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No les hacen viviendas
Vecinos afirman que fueron estafados por empresa constructora
Por:
Hugo Oliva
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| La familia Pérez se quedó con la ilusión de ver terminada su casa; ya habían invertido en los cimientos. (Foto PL: Hugo Oliva). |
Jalapa. – Unas 69 familias del barrio El Terrero denunciaron haber sido engañados con un proyecto habitacional respaldado por el fondo Guatemalteco de la Vivienda (Foguavi) y gestionado por el diputado William Recinos.
“Desde hace más de tres años estamos a la espera que se nos construya nuestra casa. A la fecha sólo 36 han sido entregadas”, dijo Alba Amarilis Ramírez López, una de las afectadas.
Agregó que, debido al ofrecimiento, botó el frente de su casa con la esperanza de que le edificaran una vivienda nueva.
Además, invirtió Q1 mil 500, pues le indicaron que debía avanzar con los cimientos.
Claudia Isabel Pérez, otra de las afectadas, señaló que, en su caso, sólo le dejaron un poco de piedrín y arena frente a su casa y los constructores no volvieron a llegar.
Édgar Montenegro, presidente del Comité de Desarrollo Comunitario (Codeco), dijo que han hecho lo imposible porque el proyecto sea concluido, pues éste tendría un valor de Q1 millón 575 mil.
Obra inconclusa
Los vecinos dijeron que sólo les dejaron piedrín y arena.
El proyecto habitacional de El Terrero fue anunciado en el 2004.
Q1 millón 500 mil es el costo programado de la obra.
Más de cien familias hubieran sido las beneficiadas.
La obra estaba respaldada por el Fondo Guatemalteco de la Vivienda.
Los trabajos fueron gestionados por el diputado oficialista, por Jutiapa, William Recinos.
Tenían plazo
El diputado William Recinos explicó que a la constructora le dieron una fecha límite (hasta el 20 de mayo recién pasado) para que continuara con los trabajos.
Sin embargo, llegó la fecha y la empresa no reanudó la obra. El parlamentario aseguró que se le retirará el contrato.
La pregunta que se hacen los vecinos es qué se hizo el dinero que había sido destinado para la obra.
Prensa Libre intentó obtener la versión de representantes de la constructora, pero una empleada, que no quiso identificarse, dijo que había que comunicarse con un “ingeniero”, del que tampoco dio el nombre.
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