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DE MIS NOTAS Supremo éxito electoral
Felicitaciones a todos los guatemaltecos.
Por:
Alfred Kaltschmitt
Los pronósticos no podían ser más desalentadores un año y medio antes de las elecciones: los efectos de los problemas derivados de las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos habían impactado el proceso electoral, como la descentralización de las juntas receptoras de votos (con miles de nuevas mesas que operar), aumento de los plazos del calendario electoral y la carencia de un régimen de delitos electorales, que no los tipificaba a éstos porque no fueron incluidos en la reforma pendiente del Código Penal y se tradujo en una ley que, al no tener el poder coercitivo necesario, generó inconsistencias y contribuyó a crear una imagen de debilidad del TSE. El fruto de este vacío fue aprovechado por algunos partidos políticos para transgredir la ley a sabiendas de que no había sanciones.
Las campañas adelantadas se vieron como lo más natural, y aunque hubo intentos del TSE de obligar al cumplimiento del espíritu de la ley, el asunto no pasó de algunas impugnaciones en la Corte de Constitucionalidad, que no tuvieron efecto alguno.
Con esos presagios oscuros entramos en la fase final del proceso electoral. Escenarios de zonas rojas de violencia dibujaban un pronóstico bastante delicado, y muchos no escondíamos nuestra preocupación. Hasta la meteorología parecía tener incidencia negativa el día de las elecciones.
En el set de Canal Antigua y Radio Infinita instalado en el centro de cómputo del Tribunal Supremo Electoral, los analistas compartíamos durante los cortes comerciales, casi con intención de calmarnos mutuamente, que “ojalá nos equivoquemos y que todo salga bien”.
Para sorpresa de muchos, las elecciones se llevaron a cabo el pasado domingo en forma normal, con escasos brotes de violencia y sólo algunos incidentes menores. El Tribunal Supremo Electoral, como un todo, funcionó a la perfección y la participación ciudadana superó el 55 por ciento.
Poco a poco, los reportes de nuestros corresponsales comenzaron a llegar de todo el país con informes que indicaban más normalidad y masiva participación que incidentes o anomalías serias.
Al final de la tarde, fue evidente, para todos, que las elecciones 2007 habían sido una fiesta cívica digna de retratarse como entre las mejores de las últimas elecciones. Por varias razones: la ampliación de los centros de cómputo y mesas permitió aumentar la participación de muchos guatemaltecos que no tuvieron que recorrer grandes distancias para votar.
También fue muy interesante ver cómo aumentó también la participación de las mujeres en estas elecciones, quizás por la misma razón de cercanía y el ejemplo de mujeres que se postularon a diversos cargos de elección popular.
El papel que jugaron los medios de comunicación no puede ser soslayado. Ahí estuvieron, dispersos por todo el territorio nacional, haciendo presencia y llevando a cabo la labor de comunicación social que permitió no sólo informar minuto a minuto de todo el desarrollo electoral, sino también ejerciendo una especie de auditoría del proceso.
Durante la cobertura electoral de casi 20 horas que junto a mis colegas y analistas asociados Pedro Trujillo, Pancho Beltranena, Sylvia Gereda y Giovanni Fratti, pudimos llevar a cabo desde el set en Canal Antigua y Radio Infinita FM 100, pudimos detectar, durante las numerosas entrevistas que hicimos a políticos, empresarios y líderes de la sociedad civil, una satisfacción especial, una especie de júbilo producto de la fiesta cívica que estábamos viviendo.
Este sentimiento especial me da la esperanza de que nuestra patria tiene rumbo y norte bien marcados, y que con el concurso de todos podemos llevar a nuestro país a puerto seguro, superando los problemas y los obstáculos de nuestro subdesarrollo.
Felicitaciones a los miles de héroes voluntarios que participaron en el proceso. Felicitaciones a los magistrados del Tribunal Supremo Electoral. Felicitaciones a todos los guatemaltecos.
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