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HORIZONTES Ganamos todos
Ganamos todos a los ojos de la comunidad internacional.
Por:
Francisco Beltranena
Cuando han pasado 18 horas de la culminación del proceso electoral y se pueden ver con más claridad los resultados, es posible hacer varias reflexiones. Quizás lo más importante es que los guatemaltecos, indistintamente de nuestras preferencias electorales, ganamos con el evento electoral.
Los que participamos el domingo, asistimos al sexto evento electoral en el que, a pesar de los grandes cambios que sobre él pesaron como producto de las reformas de segunda generación de la Ley Electoral y de Partidos Políticos.
No obstante los problemas que se dieron en al menos siete municipios de los 40 que se consideraban altamente peligrosos, en el resto del país se pudo respirar un ambiente de civismo que lo hace sentirse a uno optimista por el futuro de Guatemala.
Ganadores y perdedores se han sometido (en su gran mayoría) a la decisión popular, lo que consolida nuestra democracia y ahuyenta, sin duda alguna, los pensamientos oscurantistas de los que nuestra historia da cuenta. Los procedimientos institucionales han podido desarrollarse y los cambios trascendentales que entraron en vigor no afectaron de manera sensible el resultado electoral.
Los y las guatemaltecas, sin ponernos de acuerdo todos, decidimos integrar un Congreso de la República en el que los consensos serán necesarios para implementar tanto las políticas de Estado como las políticas de gobierno a lo largo de la próxima legislatura. Como ciudadanía, entregamos a los diputados electos un reto institucional mayor que el que podrán imaginarse, al asignarles la responsabilidad de desarrollar institucionalmente los grandes cambios que Guatemala espera.
La Presidencia y Vicepresidencia de la República, también por decisión soberana, fueron pospuestas para una segunda ronda. Los dos binomios, Colom-Espada y Pérez-Castillo, deberán someterse ahora al escrutinio de los ciudadanos, para determinar cuál será el mejor para dirigir los destinos de la Nación, asumir la representatividad del Estado y rodearse del mejor equipo.
Ganamos todos en este sentido, porque tendremos la oportunidad de escoger al binomio que llene mejor los requisitos que les hemos impuesto.
Ganaron los jóvenes comprendidos entre los 18 y 35 años de edad, porque fueron ellos los que, siendo mayoría y con sus decisiones, comenzaron un relevo generacional del todo necesario en nuestro querido país.
Ganaron los y las ciudadanas de la Guatemala rural y olvidada, quienes recibieron el proceso electoral a las distancias más cortas de sus hogares en la vida política de la Nación.
Ganamos los investigadores de las ciencias sociales, porque aprendimos de los nuevos retos y dificultades que todos estos cambios nos plantean en un mundo de desarrollo tecnológico y de alta velocidad. Ganamos los académicos y nuestras universidades, porque demostramos que fuimos capaces de poner a disposición del proceso a tantísimos y talentosos jóvenes que demostraron la calidad de futuro que tiene nuestra Guatemala y su vocación de héroes de la democracia.
Ciertamente, ganamos todos a los ojos de la comunidad internacional. Demostramos hasta la saciedad, con los votos emitidos, que los prejuicios contra nuestro presente a la luz de nuestra diversidad cultural y étnica son cosa del pasado.
Y con todo esto, y mucho más que no he mencionado, ganaron los adolescentes y niños, quienes cuando tengan la edad para votar recibirán un sistema más institucionalizado y con cobertura a nivel nacional, cerca de la casa, donde agradecerán a los que les antecedieron por haber desarrollado una cultura cívica de la que ellos serán herederos.
Finalmente, y para mí en lo personal no por ello menos importante: aprendí a no caer en la tentación de contestar a las abusivas columnas que en mi contra se escribieron en los últimos días por el simple hecho de hacer análisis crítico sobre los resultados de las encuestas preelectorales.
Es mi principio como comunicador social no atacar a nadie, pero ellos sí me atacaron, con nombre propio algunos, y otros de manera solapada. A todos ellos les digo: pierden su tiempo y sus energías, porque yo no me enojo, al contrario, y gracias a ellos, yo también gané. ¡Hasta la próxima!
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