|
ESCENARIO DE VIDA Recuperemos la gobernabilidad
Debemos fortalecer institucionalmente al Estado.
Por:
Vida Amor de Paz
En un país con la biodiversidad que caracteriza a Guatemala, con recursos naturales en abundancia, con un clima templado que es la envidia de los nórdicos, con más de dos mil sitios arqueológicos que son el orgullo de nuestra nación y con gente linda y especial, no nos podemos dar el gusto de decir que la seguridad es nuestra flaqueza.
Para muchos, la falta de seguridad se traduce en los asaltos a mano armada, cobros ilícitos en las calles, maras, crímenes y secuestros. Para mí, como ambientalista, no solo es eso, sino por ejemplo, el peligro que viven los guarda-recursos al proteger nuestro patrimonio nacional, el perder piezas arqueológicas, el saqueo de la madera al derogar la Ley que prohibía el trasiego nocturno que ahora favorece a los corruptos. Sin quererlo, hemos sido tan ingenuos que nos hemos prestado a proteger al crimen organizado, abriéndole la puerta para que haga de las suyas.
Muchos dirán que faltan empleos para que no nos veamos tentados a ser “comprados” por el narcotráfico. Otros dirán que falta una capacidad competitiva. Otros mencionarán que adolecemos de personas capacitadas para el comercio internacional. Otras, que hay ausencia de buenas oportunidades al negociar nuestros productos.
Hay quienes dirán que lo prioritario es ver una legitimidad política para que finalmente logremos una cohesión social. Sin embargo, es preocupante escuchar a personas que creen que la limpieza social es la solución a todos nuestros problemas de seguridad. Su discurso es, “ pongan a las maras juntas en una cárcel y que se maten entre ellas”. Como si esto fuese a resolver un problema que viene acumulándose por culpa de un deterioro social, producto de la ingobernabilidad, de la escasez de oportunidades, de un débil sistema de justicia y del poco impacto positivo en la economía en general.
Debemos fortalecer institucionalmente al Estado, de tal forma que tenga la capacidad de gobernar frente poderes ocultos y velar por un consenso entre actores políticos y sociales, construyendo ciudadanía bajo principios morales y éticos.
El crimen organizado es una epidemia que únicamente podremos erradicar a través de la masa crítica de ciudadanos con moral y con ética; ciudadanos que no se dejen comprar por el narcotráfico, a quienes les molesten las “mordidas” de los corruptos, a quienes gusten de llevar la frente en alto y de ciudadanos respetuosos que cumplen con la ley.
Un país con seguridad requiere de ciudadanos que se opongan a los ofrecimientos de los narcos y, aunque a corto plazo nos hagan sentir que saldremos ganando, a la larga corromperán nuestra institucionalidad, nuestros hogares, nuestra integridad y libertad, nuestra moral y principios y lesionarán la promesa de un futuro digno para nuestros hijos.
|