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Un país sin caras femeninas en política
Sólo 14 diputadas, de 158
Por:
Lorena Seijo
Guatemala tiene los porcentajes más bajos de representación política femenina en toda la región centroamericana.
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Anivel mundial, las mujeres ocupan el 17 por ciento de las curules parlamentarias. La cifra sube a 19.9 por ciento, si nos centramos en el continente americano, pero, lamentablemente, baja a un escaso 8.8 por ciento si nos fijamos sólo en el caso de Guatemala, según un informe elaborado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa). De 158 puestos que hay en el Congreso, sólo 14 los ocupan mujeres.
En América Latina, la situación cambia, y el porcentaje de inclusión de mujeres en los gabinetes de gobierno es de 20 por ciento. La mayoría ocupa puestos en áreas sociales y educativas.
La excepción de Guatemala la hace Adela de Torrebiarte, nueva ministra de Gobernación, cargo ocupado históricamente por hombres.
Donde lo tienen más difícil las mujeres es para alcanzar el poder local. En América Latina los valores oscilan entre cinco y seis por ciento, y cae en Guatemala hasta 2.7 por ciento, es decir, ocho alcaldesas.
Según Marcela Suazo, directora ejecutiva para América Latina y el Caribe del Unfpa, ha habido avances sustanciales en los últimos años, en el continente, pero aún queda mucho camino por recorrer.
La equidad ha ido consiguiéndose en América, a través de las políticas de “discriminación positiva” o “de cuotas”, mediante las cuales se han establecido porcentajes mínimos de inclusión que los partidos políticos deben cumplir.
“Los pioneros en el continente han sido los argentinos, los primeros en aplicar el sistema de cuotas para llegar a la equidad de género, y, recientemente, Honduras, que ha tenido un proceso muy interesante que lo ha llevado a tener 25 por ciento de representación femenina en su parlamento”, comenta.
En el caso hondureño, el Instituto Nacional de la Mujer, a través de un pacto con las organizaciones de mujeres y las diputadas, logró generar un movimiento político-social para aprobar cambios a las leyes electorales que obligaran a la inclusión de ese género en los listados de los partidos.
“El movimiento se generó cuando sentamos a mujeres de diferentes bancadas a debatir sobre la necesidad de la equidad de género en la política, las contactamos con las organizaciones femeninas y, sobre todo, creamos una red de periodistas comprometidos con la causa, que nos ayudaron a concienciar a la población de la necesidad de que todo el país tenga representación, no sólo los hombres”, asegura Suazo, quien fue ministra del Instituto de la Mujer de Honduras hasta el año pasado.
El sistema de cuotas no es aplicable sólo a la representación parlamentaria. En Costa Rica se utiliza también en el Poder Judicial. En países en los que no está regulado el sistema de cuotas ha habido agrupaciones políticas que lo han aplicado voluntariamente, como el Partido Socialista español, que nombró a mujeres en el 50 por ciento de los ministerios.
En Guatemala, ese tema ni siquiera consta en las agendas del debate público, menos aún de los partidos políticos. Aunque la candidatura de Rigoberta Menchú a la Presidencia por Encuentro por Guatemala ha venido, de alguna manera, a romper con los esquemas del poder patriarcal.
Suazo afirma que las mujeres pueden cambiar la forma de hacer política y, sobre todo, generar que las políticas públicas y las leyes sean más equitativas y contribuyan con el desarrollo integral de un país.
“Las mujeres son las únicas, a la hora de votar leyes importantes, capaces de dialogar entre ellas, dejando a un lado a los partidos a los que pertenecen”, concluye la funcionaria de Naciones Unidas.
Esta afirmación se corrobora en el caso guatemalteco con el lobby que han hecho las 14 parlamentarias cuando ha habido que discutir la ley de planificación familiar o las reformas al Código Penal para incluir el acoso sexual como delito.
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