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La Antigua en ruinas
Múltiples problemas agobian a la ciudad colonial
Por:
Carlos Menocal
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| Seis ruinas al borde del colapso, la falla del colector central, calles dañadas y falta de dinero para la preservación del patrimonio cultural son parte de los problemas que afronta Antigua Guatemala, una mina turística para el país. (Foto PL: Emerson Díaz). |
Mientras Concha de Mendoza habla de los problemas de Antigua Guatemala, se siente la vibración causada por un bus extraurbano que pasa frente a su casa. “Eso es de todos los días”, refiere esta vecina que se ha dedicado al turismo desde hace 50 años.
Mendoza enumera, entre los problemas, que los drenajes están por colapsar, no se han empedrado las calles desde 1940 y ahora han proliferado indigentes. Además, el transporte pesado daña los monumentos culturales y, por si fuera poco, los empleados municipales colocan cepos a los vehículos de turistas y de oriundos de la ciudad.
No sólo Mendoza tiene esa percepción, pues coinciden con ella el conservador de Antigua, Sergio Cruz; el propio alcalde, César Siliézar Portillo, y el urbanista Alfredo Trinidad, quienes alertan sobre el colapso de, al menos, seis ruinas.
Si los problemas continúan, dice Cruz, esta ciudad colonial podría perder el rango de patrimonio cultural de la humanidad que en 1979 le concedió la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, en inglés). “Esto puede llegar a ocurrir si la ciudad se transforma, de tal manera que se pierdan las principales características que originaron que fuera nombrada patrimonio de la humanidad, como por ejemplo, la autenticidad”, enfatiza.
Conscientes de los problemas, esa organización internacional evaluó en el 2004 la situación e hizo una serie de recomendaciones al Estado de Guatemala, para fortalecer el patrimonio cultural. En resumen, sugirió poner en práctica el Plan Maestro de Antigua.
Una dama agónica
Los múltiples problemas de Antigua se deben ver de manera integral, explica Trinidad. A su criterio, el crecimiento desmedido y poco controlado de los asentamientos humanos ha generado que ese municipio, con una población de 50 mil habitantes, sea un centro neurálgico económico para los otros 15 poblados de Sacatepéquez, lo que implica la saturación de Antigua por el transporte y el comercio.
A ello se debe agregar que al menos un millón de turistas llegan a ese lugar cada año (dos mil 379 visitantes por día).
Esta afluencia de personas genera unas 15 toneladas diarias de desechos, que, según Epifanio García, administrador del basurero ubicado a tres kilómetros del casco urbano, son tiradas en un sector de la finca Florencia.
Siliézar reconoce que el vertedero está por colapsar. “La administración anterior tenía abandonado el lugar, y nosotros logramos darle mantenimiento”, afirma. El botadero está a flor de tierra, y, en ese sitio, la basura es clasificada por recolectores de desechos.
Además, el colector general está deteriorado, por lo que el sistema de drenajes está por colapsar. “Yo le pedí ayuda al presidente, y me dijo que me fuera al Instituto de Fomento Municipal a pedir un préstamo. Es urgente reparar el sistema de drenaje y el colector general”, refiere Siliézar.
Al alcalde le preocupa también el transporte que ingresa en las calles empedradas, sin restricción. A diario circulan cinco mil vehículos y unos cien autobuses que provienen de siete municipios.
Los recolectores de basura y los vendedores utilizan el transporte mediano y pesado. Ese movimiento de tránsito y los sismos que ocurren en esa región hacen vibrar los monumentos.
Cruz explica: “Lo difícil es que aquí hay industria que veda cualquier iniciativa por controlar el tránsito”.
El alcalde recuerda que en el 2004 se hizo un reglamento que imponía tarifas para vehículos pesados que ingresaban en esa ciudad. “Los transportistas interpusieron un recurso en la Corte de Constitucionalidad y ganaron el litigio”, expone.
El deterioro de las calles es notable, y a simple vista se pueden ver agujeros que expulsan piedras al paso de los automóviles.
Responsables
La responsabilidad de conservar y mantener un patrimonio de la humanidad recae sobre el Estado y sus habitantes, pero en este caso no sucede así.
El Ejecutivo aporta Q3.9 millones al Consejo de Conservación de Antigua, y participa como integrante de esa instancia.
Trinidad y Cruz coinciden en que esa cantidad es risible. El Consejo apenas tiene un ingreso anual de Q6 millones, que incluyen la recaudación por visitas a los monumentos de la ciudad.
El monto sirve para pago de personal, gastos de funcionamiento y reparación de edificios históricos.
“Hay ruinas que están por colapsar y su reparación demanda recursos. Esa tarea de reparación integral requiere de unos US$40 millones”, afirma Trinidad.
Según el primer viceministro de Cultura, Mario Ellington Lambe, el Estado asigna pocos recursos, no solo al cuidado del patrimonio de Antigua, sino a todos los del país. “La parte cultural es una materia pendiente, y el Ministerio es uno de los que menos recursos tiene”, asegura.
El conservador informa que seis ruinas están por colapsar: El Carmen, Santa Teresa, Santa Clara, San Agustín, San Jerónimo y La Recolección, además de las iglesias de San Juan El Obispo y San Cristóbal El Bajo.
Por esta razón, la Unesco recomendó al Estado actualizar la Ley de Conservación de Antigua y que el transporte pesado deje de circular allí.
El informe de la Segunda Misión de Seguimiento Reactivo a la Ciudad de Antigua Guatemala, encabezada por la arquitecta Isabel Paulina Rigor Savio y que se concretó del 9 al 13 de febrero del 2004, señala: “Muchos de los valores que aún conserva podrían dañarse pronto, si las autoridades nacionales no toman medidas urgentes para frenar o aliviar los problemas que están afectando la integridad de ese centro histórico”.
Recomendó la finalización de un plan maestro, un plan regulador, un plan de manejo y disponer de programas contra riesgos. Además, establecer una zona de amortiguamiento que incluya los recursos naturales que rodean el municipio, controlar los desórdenes públicos de la vida nocturna, implementar medidas para el estacionamiento de vehículos y construir una vía periférica, para eliminar el tránsito pesado.
Sin embargo, ninguna de esas recomendaciones se ha puesto en marcha.
Delincuencia y desorden
El desorden llega al extremo de que prolifera la delincuencia común, que afecta a antigüeños y turistas.
Alfonso Sacbá Pop, uno de los subcomisarios encargados de la seguridad en Sacatepéquez, reconoce que delincuentes comunes quiebran vidrios de autos y asaltan a peatones en el casco histórico de la ciudad colonial.
Antigua cuenta con 122 agentes de la Policía Nacional Civil y 48 especializados en turismo, pero, en realidad, sólo 56 resguardan el lugar, pues el grupo se divide en tres.
La desilusión se ha apoderado de los habitantes, tanto así que Édgar Azurdia, de la Asociación de Guías, da cuenta de cómo el turismo ha bajado.
Mientras, Concha de Mendoza recuerda con nostalgia los años floridos del turismo, y opina que “Antigua está en ruinas”.
Solución: ¿Una ciudad peatonal?
Los urbanistas creen que una de las soluciones para evitar el tránsito denso que agobia a Antigua es convertirla en peatonal.
Sergio Cruz, conservador de la ciudad, dice que allí no hay parqueos y nadie ha invertido en esto.
En el 2004, la comuna antigüeña cobraba Q100 al transporte pesado, pero una resolución de la Corte de Constitucionalidad dejó sin efecto la medida. A partir de esa fecha, camiones e incluso tráileres circulan sin restricción.
El transporte deteriora las calles, y la comuna les ha dado poco mantenimiento. Los vecinos dicen que solo se han hecho “chapuces”.
La Municipalidad de Antigua Guatemala tiene un presupuesto de Q52.6 millones. El año recién pasado usó Q18 millones para sueldos, Q16 millones para propiedad, planta y equipo; Q7.2 millones para pago de servicios, y Q4 millones para materiales y suministros, entre otros gastos.
Recibe Q19.4 millones transferidos del gobierno central, como parte del aporte constitucional, además del IVA-Paz y del impuesto de vehículos.
Transporte pesado: Daños por vibraciones
Al filo del mediodía, un furgón de 13 toneladas recorre las calles de la ciudad colonial para recolectar chatarra en varias dependencias del Estado.
El piloto, quien prefirió omitir su nombre, asegura que no tienen restricción para circular por las calles de Antigua Guatemala.
El tránsito pesado hace que la tierra vibre, lo que genera daños en monumentos históricos a punto de colapsar.
Los vecinos se quejan, además, de que el tránsito pesado daña las calles empedradas del casco histórico, sin que la municipalidad haga algo al respecto.
Calles empedradas
Los baches que se observan en las calles de Antigua Guatemala representan peligro para los peatones, pues cuando los vehículos transitan, saltan piedras que pueden lastimarlos. Las instituciones de socorro cuentan que han atendido a casi una docena de transeúntes que han sido lesionados por esa causa.
Recolección de basura
Las empresas privadas recolectan la basura en camiones de dos toneladas. Luego tiran los desechos en el vertedero ubicado a tres kilómetros del casco urbano de la ciudad colonial.
Explican los trabajadores del basurero que a diario estos camiones tiran, al menos, 15 toneladas de desechos.
Ruinas están afectadas
En las ruinas del Convento de La Recolección trabaja una sola persona, la misma que cobra por el ingreso. La falta de guardias permite que los visitantes hagan pintas en las paredes de uno de los patrimonios de la humanidad. El deterioro de las estructuras también preocupa a los conservadores.
Contaminación
El vertedero ubicado frente a la finca Florencia podría hundirse en breve.
Los clasificadores de basura dicen que sienten cómo tiembla el relleno que la municipalidad acomoda para depositar más desechos, y que las llantas de los camiones recolectores se hunden en la tierra floja.
En el 2004 hubo una advertencia
La Unesco sugirió aplicar medidas urgentes en Antigua.
En 1979, Antigua Guatemala fue incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad, ya que, según se informó, esta ciudad poseía valores que merecían su inscripción en esa nómina.
En el 2004, la arquitecta Isabel Rigor, de la Misión de Seguimiento de la Unesco, informó que sobre Antigua se cernían varias amenazas, y que muchos de esos valores podían perderse, si no se tomaban medidas.
Sugirió poner en marcha un plan maestro, pero hasta ahora no se ha hecho.
Recomendó controlar el desorden público y evitar el paso de transporte pesado por la ciudad.
Cifras
26 monumentos históricos se encuentran en Antigua Guatemala.
6 de ellos están por colapsar, si no se toman medidas urgentes de reparación.
Q6 millones es el presupuesto del Consejo para la Protección de Antigua.
145 personas trabajan en el Consejo; de ellas, 109 son empleados de campo.
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