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TIEMPO Y DESTINO Las ejecuciones extrajudiciales (XI)
La Policía debe ser reestructurada desde la raíz.
Por:
Luis Morales Chúa
Finalmente todo el mundo se ha quitado la venda de los ojos y ahora habla abiertamente de las ejecuciones extrajudiciales perpetradas constantemente en este país y de la limpieza social. El misterio ha terminado y el dedo acusador apunta a las estructuras ilegales nacidas, desarrolladas y financiadas en el seno de las fuerzas de seguridad.
El más reciente acontecimiento, en esa materia, es la impresionante declaración ante un juez, del policía guatemalteco Marvin Roberto Contreras Natareno, quien ha narrado pormenorizadamente la forma en que fueron asesinados tres diputados salvadoreños y un policía de la misma nacionalidad que les servía de chofer; la posterior captura de los asesinos, que resultaron ser policías guatemaltecos quienes, a su vez, días después, fueron capturados, enviados a una prisión de máxima seguridad y asesinados.
Las ejecuciones extrajudiciales fueron perpetradas por policías uniformados, por lo que el presidente de la República, Óscar Berger, ha viajado a El Salvador a presentar disculpas al pueblo y Gobierno salvadoreños por esa matanza.
Ha sido un acto necesario y que en algún sentido puede contribuir a aminorar el disgusto que a todos los niveles parece existir en el vecino país. Pero lo que es más útil para ambos pueblos es que la investigación llegue hasta las últimas consecuencias.
No hace mucho, el vicepresidente de la República viajó a Madrid, España, y pidió perdón al pueblo español por otro crimen oficial cometido por la Policía guatemalteca.
Se trata del incendio, en enero de 1980, de la Embajada de España en Guatemala, originado en una orden emanada del presidente de la República, de aquel entonces, general Fernando Romeo Lucas García; hecho en el que perdieron la vida, quemadas, 36 personas, entre ellas varios miembros del personal de la embajada española. Y si las cosas no cambian radicalmente ahora, ¿a qué otro pueblo, cercano o lejano, se verán obligados a viajar funcionarios guatemaltecos, de este o futuros gobiernos, a pedir perdón, o a presentar disculpas?
Véanse las consecuencias de lo acontecido el mes pasado. En Internet circulan fotografías elaboradas en El Salvador. Una presenta un tanque de guerra y al pie se lee: “Viaje seguro con nuestra flota de buses, no hay lugar como Guatemala”.
Otra ofrece un aspecto del paso fronterizo Las Chinamas, con este letrero: “Bienvenidos a Guatemala/ ¡Arriba las manos!”. Y hay otras fotos más.
Pero, ¿son los salvadoreños los únicos que piensan así?
No. Prensa Libre, en la página 12 de su edición de ayer, publica fragmentos del informe anual presentado por la oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Guatemala, en el cual afirma que “el Estado de Guatemala sigue mostrando debilidades para proteger y garantizar los derechos fundamentales, en particular, el derecho a la vida” y añade que esa oficina posee información acerca de “la participación de agentes de seguridad del Estado en ejecuciones extrajudiciales y observa responsabilidad indirecta de éste (el Estado) en esos hechos”.
En otro párrafo se lee: “La impunidad creó un clima favorable para que los autores de ejecuciones extrajudiciales contaran con la confianza suficiente para extender sus acciones”. Y una de sus partes finales contiene un reproche directo al Gobierno de Guatemala “por el uso de la figura del estado de prevención, en algunos departamentos, con el argumento de combatir la criminalidad, pues no se ajusta a las situaciones excepcionales descritas en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos”.
Como se ve, el mundo vigila. Guatemala ya no está sola.
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