|
HOMO ECONOMICUS Democracia de voluntarios
Un proceso electoral de orgullo nacional.
Por:
José Raúl González Merlo
Es importante reconocer cuando las cosas se hacen bien en nuestro país. Pero cuando se trata de una transición democrática, es mucho más importante resaltarlo. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) puede sentirse orgulloso de haber culminado esta primera parte de su trabajo.
Con todo y que fue el TSE más criticado en nuestra historia democrática, las elecciones generales se llevaron a cabo sin mayores problemas.
Primero se le acusó de ser un tribunal débil, al no haber podido detener el prematuro arranque de la campaña electoral. Luego se le presionó por diversas denuncias de violencia electoral.
Finalmente, hasta se le acusó de irresponsable, por no posponer las elecciones ante la amenaza del huracán Félix. Con o sin fundamento, las críticas quedaron atrás, y lo que queda para el futuro de las próximas generaciones es un proceso electoral razonablemente bien organizado y limpio.
Nuevamente, el TSE logró “sacar la tarea”. Lástima el aburrido e irrelevante discurso de su presidente el día de las elecciones. No obstante lo anterior, felicitaciones a todos sus magistrados y personal de apoyo.
Y también una especial felicitación a los miles de jóvenes voluntarios. Su entusiasmo y participación es una buena señal de que nuestro proceso democrático está quedando en buenas manos. En particular, quiero destacar la labor del ingeniero Michael Áscoli, presidente de la Junta Electoral del Distrito Central (el más grande de todo el padrón electoral).
Él y su equipo, junto con los miles de voluntarios que trabajaron en la coordinación y en las juntas receptoras de votos son la base de nuestra democracia participativa.
Vale la pena recordar que el ingeniero Áscoli fue injustamente atacado por la maquinaria del FRG, quien trató de impedir que asumiera el cargo, acusándolo, sin fundamento, de favorecer al partido oficial. Sin embargo, los hechos demuestran que hoy, al igual que en elecciones anteriores, Áscoli y su equipo han ejecutado dignamente su responsabilidad. Haber puesto en tela de duda su honorabilidad e integridad es una muestra más de la bajeza de sus detractores.
Ahora toca terminar la tarea. La segunda vuelta será la culminación de nuestra transición democrática y una nueva prueba para todos. Sin embargo, puedo decir que vi a miles de guatemaltecos acudiendo a votar en familia, con entusiasmo, en forma pacífica y paciente.
Esta es una de aquellas oportunidades en las que nos hemos proyectado al mundo como una nación que resuelve sus diferencias políticas de manera pacífica y que es capaz de llevar este complejo proceso en forma ordenada. Es un gran momento para ser guatemalteco y para sentirse orgulloso de nuestra patria y nuestros conciudadanos.
|