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Pakistán vive en tensión
Islamabad, Pakistán. / El estado de Excepción impuesto por el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, amenaza con volverse en contra de él, avivar la insurrección islamista y multiplicar los atentados de los extremistas próximos a Al Qaeda, según temen los analistas.
El general Musharraf, aliado clave de Estados Unidos en su guerra contra el terrorismo, “es el capitán de un barco sin gobierno en una gran e imprevisible tempestad”, aseguró Rasul Baksh Rais, politólogo de la universidad de Lahore (este).
Musharraf, en el poder tras un golpe de Estado sin violencia en octubre de 1999, declaró el sábado pasado el estado de Excepción, y lo justificó con la amenaza del terrorismo islamista y la oposición del Tribunal Supremo.
Para numerosos analistas, estas medidas se explican, en primer lugar, por la voluntad de purgar el Tribunal Supremo, que debe dictaminar sobre la legalidad de la reelección presidencial de Musharraf del 6 de octubre pasado.
Musharraf “va probablemente a sobrevivir por un tiempo, pero será barrido por una ola de cólera, por el resentimiento del pueblo y por las fuerzas que quieren renovar con cierta normalidad Pakistán”, continuó Rais.
Cientos de detenidos
Cerca de 500 activistas de la oposición fueron arrestados ayer por el régimen de Pervez Musharraf en la primera jornada del estado de Excepción, una medida que, según el primer ministro, Shaukat Aziz, estará en vigor “el tiempo necesario”.
Para el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, la crisis paquistaní amenaza con convertirse en un verdadero “escenario de pesadilla”, comenta el diario The Washington Post.
El país islámico, recuerda el rotativo, es una potencia nuclear y, cada vez más, feudo y base de organizaciones terroristas e islamistas. El titular del informe alertaba: “Pakistán se derrumba”. - AFP/EFE/DPA.
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