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COLABORACIONES ¿Guardia o investigación?
El presidente ha sugerido la idea de que podría utilizar a la Guardia Presidencial para contrarrestar la ola de atracos a buses. Los activistas de derechos humanos creen que debería fortalecerse la investigación.
No debe haber improvisación
La idea de utilizar a la Guardia Presidencial para seguridad es una salida no viable.
Por: Mario Polanco
Cuando se trata de seguridad no debe haber improvisaciones, lo contrario -que sería una irresponsabilidad- podría ser un resultado lamentable, en el que nuevamente sería la población de más escasos recursos la que pagaría los costos. Nos referimos a la decisión de que la Guardia Presidencial salga a cuidar los buses y a quienes se trasladan en ellos; reconocemos que el incremento en los ataques contra choferes provoca temor, pero sabemos que con maquillaje no se soluciona un problema.
Esa estructura debió haber sido investigada para determinar si sus integrantes participaron en abusos contra la población.
No creo que sea posible transformar la naturaleza de este cuerpo de seguridad y que de ahora en adelante se dedique a proteger los mil y pico de buses que circulan en la ciudad, la medida seguramente es temporal; eso significa que los crímenes contra pilotos de buses o los asaltos a pasajeros volverán a repetirse unas semanas o unos meses más tarde.
Considero que debe implementarse un mecanismo de seguridad ciudadana que implique vigilancia permanente de las calles, pero con ello una profunda depuración en la PNC para que recupere su credibilidad.
Esperamos que esta acción no signifique una mayor militarización de las fuerzas de seguridad; hasta el momento la presencia de los militares en las calles no ha significado mayor seguridad para la población, pero sí un mayor costo económico, debido a que el Ministerio de la Defensa Nacional cobra al Ministerio de Gobernación por este servicio. Confiamos que con Adela de Torrebiarte las siguientes políticas de este ministerio se dirijan a incrementar y a profesionalizar a los agentes.
Seguramente existe un interés genuino en el presidente, pero si lo que se pretende es solucionar la problemática nacional, debiera de diseñarse una política de seguridad lo más integral posible.
Al momento existen suficientes propuestas, todas elaboradas por expertos que han dedicado años a pensar cuál es la mejor forma de combatir la inseguridad. Sabemos que aunque los mecanismos son diversos, lo que se requiere es voluntad. Sólo atacando las causas de la inseguridad y a quienes la provocan, se logrará que volvamos a vivir en tranquilidad en esta tacita de plata que tanto amamos.
Mario Polanco, Grupo Apoyo Mutuo.
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El drama afecta al usuario
La investigación policial debe ser la herramienta para combatir los atracos a buses.
Por: Sergio Morales
Como ocurre de manera recurrente, y hasta podría pensarse que cíclica, en las últimas semanas la opinión pública ha sido conmocionada por la escalada de violencia en el transporte urbano de pasajeros, a causa de la cual se han perdido valiosas vidas, principalmente de pilotos.
De acuerdo con la Asociación de Empresas del Transporte Urbano, han sido asesinados 21 pilotos y ocho ayudantes, lo que sugiere la intensificación de la violencia, puesto que en 2006 murieron 48 pilotos.
Ese drama es sólo una parte de un problema mucho mayor de inseguridad que alcanza, también de manera grave, al usuario. Según datos de la Policía, entre enero de 2006 y abril de 2007 se contabilizaron 734 hechos delictivos de diverso tipo, en autobuses del transporte urbano y extraurbano.
A ellos se agregan 253 homicidios cometidos a bordo de unidades del transporte entre enero de 2006 y marzo de 2007. En casi el 50 por ciento de esos casos las víctimas fueron pasajeros.
La Procuraduría de los Derechos Humanos ha estimado que, por concepto de extorsiones, en el transporte urbano las pérdidas en 2007 pueden llegar a casi Q38 millones.
En pocas palabras, el grave problema de seguridad en el transporte de pasajeros afecta a todos y tiene un carácter multidimensional. La búsqueda de soluciones debe dirigirse al todo y no solamente a un aspecto de la cuestión, ni incurrir en meras reacciones de efecto publicitario, con poca capacidad real.
Nos parece que las autoridades responsables de la seguridad pública, encabezadas por la ministra Adela de Torrebiarte, empezaron a transitar por el camino correcto, al emprender acciones hacia la investigación, la persecución y desarticulación de las redes delictivas.
Fortalecer la capacidad de investigación y de acción preventiva de la PNC es más eficaz que apostar al despliegue de agentes en las unidades del transporte. Con la primera opción se puede llegar a la fuente del problema, mientras que con la segunda se dispersan recursos humanos escasos, para emplearlos de forma azarosa e ineficaz.
Esas medidas de corto plazo de ninguna manera deberían implicar la renuncia a encarar de manera integral la criminalidad y la violencia en el país, de manera que se garantice el derecho humano a la seguridad.
Sergio Morales, procurador de los Derechos Humanos.
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