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Nada impidió su participación
Adultos mayores, convalecientes y discapacitados cumplieron
Por:
Redacción Buena Vida
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| A sus 88 años, Augusto Méndez cumple con su obligación cívica, en una escuela de Mixco. (Foto PL: Luis Barrios Bautista). |
Aunque el frío, el asueto o la simple indiferencia fueron excusa de muchos para no acudir a votar, numerosos ancianos y discapacitados dieron ejemplo de civismo, pues valoraron el voto como deber y herramienta de cambio.
Los ancianos
Doña Zoilita, de 77 años, dijo que decidiría a quién apoyar al tener la papeleta enfrente, pero que había asistido como ejemplo para sus nietas de 8 y 13 años, quienes la acompañaron al colegio Italiano, zona 11.
Guillermo Bolaños, de 89 años, votó en el parque La Democracia, zona 7, por obligación ciudadana: “Yo no espero nada (de ningún candidato); sólo vengo a cumplir”, afirmó.
Para Graciela Granados, de 68, quien acudió al centro deportivo Los Arcos, zona 14, la importancia del sufragio radica en ser parte del cambio.
A la entrada del mismo centro, Juana Miranda confesó: “Yo no quería venir porque la artritis me está matando y me cuesta caminar, pero mi hijo me trajo”.
Miguel Ángel Torres, 81, votó a las 13 horas en el Instituto Imrich Fischmann, donde dijo: “Tenemos que cambiar de gobierno, de autoridad, y mejorar la situación”.
Hubo casos como el de Juan José Barrientos Alvarado, 85, quien padece discapacidad visual pero no pudo votar en la zona 18, como lo deseaba, pues por no haber actualizado sus datos tuvo que dirigirse a su anterior centro de votación, en la zona 5.
Superan barreras
Muchas personas desafiaron su condición de discapacidad o convalecencia, como Édgar Garavito, de 38 años, quien camina con ayuda de bastones: “Hay que emitir el voto; de lo contrario, después no tenemos derecho a reclamar”, dijo, al sufragar en la zona 18.
También a Claudia Moreno, 40, el deseo de que el país mejore la hizo asistir a votar, pese a que recientemente fue operada del abdomen. Le pidió a su esposo que la llevara al centro de votación, donde él consiguió una silla de ruedas.
Pero el caso más emblemático quizá sea el de Jorge Gámez, quien padece síndrome de Down, pero esperaba con impaciencia el día de las elecciones. “Quiere ser un buen ciudadano”, dijeron sus familiares.
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