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Entre la pluma y el bisturí
Bajo la bata blanca de su oficio, muchos médicos llevan su vocación literaria
Por:
Nancy Arroyave
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| La AME mantiene una intensa actividad cultural y literaria. Fotoarte: Dennys Mejía. |
Quizá no sea sólo que el arte de la rima y de la prosa sea inherente a la sensibilidad humana.
Puede ser también que el hecho de enfrentarse cada día con el milagro de la vida, o de batirse en duelo cada jornada con la muerte desate la sensibilidad en los médicos y despierte en ellos una pasión especial por las letras.
De ahí que en todas las latitudes y en todos los tiempos haya galenos que se destaquen en el oficio de escribir y se organicen como un gremio comprometido tanto con el juramento hipocrático como con la disciplina literaria.
Guatemala no es una excepción. El 9 octubre de 1969, uno de los más grandes poetas nacionales, Werner Ovalle López, fundó junto a otros literatos profesionales de la medicina la Asociación de Médicos Escritores, AME, comenta el doctor Fernando Girón, actual presidente de la asociación.
Una organización que, a diferencia de muchas agrupaciones literarias, se ha mantenido y consolidado a lo largo de 38 años, asegura.
Figuras de reconocido prestigio profesional y literario como José ‘el Sordo’ Barnoya, Carlos Federico Mora y Epaminondas Quintana, entre otros, dan cuenta de la seriedad que se imprimió a la AME desde sus orígenes.
Agenda llena
De acuerdo con Girón, la AME mantiene una intensa actividad cultural y literaria. Organiza conferencias, recitales poéticos, coloquios literarios, entrega de libros, talleres didácticos sobre los diversos géneros de la literatura.
Además, organiza homenajes para reconocer el aporte que hacen a la cultura connotados guatemaltecos.
Dentro de esa apretada agenda han instituido actividades anuales como el recital poético femenino, iniciado el año pasado, y el certamen literario Dr. Werner Ovalle López, que se realiza desde 1971 e incluye las ramas de cuento, ensayo y poesía.
Mantienen estrechos lazos de comunicación con otras instituciones literarias y culturales en Guatemala y en países como España, Argentina y Centroamérica.
Además debe mencionarse la Coordinadora de Amigos de AME, integrada por personas altamente identificadas con la literatura y los objetivos de la asociación, como profesionales de otras carreras universitarias, diplomáticos, periodistas, empresarios o simplemente amantes de las letras que “comparten con nosotros nuestros intereses de franca amistad y fraternal convivencia en cada uno de nuestros eventos”, explica el médico escritor.
“Este brazo importantísimo de nuestro quehacer es coordinado por el Dr. Arturo Iturbide Collino, ex viceministro de Salud Pública y Asistencia Social y diplomático destacado de nuestro país”, agrega.
Nuevos logros
Dentro de los más recientes frutos de la AME, Girón comenta que en el certamen literario “se logró este año abrir una nueva categoría que es la de estudiantes de ciencias médicas, pues necesitamos tener un semillero, velar por que la vocación literaria se mantenga dentro del gremio”.
A su juicio fue un éxito pues recibieron 25 trabajos procedentes de las siete universidades con las que hablaron y en las que se sirven carreras dentro de las ciencias médicas.
“Además este año se hizo posible la publicación de nuestra página web (www.intramed.net)”, acota.
La cantidad y calidad de actividades que realiza la AME ponen de manifiesto que para estos médicos la literatura no es sólo un pasatiempo para distraer tensiones acumuladas en el quirófano. Las obras impresas hablan de una verdadera vocación literaria. Así lo demuestran los versos de Ovalle López quien incluyó dentro de su poesía algunos versos dedicados a la profesión, como estos primeros de su poema Médico y cirujano: “Preguntadle su nombre,/ su antiguo nombre alzado/ entre amapolas niñas y claveles sonoros./ Preguntadle el origen de su voz, y el cayado/ de su aorta que tiene la emoción de los coros.// Y Él dirá que su nombre con Hipócrates vino/ y perdura en el nombre de Jesús Nazareno,/ porque es hijo del llanto y capitán del destino/cultivado en el sueño natural de Galeno (...)”.
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Werner Ovalle López
Por:
Nancy Arroyave
Cuenta Roberto Arias, columnista de La Hora, que cuando en Europa le preguntaron a Miguel Ángel Asturias quiénes eran, a su juicio, los más insignes poetas latinoamericanos del momento, él respondió más o menos así: “Puedo mencionar a Pablo Neruda, chileno, y después, para orgullo mío y de mi país, a Werner Ovalle López, quetzalteco, de Salcajá”.
Así de grande es la figura literaria de este guatemalteco que supo combinar su humanismo y su vena literaria en la medicina y la poesía.
Ovalle López (1928-1970) demostró desde temprana edad su inclinación por las letras. De ahí que antes de ser médico se convirtiera en el poeta laureado de los Juegos Florales de Quetzaltenango en 1948 y 1950, hazaña que lograría también en 1960 cuando ya tenía el título de galeno. Esto lo convirtió en el primer Maestre del Gay Saber de esas justas literarias. A este título se sumaría ese mismo año la Orden del Quetzal.
Fue columnista, conferenciante sobre Salud Pública, dentro y fuera del país. Como médico, según Arias, “a los muy pobres que llegaban a su consulta les daba dinero para su pasaje de ida y vuelta a San Juan Sacatepéquez (donde trabajó mucho tiempo), no les cobraba, les proporcionaba muestras médicas y, o les daba dinero para que compraran la medicina”.
Su deceso tomó por sorpresa a familiares y amigos, pues falleció a los 42 años. Sin embargo, comenta el doctor Fernando Girón, “su nombre perdura en varios Institutos, Bibliotecas y Centros de Salud porque es aún un orgullo para nuestro país”.
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Revelaciones: 23 de septiembre, muerte de Freud
Por:
Margarita Carrera
Dos libros sobre la biografía de Freud, uno de Ernest Jones y otro de Peter Gay (ambos voluminosos y traducidos del inglés al español), hablan sobre el cáncer en la mandíbula de Freud y cómo, en su última etapa de vida, se propagaba a través de la mejilla.
La biografía de Catherine Clément, Pour Sigmund Freud, es más breve: un tomo acompañado de excelentes fotografías. Al mismo tiempo es más intensa por su excelente estilo literario. Desde el inicio hace hincapié en cómo Max Schur (médico y amigo íntimo de Freud) había acordado con el paciente acortar el terrible sufrimiento, inyectándole morfina durante tres días. Max le puso la primera jeringa el 21 de septiembre de 1939. Algunas horas más tarde, le aplicó la segunda jeringa y, el 22 de septiembre, la tercera. La morfina cumplió su papel y Freud expiró el 23 de septiembre de ese año. Catherine insiste en el abominable sufrimiento de Freud. Ni siquiera su perra preferida, Jo-fi, soportaba el horrible hedor que salía de su boca, refugiándose en una esquina de su habitación. Freud estaba lleno de llagas que le supuraban. Y, aún así, no dejaba el infame vicio de fumar puro. En sus mejores años, fumaba hasta veinte puros al día. Aún después de treinta operaciones continuó fumando.
El cáncer le había atacado mayormente a partir de 1923. En algunos pasajes Catherine abandona la tercera persona y tutea a Freud. Un diálogo que nos hace sentir la intensidad del sufrimiento de este genio tan perseguido y mal comprendido: “Vous aurez échappé a la Shoah, professeur. Vous n’aurez pas su que vos quatre soers sont mortes dans les camps d’extermination. Il y a tant d’autres choses que vous n’avez pas sues!”.
Después de haber sido rescatado del nazismo, en 1938, y cuando vivía en Inglaterra, además del dolor que le causaba su enfermedad, se veía agobiado por recuerdos infames; entre ellos, la muerte de su hija y el nazismo apoderándose de Austria. Para entonces sus libros ya habían sido quemados. Una vez caída Viena, en donde tenía su casa, tenía la sensación de que el mundo había desaparecido para él. El nazismo se apoderaba de casi toda Europa. Sin embargo, no se quejaba. De manera estoica soportaba todos los males que le aquejaban.
Ya no supo que, después de la catástrofe de la Segunda Guerra Mundial, su psicoanálisis se había esparcido por todas partes. El nazismo lo había prohibido, denominándolo una “ciencia judía”. Sin embargo, durante la “guerra fría”, del otro lado de la “cortina de hierro”, en la Unión Soviética, se le había acusado de ser una “ciencia burguesa” y estaba totalmente prohibido. Por un lado, el triunfo, por el otro, la expulsión judicial, observa Catherine. Pero por los años cincuenta, los investigadores descubrieron ciertas nuevas moléculas capaces de neutralizar los efectos de la locura. Algo que no hubiera sorprendido a Freud, siempre abierto a los avances científicos. Catherine observa: desde tus inicios pensaste que un día, en el porvenir, sería posible que la ayuda de ciertas sustancias químicas aliviarían las enfermedades mentales. Esta idea, escrita en 1939, a las puertas de la muerte, la había formulado desde 1895. De manera que estaba preparado para cualquier novedad. Lo malo fue que los psiquiatras se conformaron con las medicinas y abandonaron el análisis de la mente. Asimismo, se le atacaría en los Estados Unidos, en donde predomina el fundamentalismo cristiano de las diversas sectas. Se le atacaría por ser Freud ateo. Lo mismo lo atacaría el feminismo que observaba sus errores en la interpretación sexual femenina. Muchos ataques continúan en nuestros días.
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Espectáculo teatro-circo
Los malqueridos. Circo fúnebre, es la nueva propuesta, para mayores de 15 años, que presenta en temporada Labulladanzateatro. Teatro de Bellas Artes (Av. Elena y 15 calle) en el marco del proyecto Convivencia con mi barrio. Funciones sábados y domingos, a las 19 horas. Admisión, Q10. Habrá seguridad en las calles aledañas para el parqueo.
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