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COLABORACIÓN La libertad de elegir
Para la segunda vuelta, no debe haber alianzas.
Por:
José Miguel Argueta
Me parece un condicionante poco alentador para los procesos democráticos la facilidad con la cual un político elegido para un cargo popular por un partido cambie, según intereses, para apoyar al candidato de otro partido con el cual distan ideologías, formas de pensar y teorías políticas.
Esa manera de proceder que se ha visto en alcaldes y oportunistas prueba, una vez más, que los ejercicios democráticos distan de favorecer las necesidades del pueblo. Así, también, el simple opinar o manifestarse a favor del partido contrario desde la plataforma del propio partido muestra una enorme fragilidad política desde las bases y líderes de los partidos políticos.
Si dentro del proceso electoral existe segunda vuelta, ésta debe ser totalmente ajena a los candidatos y partidos que no alcanzaron el primero y segundo lugares en la intención del votante.
Ese caudal electoral es una decisión libre y soberana del pueblo. Incluso debe ser punible el que un candidato se manifieste en una elección que no le compete desde la plataforma de su partido.
Si tuviera que dar una opinión a los candidatos que llegaron a la segunda vuelta, sería ésta:
acepten su posición con humildad, no se envanezcan, y reconozcan que cada voto conseguido a pulso representa el interés de un genuino guatemalteco para que las cosas cambien.
Para la segunda vuelta, no debe haber alianzas, coaliciones, mancomunidades, reuniones, acuerdos, pactos, convenios ni triquiñuelas entre los partidos, cuyo candidato presidencial no llegó a la segunda vuelta. Su participación política es agua bajo el puente. Ya pasó, y no tenemos más vela en este entierro.
Por el contrario, si los punteros se abstienen de alianzas y realizan una campaña limpia con entereza política y con visión de cambio, sin asociarse al caudal electoral de otro partido, demostrarán lo que tantas veces han repetido: que realmente, como partido, son la respuesta y el cambio para Guatemala. Que tienen una orientación y camino claro.
Si por el contrario, se manifiestan decididamente orientados a crear trincas infernales, pactos, tratados, arreglos, manifestarán ser unos verdaderos oportunistas contrarios al ejercicio libre de la democracia. Realmente, son tres los contendientes en la segunda vuelta: los dos partidos punteros y, como tercer elemento, el abstencionismo de la población, que por esas malas prácticas resulta ser el gran ganador.
Los guatemaltecos necesitamos un gobierno con políticas claras, que nos apoye a que cada uno, con nuestro trabajo, nos dignifiquemos como personas y construyamos la sociedad que queremos para nuestras familias.
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