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HOMO ECONOMICUS ¿Pobreza disminuyendo?
La industria de la pobreza está pobre.
Por:
José Raúl González Merlo
Por ponerles atención a las encuestas electorales, no les pusimos suficiente atención a los resultados de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) que fuera publicada recientemente. Y quizás, porque los resultados mostraron una ligera mejora fue que tampoco hubo mayores comentarios. Cómo se nota que lo único que nos interesa resaltar son las malas noticias…
De acuerdo con dicha encuesta la pobreza, como porcentaje total de la población, habría bajado entre el 2000 y el 2006, de 55 a 50 por ciento. Una noticia de esa naturaleza debería haber provocado mayor atención de los medios de comunicación y de la opinión pública. Que la pobreza caiga en un porcentaje tan significativo no ocurre a diario.
Especialmente cuando diversos grupos interesados repiten como loros que las “medidas neoliberales del gobierno de empresarios han acentuado la pobreza en el país…”. ¿Qué pasó? Pasa que, cuando hay buenas noticias, éstas no venden; y son pésimas noticias para los “colectivos” que viven de la pobreza. Ya sea por motivos políticos o por razones ideológicas, la noticia no causó el furor que hubiera causado si el porcentaje de pobres en el país hubiera subido un 5 por ciento. ¿Se imagina la bulla que hubiera habido?
Aunque tener un 50 por ciento de pobres no es noticia de la cual nos podamos sentir orgullosos, algo estamos haciendo en la dirección correcta. El principal problema es que la velocidad a la que lo estamos haciendo no es lo suficientemente rápida para poder sacar a más gente más rápido de la pobreza.
Hay otras cosas interesantes de ese estudio. De acuerdo con la encuesta, sólo un 30 por ciento de aquellos considerados como “empleados” es pobre, mientras que un 48 por ciento de los que se consideran “independientes” es pobre. ¿Cuál es la forma más rápida de sacarlos de la pobreza? ¡Convirtiéndolos en empleados! Pero para ello necesitamos una empresa y capital que les dé trabajo.
La cosa no es como nos dicen los colegas socialistas y marxistas. El capital no es el enemigo del proletario. Al contrario, es el factor que lo sacará de la pobreza. Los enemigos ideológicos del capital (que buscan ponerle impuestos como el impuesto sobre la renta) son los peores enemigos del pobre. Sin capital no habrá empleos, y sin empleos reinará la pobreza.
Por andar perdidos en la demagogia de la “justicia social” y los innumerables “derechos” que hemos inventado, somos incapaces de atacar las verdaderas fuentes de la pobreza. Hay que crear las condiciones económicas y jurídicas que den certeza al capital nacional y extranjero, y ello nos sacará de pobres.
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