las transnacionales estadounidenses sacan por año de América Latina, Bush, con una sola resolución, dejó claras sus prioridades.
El viernes pasado, cuando viajaba de Brasil a Uruguay, firmó en el Air Force One el envío de ocho mil 200 soldados más a Irak y Afganistán y pidió para financiarlos US$3 mil millones. En un solo acto, destinó a la guerra US$1 mil millones más que toda la publicitada ayuda que piensa dar a América Latina.
Para el caso de Guatemala, es clara la política de Bush hacia los migrantes: si la construcción del muro no era suficiente señal, allí está la redada del martes último, en Massachusetts, en la que fueron detenidos más de 138 guatemaltecos, dejando a sus hijos en el abandono.
Bush pasó por Guatemala y por América Latina, hizo promesas, se sacó fotos y trató de dar la imagen de que nosotros le preocupamos, como dijo en su mensaje radial: “Hoy, Laura y yo estamos en América Latina. Nuestra nación tiene un interés vital en ayudar a tener éxito a las jóvenes democracias en nuestro vecindario.
Cuando nuestros vecinos prosperan, crean mercados más vibrantes para nuestros bienes y servicios. Cuando nuestros vecinos tienen un futuro optimista en sus propios países, pueden encontrar trabajo en su país y es menos probable que emigren a nuestro país”. ¿Está muy claro, verdad? Esas son las prioridades de Bush.
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HORIZONTES Mr. Bush: gracias
Creo que su mensaje ha quedado claro.
Por:
Francisco Beltranena.
No creo que sean muchas las voces de columnistas que se atrevan a decirle gracias. Parecería que lo políticamente correcto fuera hablar mal de usted y de su administración; sin embargo, aunque no sea lo políticamente correcto, creo que es de caballeros hacerlo.
Usted representa, por mandato repetido, a los ciudadanos de la nación más poderosa del mundo. De usted se ha dicho muchísimo y no necesariamente toda la verdad. Acá en nuestro país, por ejemplo, muchas voces lo han criticado por, supuestamente, haber olvidado América Latina.
Quizás esas voces no saben que usted es el mandatario estadounidense que más veces ha visitado nuestra región; y que durante su mandato, la Agencia Internacional para el Desarrollo ha invertido más recursos que ninguna otra administración. Sin embargo, parecería bueno y de moda criticarlo, aunque no sepan algunas de esas realidades.
Cuando le digo gracias, quiero dejar muy claro el porqué. Primero que nada, venir a Guatemala en tiempos tan convulsos, cuando nos acercamos a un período electoral y cuando los procesos de consolidación del estado de Derecho y del debido proceso han sido puestos en duda, de manera particular, ante el asesinato de tres parlamentarios salvadoreños y el posterior asesinato de los supuestos asesinos.
Ha hecho usted, de una visita de cortesía, una que bien puede servir para marcar de mejor manera la ruta de nuestras relaciones bilaterales como Estados.
Su mensaje, ha sido claro. El tema de la seguridad es de tremenda importancia para todos nosotros en la región. Es obvio que países donde la violencia no acaba con sus hijos, se puede crecer con esperanza.
Ayer, mientras usted visitaba con gran ilusión y segura alegría a los agricultores del altiplano, en una de las principales arterias de la capital, enfrente de su colegio, dos chicos, uno de 17 y el otro de 15 años, fueron acribillados en un asalto de sicarios que dejaron más de 50 balas en el carro en el que se conducían.
Guarda usted razón al creer con firmeza en las posibilidades de nuestra gente gracias a los beneficios del libre comercio. El modelo que usted visitó ayer en Chimaltenango es tan sólo uno de los muchos que podrían servir de ejemplo. Sin embargo, a nuestra propia gente a veces le es difícil creer en ello.
Presidente Bush: usted ha sido criticado en casi todas partes del mundo. Su dedicación y liderazgo en la lucha contra el terrorismo han sido menos que malentendidos por aquellos que intencionalmente quieren ignorar sus peligros.
En nuestra propia región, y de manera especial en nuestro país, no queremos darnos cuenta de que estamos en guerra. Sufrimos hoy más muertes que durante el conflicto armado interno. Pero esta guerra corrompe las bases más profundas de nuestra sociedad y no nos permite avanzar con transparencia para lograr las ventajas económicas que se abren enfrente.
Creo que su mensaje ha quedado claro. Estados Unidos es un país donde el estado de Derecho y el debido proceso son la forma de vida. Su preocupación porque los migrantes guatemaltecos puedan obtener un estatus migratorio que les permita trabajar dignamente y con la protección de las leyes laborales estadounidenses es loable. Espero que logre usted convencer a la mayoría opositora en el Congreso de su país, para que pueda lograrse este paso.
Finalmente, y no por eso menos importante, su mensaje tendente a una propuesta para combatir el crimen organizado a nivel regional seguramente tendrá más frutos que haciéndolo solos.
La Guerra Fría dejó sus secuelas en el tejido social. Prácticamente lo desarticuló. Hoy, cuando enfrentamos una amenaza que sin ideología pretende apropiarse de lo más precioso que tenemos, nuestra tierra y nuestra gente necesitan ayuda y cooperación, más que nunca.
Su liderazgo y la franqueza en la que ha planteado el problema y las vías de solución merecen este sincero agradecimiento de un guatemalteco que hasta hace poco creía que araba en el mar.
Nuevamente, muchas gracias, Mr. Bush.
¡Hasta la próxima!
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SIEMBRA Si Bush fuera Chávez
“Las pasiones son como los vientos: son necesarias para poner en movimiento todas las cosas, aunque con frecuencia originan huracanes”.
Por:
Carlos Zúñiga Fumagalli.
Otro gallo cantaría, el mundo sería diferente. Para empezar, el cable estaría sin alternativas de canales: todos los canales de televisión habrían cerrado por criticar al presidente o nombrar a su “santa” progenitora.
Estaría vedado el fútbol por ser americano y no bolivariano, tendríamos que comer arepas en el cine, puesto que los hot-dogs estarían prohibidos; hasta los shucos del Liceo por contener salchicha, un símbolo típico del imperialismo.
Sería historia el apodo de Tío Sam y prevalecería el de Papá Hugo, sin sombrero de copas rayado sino con boina roja, al lado de una bandera sin estrellas y rayas sino con un caballo corriendo, pero pa’trás. La pobreza sería un orgullo, y la riqueza, una vergüenza; la mentira, una verdad, y la ironía sería la democracia vivida como tiranía.
El sueño americano sería huir del norte en busca de libertad. La tortilla wall sería, al igual que el océano en Cuba: el muro esclavizante de un pueblo en miseria. Estados Unidos pasaría de ser el granero del mundo, a importar granos para saciar a medias sus hambrunas.
The New York Times, The Washington Post, El Quetzalteco y hasta Nuestro Diario serían historia, por atentar contra el régimen, publicando malas noticias y críticas. El Granma sería el diario oficial y el Nonostientes la mejor muestra de nuestra cultura.
Cuando Papá Hugo nos visite, los tres micos que hacen pintas contra los gringos, en detrimento de nuestro patrimonio y ornato, lo recibirían con tambores y chirimías, dándole la bienvenida al procónsul de la miseria con equidad.
No tendríamos que malgastar el dinero en diputados, jueces, magistrados, procuradores, ministros, coroneles y alcaldes, puesto que el “emperador Chávez” sería el todopoderoso, el súper héroe. Los evangélicos serían perseguidos por amar al Cristo de los imperialistas; los cleros católicos recordarían el voto de pobreza.
Si Bush fuera Chávez, no podríamos protestar por su visita, ni escribir en su contra, ni pensar en bloquear su paso a las ruinas. No cerrarían unas calles, sino decretarían feriado nacional. Bin Laden sería un héroe, y Bill Gates, un terrorista.
El quetzal estaría subyugado al vuelo del cóndor, y tus hijos esclavos o muertos serían. Los jets, helicópteros y tanquetas no vendrían a protegerlo, sino a someternos; no habría diferencias por etnia, género o religión, todos estaríamos bien jodidos por igual. Menos mal viene Bush.
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OPINIÓN DE LOS LECTORES Extorsiones: Deserción escolar
Por:
Cartas
Cuando la escolaridad de un país está en crisis, estamos en problemas. Las autoridades deben garantizar seguridad a los estudiantes y a los padres de familia; deben ofrecerles protección para que denuncien las extorsiones de las que son víctimas por parte de pandilleros.
Esto es terrorismo y es castigado por la ley. La deserción escolar es consecuencia de las amenazas, agresiones y extorsiones de estos delincuentes.
¿A dónde vamos a parar, si las autoridades no hacen nada al respecto?
Mientras todos se preocupan por los próximos comicios, mientras todos duermen a pierna suelta sin ocuparse de la preparación escolar de nuestra juventud, vamos directos al precipicio.
Hay que proteger a nuestros estudiantes; hay que motivarlos para que se preparen. No se debe permitir que este cáncer siga socavando todas las bases de nuestra sociedad. ¡Hay que hacer algo!
Rita Corado, corita_54@yahoo.com
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Infraestructura: Sistema de drenajes
No quiero ser señalado de alarmista, pero creo que los profesionales que conocemos el tema del alcantarillado debemos ser responsables y realistas. Infortunadamente, el caso del barrio San Antonio, zona 6, se dejó que se complicara enormemente. Según entiendo, aún no se han establecido todas sus implicaciones.
Para conducir aguas servidas en un sistema de drenajes subterráneos se sabe que se utilizan tuberías de varios materiales y diámetros; sabemos también que todo material tiene una vida útil, variable según cada caso.
Las aguas servidas que circulan en el alcantarillado de la capital son de una calidad compleja.
Esta agua lleva desechos líquidos, semilíquidos y hasta sólidos de origen domiciliario, comercial, industrial y, en alguna época, aguas subterráneas y pluviales.
De las aguas servidas emanan gases tales como el sulfuro de hidrógeno, que se transforma en ácido sulfúrico. El efecto de éste es atacar por corrosión la corona de las tuberías -sea del material que sea-, principalmente en condiciones anaeróbicas, o sea, donde falta oxígeno.
Las tuberías más vulnerables son las de cemento y hormigón. Que se produzca el fenómeno exterior lleva un cierto tiempo; lo mismo puede decirse de la formación de túneles o cavernas a causa del agua que se escapa, porque también depende del tipo de suelo en donde estén instaladas las tuberías.
Una red de aguas servidas bien diseñado incluye pozos de visita, que tienen también otras funciones y están colocados en puntos y a distancias definidos en las normas.
Existen otros dos factores negativos muy importantes: que el país se asienta sobre áreas sísmicas, y la responsabilidad de muchos vecinos que depositan basura en los tragantes de los drenajes.
Considero que corresponde a la municipalidad capitalina intensificar el programa de operación y mantenimiento correspondiente. Sugiero, para eso:
1. Identificar zonas críticas.
2. Reorganizar el personal, tanto profesional como de campo, para revisar siempre los pozos y construir más de los de visita, si fuera necesario. Con esto se puede establecer si por ellos fluye el caudal previamente esperado, a fin de dar prioridad a todos los pozos de la urbe.
3. Llevar un historial completo de casa, zona o punto crítico.
4. Implementar un programa de concienciación y educación para el vecindario.
La actividad es grande y complicada, pero es necesaria, porque en cualquier otra parte de la capital podría estarse generando un problema menor, igual o mayor que el del barrio San Antonio.
La comuna capitalina cuenta con personal profesional que domina este asunto.
Ing. civil y sanitario Óscar F. Sandoval, colegiado 815, A-1 218,787
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Violencia: Depuren la PNC
Me da miedo vivir en Guatemala y, principalmente, tener una institución policial que, además de corrupta, es homicida. Es necesario depurarla y reestructurarla. Si fueron asesinados diputados al Parcelen por integrantes de la Policía Nacional Civil (PNC), ¿qué nos puede pasar a nosotros, los ciudadanos comunes?
Presidente Óscar Berger: urge que se ponga su banda presidencial y destituya a todos esos delincuentes que juegan a ser policías.
María Ibarra, mariaibarra84@latinmail.com
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Decepción: Administración inútil
Los vecinos de Barillas, Huehuetenango, especialmente los del casco urbano, vemos con alegría que ya falta poco para que finalice la administración del alcalde Gilberto Alvarado.
Digo con alegría, porque durante sus cuatro años de gestión edilicia no hizo absolutamente nada para beneficio de este municipio.
Lo más vergonzoso es que, cuando nos visitan personas de otros lugares, miran el pésimo estado de las calles y del alumbrado público, además de que no todas las residencias tienen agua entubada.
Lic. Francisco Javier Méndez Castillo, colegiado 10,152
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Sabiduría: Buenos gobernantes
Me llaman la atención estas sabias palabras de José Martí: “Un escultor es admirable, porque saca una figura de la piedra bruta: pero esos hombres que hacen pueblos son más que hombres... Esos son héroes. Los que pelean para hacer a los pueblos libres, o los que padecen en pobreza y desgracia por defender una gran verdad.
Los que pelean por la ambición, por hacer esclavos a otros pueblos, por tener más mando, por quitarle a otro pueblo sus tierras, no son héroes, son criminales”.
Estas célebres frases no caducan. Siguen en pie, como lección imperecedera para aquellos que se postulen como candidatos y aspiren a ocupar un cargo público por elección popular. Aquellas palabras son un ejemplo para todo gobernante que quiera conservar paz, equidad e igualdad entre las naciones.
Ligia Archila, islalias@hispavista.com
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Inseguridad: Institución corrupta
Es decepcionante notar que es lo mismo ver a un delincuente que a un policía. ¿Cuántas veces hemos visto a agentes policiales implicados en casos de asesinatos, narcotráfico, extorsiones o secuestros, y cuántos han sido condenados? El Ministerio de Gobernación gasta millones de quetzales en esta institución, ¿y para qué?
Fernando Castillo, castillo_faugusto@yahoo.com.
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