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EDITORIAL Maras preocupan a Estados Unidos
Dos noticias relacionadas con el preocupante tema de las maras y sus relaciones con criminales de Estados Unidos tuvieron origen, ayer, en la capital de ese país, Washington, lo cual puede ser interpretado como un paso en el camino correcto para enfrentar con más éxito este angustioso problema.
La primera indica que la Cámara de Representantes estadounidense aprobó por unanimidad una resolución no vinculante en apoyo del combate contra la violencia en Centroamérica, y la segunda, que el Departamento de Justicia señaló que Estados Unidos y algunos países del Istmo trabajan juntos para luchar contra la criminalidad transnacional de estos grupos delictivos, sobre todo, la relacionada con el narcotráfico.
Dicha resolución fue anunciada por el legislador demócrata Eliot Engel, presidente del Subcomité para el Hemisferio Occidental, y aunque no es vinculante, este gesto debe ser visto como muestra de la preocupación existente por el aumento de la violencia generada por las pandillas, no solo en el Istmo, sino en el territorio estadounidense. Sin embargo, falta esperar que el Gobierno de Estados Unidos presente al Congreso un plan para ser aplicado en México y en los países centroamericanos.
El Departamento de Justicia informó que en El Salvador ayuda a implementar un programa de huellas digitales que permite acelerar la persecución, la captura y la identificación de los pandilleros, el cual podría ser aplicado también en Guatemala.
Según cables internacionales, el representante Engel afirmó que en Guatemala se ha duplicado el número de homicidios desde 1999, y que, junto con El Salvador, tiene más homicidios que los sufridos durante los enfrentamientos armados internos. El Comando Sur calcula que hay en el Istmo 70 mil pandillas y que solo la mara Salvatrucha aglutina a unos cien mil delincuentes.
A causa de que la creciente violencia tiene indudable relación con el aumento del trasiego de estupefacientes, el papel que le corresponde a Estados Unidos es de especial importancia, pues se trata del principal mercado de drogas ilegales del mundo.
Las enormes sumas de dinero que pueden recaudar las convierte en amenazas para todos los ciudadanos, sin distinción alguna, y constituyen además un serio obstáculo para la democracia, para la economía y, en general, para el funcionamiento de los países centroamericanos.
Los planes para combatir a las maras deben ser consensuados entre los países que se ven afectados por la acción criminal. Indudablemente, las acciones mencionadas no son las únicas que deben aplicarse, pero son un paso en el camino correcto.
Desde hace mucho tiempo, las pandillas dejaron de ser un problema propio de México, Guatemala y El Salvador. Reconocer esto y, por ello, preparar conjuntamente acciones iniciales a corto plazo es una necesidad impostergable. Las maras tienen relación directa con la inseguridad, tema que es el de mayor relevancia en el actual proceso electoral.
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