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Guatemala, martes 04 de septiembre de 2007

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Además, en esta sección:

Anuncian a ganadores
Juegos Florales de Quetzaltenango
Por: Carlos Benigno Loarca

Foto de portada
Osmundo Arriola, primer poeta laureado. (Foto PL).

Como cada año, tres escritores recibirán los lauros de una de las justas literarias más importantes a nivel hispanoamericano: los Juegos Florales de Quetzaltenango.

En su 70a. edición, los galardones del certamen recayeron en el escritor mexicano José Landa y los guatemaltecos Mynor González Alvarado y Adolfo Escobar Hernández.

En una ceremonia que se celebrará la noche del 13 de septiembre, en el Teatro Municipal, se mantendrá viva esta tradición de la ciudad altense. La actividad contempla la salutación a la reina, Yaqueline María Huertas, a cargo del poeta laureado, José Landa.

Así lo dio a conocer el director de la Casa de la Cultura de Occidente, Juan José Gramajo, quien desde hace 25 años ha tenido a su cargo anunciar a los ganadores en su calidad de Secretario de la comisión de los Juegos Florales.

Este organismo está integrado este año por la delegada municipal, Patricia Barrios, presidenta, y por Edna Rodas, miembro de la junta mantenedora.

Los galardonados

Landa salió ganador en la rama de poesía con su obra Casa en la mirada, la cual presentó con el seudónimo Viaje subcutáneo.

En la rama de cuento, el jurado inclinó la balanza a favor de Adolfo Escobar Hernández quien, con el sobrenombre de Rusticatio, participó con el cuento El gusano, el topo y el diablo.

En teatro, la obra ganadora fue Los gigantes, de Mynor Antonio González Alvarado, cuyo alias fue Ottoviedo Volta.

Los tres escritores laureados recibirán un premio en efectivo de Q25 mil.

Los Juegos Florales de Quetzaltenango se realizan desde 1916, con motivo de las fiestas de independencia. El primer poeta laureado fue Osmundo Arriola, con su poema Canto a Minerva, quien saludó a la primera reina, Olga De León.

Los primeros poetas en obtener el lauro de maestres del Gay Saber (primer lugar en tres ocasiones) fueron el quetzalteco Werner Ovalle López, en 1960, y el salvadoreño David Escobar Galindo, en 1983.

Distinción

Escritores laureados:

José Landa, con su obra Casa en la mirada (poesía).

Adolfo Escobar, con su obra El gusano, el topo y el diablo (cuento).

Mynor González, con su obra Los gigantes (teatro).

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Pinturas Minerva 2007
Por: Redacción Cultura

La mexicana Minerva Martínez inaugurará su exposición de pinturas hoy, en el Museo Miraflores.

Sus lienzos recrean escenas de la vida cotidiana o de historias leídas, comenta Martínez.

“Mi tema recurrente son las mujeres, ..mujeres emancipadas, que dejan todo por estar un tiempo juntas y pasársela bien, unas juegan cartas, otras organizan una exposición floral y fuman, porque tienen ese derecho y les gusta”, agrega.

La artista maneja las técnicas de batik, hindú, óleo y acuarela. Sus obras han estado expuestas en varios estados de México y Estados Unidos.

El acto de apertura se llevará a cabo a las 19 horas. El museo está ubicado en la 7a. calle 21-55 zona 11, Paseo Miraflores.

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PLASTICA
El Lector y el libro

Por: Irma de Luján

En el proceso técnico que actualmente vivimos, siempre se menciona casi con alegría la “desaparición del libro”.

Es posible que un lejano día el libro se convierta en un objeto pretérito, recordado, pero al que se recurrirá siempre.

Con el ácido humor de Bernalrd Shaw uno de sus personajes en una comedia pensaba que el error radicaba en crear libros no para leerlos sino para el deleite de la vista, el personaje decía “esto es lo que se llama un trabajo hermoso. No hay nada mas bello que un libro, con sus bien ordenadas columnas de letra negra, con sus impecables orlas y la reproducción de las mejores obras de arte, pero hoy en día no sé lo que pasa, la gente en lugar de mirar las letras se distrae en leerlas”.

Algunos piensan que la fecha de la invención de la imprenta fue el hecho que marcó en algunos hombres el imparable vicio de la lectura. La rápida y barata reproducción de libros permitió un mayor número de lectores y el poder leerlos en privado, en esos tiempos sólo se podía leer en bibliotecas. Hecho en apariencia insignificante pero que conlleva un cambio radical en la vida cultural del hombre.

Hay mucha gente que se lamenta de la democratización del libro puesto que al abaratarse perdió calidades estéticas, lo cual es menos lamentable que la manía norteamericana del “Best Seller”. Para que se vendan tantos libros y sea un negocio verdaderamente rentable se editan por ejemplo libros como El Código Da Vinci, libro mediocre que a base de propaganda se convirtió en eso: un “Best Seller”.

Éstos enriquecen al autor, al escritor y al librero, pero empobrecen la mente de quienes ingenuamente los leen. Es decir se tienen que sacrificar el gusto de las personas y la calidad de contenido.

Indudablemente la época áurea de la edición fue el siglo XVIII y XIX. He tenido en mis manos muchos libros de esa época, son absolutamente primorosos. Por ejemplo: El Quijote ilustrado por Gustave Doré, es una joya donde prevalece el buen gusto y el buen hacer; las poesías de Bécquer encuadernado en pergamino, decorado a mano con unas delicadas acuarelas, proporciona un placer estético tenerlo en las manos, no digamos Los Cuatro libros de arquitectura de Sebastián Serlio, en donde cada ilustración es un grabado en madera (Editado 1538).

Pero admitamos que el sacrificio de tal riqueza cede a las exigencias de la difusión. La objeción más corriente y constante que se le hace al lector como hábito (quedan excluidos los investigadores) es flagrante individualismo que llega al egoísmo, probablemente sea cierto. La posible desaparición del libro dicen que será la consecuencia económica de los avances técnicos, y eso, confieso, me deja tan indiferente como el último viaje al espacio, del cual lo único que me llamó la atención es que los astronautas no pueden estornudar a causa de la gravedad.

Un buen lector no lee como el profesor. A un buen lector le gusta releer, a un buen lector no le gusta prestar sus libros, un buen lector lee más de un libro a la vez según sea la hora. Mi actitud ante la técnica es medianamente positiva, pero admitamos que la computadora informa, pero el libro enseña.

Nota: Por un lamentable lapsus, en mi columna anterior hubo una equivocación y se cambió el apellido del pintor salvadoreño César Menéndez por Méndez, pido se me disculpe.

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Novela editada por Letra Negra

La novela El primer suicidio de Abel Calles, escrita por Carlo Prato, será presentada mañana, a las 19 horas, en Alianza Francesa, 5a. calle 10-55 zona 13, finca La Aurora.

Los comentarios estarán a cargo del Pablo Álvarez.

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