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EL QUINTO PATIO Salud y derechos humanos
Un país no puede progresar si su población femenina, sobre la cual recae la carga reproductiva y familiar, carece de programas integrales de salud.
Por:
Carolina Vásquez Araya
Hoy se celebra el Día de Acción Mundial por la Salud de las Mujeres, fecha propuesta por la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe en 1987. A pesar de sumarse a otras muchas fechas emblemáticas declaradas por otros tantos temas de interés social, este día sirve para llamar la atención sobre la salud de las mujeres como una de aquellas carencias cuya gravedad incide, en una inmensa proporción y variedad de formas, sobre el subdesarrollo que vive la mayoría de pueblos del planeta.
Para entrar en materia, la fecha nos recuerda que cada día mueren unas 160 mil mujeres por complicaciones de embarazo, parto o puerperio; nos dice que en nuestros países, es ésa la principal causa de muerte y discapacidad en mujeres entre 15 y 49 años. La Organización Mundial de la Salud señala esta causa de mortalidad como una evidencia de la inequidad en que viven las mujeres, debido a que es un problema ya identificado, prevenible con una inversión mínima y respecto al cual los servicios de salud ya conocen las formas de intervención.
En otros términos, la falta de atención de salud de las mujeres en países subdesarrollados es una de las formas más evidentes de discriminación y violación de los derechos humanos. La carencia de recursos para prestar atención a la salud reproductiva ha sido prácticamente una política de Estado en la mayoría de países del tercer mundo, en los cuales no existe conciencia sobre el impacto que tiene este tema en la vida de una nación, no sólo sobre el núcleo familiar inmediato de las mujeres marginadas, sino sobre la comunidad en su conjunto.
Una de las razones de esta discriminación es determinada por la poca valoración de la mujer como integrante de la sociedad y, por supuesto, por su escasa participación en la toma de decisiones políticas. Es así -debido a la falta de voluntad política y de no tener una perspectiva de género en la elaboración de los programas de salud- como se han ido relegando a segundo y tercer plano aspectos de gran trascendencia para su supervivencia y desarrollo.
Todos los objetivos del milenio tienen que ver con la mujer. Desde la erradicación de la pobreza extrema hasta el establecimiento de una alianza mundial por el desarrollo, pasando por aquellos que tiende a proteger a sus hijos, son aspectos que tocan de cerca la situación de este inmenso sector de la población, el más desprotegido por ser el que tiene menos ingerencia en las políticas que atañen a su futuro.
Por lo tanto, este día debería estar marcado de manera especial en las prioridades de los gobiernos. En la atención integral a la salud de las mujeres residen, en gran proporción, las perspectivas de alcanzar la prosperidad y la estabilidad democrática.
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