|
EDITORIAL Unas elecciones dignas de encomio
Antes de realizar cualquier análisis de las posibles causas y consecuencias de las elecciones del domingo, es necesario expresar algunos criterios no sólo independientes del resultado obtenido por los 14 binomios participantes, sino centrados en el proceso y en la manera como funcionó el Tribunal Supremo Electoral (TSE) en condiciones adversas causadas por el clima y otros factores.
Lo primero que debe señalarse es que estos comicios, además de legales, fueron representativos, al ser mayoritarios, como también ha ocurrido en la primera vuelta de 1985, 1990, 1999 y 2003. Al mediodía de ayer, y hecho el escrutinio del 96 por ciento de todos los centros de votación, habían participado tres millones 505 mil 730 ciudadanos, lo que representa el 58.53 por ciento de los cinco millones 990 mil 26 personas legalmente capaces de votar.
En la segunda vuelta, la única representativa -por ser mayoritaria- fue la de 1985, aunque con una participación 7 por ciento menor.
No se puede dejar de señalar que en esta ocasión hubo cuatro mil mesas adicionales de votaciones, lo que facilitó la presencia ciudadana en todo el país, sobre todo, en las áreas alejadas. Por eso es válido señalar que fue correcta la medida, y especular que de haber habido buen tiempo todo el día de ayer, la participación habría sido aún mayor.
La disminución mencionada se debe, en buena parte, a que en la primera vuelta se juegan las alcaldías locales y las diputaciones. Por esta razón ocurren los incidentes, sobre todo en poblaciones pequeñas, donde las pasiones se desatan con facilidad, aunque esta vez fueron realmente muy pocas.
Las elecciones dominicales demostraron además la necesidad de cambiar la fecha. Llovió a torrentes al mediodía en la capital, luego de una mañana esplendorosa, con lo cual se justificaron las preocupaciones de algunos analistas a causa de esa dependencia de factores climáticos.
Por eso es urgente comenzar, desde este momento, las gestiones del caso para efectuar cambios de fecha y reducir a un mes el tiempo que debe mediar entre las dos vueltas.
Al respecto del TSE, es justo indicar que tuvo listos los datos en un tiempo aceptable. A las 3 de la mañana de ayer ya se conocían los resultados del 76 por ciento de las mesas. La logística fue correcta; en los votos capitalinos se utilizó por primera vez en América Latina un sistema de chips electrónicos que impiden la alteración de resultados, y fue exitosa la división de mesas, en 400 votantes -con datos actualizados- y en 600 -con datos no actualizados-. Las primeras tuvieron una participación mayor.
Por estas causas, los observadores internacionales estaban plenamente justificados al alabar no sólo la organización, sino la participación popular, con madurez y respeto, en un abrumador porcentaje de los casos. Lo ocurrido el domingo demuestra que, a pesar de todo, el sistema político democrático guatemalteco se encuentra en el camino correcto, y que los ciudadanos cumplen con su tarea cuando se les requiere. Falta ahora que los políticos se porten a la altura de las circunstancias.
|