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EDITORIAL Llegó el momento de ahorrar energía
El precio internacional del del petróleo, que ha experimentado un aumento constante desde hace varias semanas, al haber llegado ayer a US$82.51 por barril obliga a que los países dependientes de los energéticos extranjeros, como es el caso de Guatemala, empiecen con toda seriedad a planificar acciones para ahorrar energía y al mismo tiempo buscar formas de fuentes energéticas distintas.
El territorio guatemalteco tiene facilidades para producir energía por medio del petróleo, pero está imposibilitado de procesarlo, por lo que depende de los vaivenes del precio internacional de ese producto perecedero.
Sin embargo, tiene posibilidades de energía eólica y geotérmica, caracterizadas porque su materia prima es imposible que termine, así como de energía hidroeléctrica, cuya pervivencia depende del cuidado que se tenga para evitar la desaparición de los bosques cercanos a dichos proyectos y a los embalses.
En la actualidad, la proporción de energía eléctrica obtenida de los derivados del petróleo, no solamente es muy alta, sino los plazos que fueron firmados hace algunos años son demasiado largos, todo lo cual hace que aumentos en el precio petrolero deriven no sólo en los altos precios que deben pagar los usuarios, sino en el costo de los productos nacionales, con la consiguiente debilidad para conquistar mercados.
Ante estos aumentos, incontrolables y ajenos a las autoridades guatemaltecas, éstas se ven obligadas a realizar campañas de concienciación del ahorro de la energía, en todos los campos: casas, vehículos, fábricas, además de alumbrado público.
El factor primordial es convencer a los usuarios de la importancia crucial de la acción individual de cada persona, la cual, sumada en millones de casos, marca la diferencia en las cantidades que debe pagar el país.
Por supuesto, eso implica además que los cobros de energía doméstica no sean calculados por área, sino por cada casa, a fin de permitir a los vecinos que cumplan, los frutos de su disciplina. Necesita, además, de que los automovilistas comprendan la necesidad de tener sus ve-
hículos en excelente estado, en general, para reducir al mínimo el gasto. Y así se pueden mencionar otros muchos casos que aparentemente no tienen relación directa.
Los pasos previos para la construcción de hidroeléctricas deben empezar de inmediato. Son obras que traspasan el limitado lapso de cuatro años de cada gobierno. Son políticas de Estado y por ello no tiene sentido señalar la necesidad de esperar hasta que los nuevos gobernantes se sienten en la silla a partir de enero. Los atrasos en iniciar estos proyectos se pagan después con aumentos generalizados de precio y sus consecuencias directas e indirectas para la economía nacional.
Aumentos de este tipo obligan también a ciertas decisiones de disciplina nacional. Es necesario ceder en algún tipo de comodidad o de derecho de locomoción, porque el hecho simple y muy fácil de comprender es que la energía nacional debe depender, en lo posible, de materias primas que estén presentes en el territorio guatemalteco.
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