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Juego limpio: Seguridad y optimismo
Por:
José Emilio Mitrovich
Entrega, aplicación, pasión, convencimiento, muchos pasajes de buen futbol, optimismo, fortuna (el cabezazo sobre el final que saca Jerez primero y Márquez después) se unieron para que la Sub 23 de Guatemala merecidamente se adjudicara la triangular.
Jugó un partido casi perfecto, tan es así que el portero costarricense fue la gran figura, se demostró que la materia prima en Guatemala (futbolistas) es buena, pero hay que ayudarla a potenciarse, prepararla, encauzarla y darle forma.
Debemos de acelerar los tiempos porque los actuales así nos lo exigen; hay que involucrarse y estos éxitos nos deben motivar a realizarlos.
Me decía un amigo panameño del gran impulso que el actual presidente de la Nación de aquél país (llámese inversión) le está dando al futbol en infraestructura, campos de juego, estadios, etc, ojalá aquí pueda suceder lo mismo.
Hace algunas semanas (previo a esta primera instancia) Rodrigo Kenton le decía a Eddy Recinos, reportero de este diario, que “el futbol de Guatemala se ha preparado para superar esta fase”, objetivo que fue cumplido con enorme merecimiento.
Un valor agregado al éxito fue el bajo perfil de los actuantes luego del partido, incluye al presidente de la federación de futbol Óscar Arroyo pasando la estafeta del protagonismo a futbolistas y técnicos, al público que percibió el esfuerzo desde el campo de juego y jamás dejó de alentar. ¡Felicitaciones!
Para finalizar, quiero decirles que este presente de la sub 23 es intocable, el futuro... ya tiene fecha.
Hasta la próxima.
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