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Urge sustituir cédula de vecindad por DPI
Es necesario para evitar irregularidades
Por:
Edwin Paxtor, Jessica Osorio
La primera vuelta electoral puso de manifiesto, una vez más, la urgente necesidad de que la cédula de vecindad sea sustituida por el Documento Personal de Identificación (DPI), que brinda mayor seguridad y más garantías a los comicios.
La existencia de cédulas alteradas y el hallazgo de varios documentos con el mismo número de registro han puesto en duda la legitimidad de los comicios en municipios como Chinautla y San Pedro Ayampuc, en el departamento de Guatemala, y en Antigua Guatemala, Sacatepéquez.
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) expresó públicamente que no asume ninguna responsabilidad por esos ilícitos y que, de acuerdo con el Código Municipal, es responsabilidad directa de los registradores de vecindad.
El problema radica en que los registradores civiles han dado el mismo número de cédula a dos personas, pero con distintas actas de registro.
Leonel Escobar, director del Departamento de Inscripción de Ciudadanos y Elaboración de Padrones (Dicep), coincidió en que los errores son responsabilidad de las comunas.
De acuerdo con las cifras de Dicep, existen 279 registros, en todo el país, con números de cédulas duplicados, para un total de 18 mil 746 casos.
Prevenir este problema ha tomado años. El DPI se empezó a discutir a partir de la firma de los acuerdos de paz, en 1996. En ese momento fue concebido como Documento Único de Identidad. Sin embargo, en 2005, un año después de la reforma a la Ley Electoral, la Comisión de Asuntos Electorales propuso cambiarle el nombre por el actual.
La cédula de vecindad se ha utilizado en los últimos 72 años, pero deficiencias como el hecho de que la fotografía sea proporcionada por el ciudadano, que carece de certeza jurídica y que se puede obtener de forma anómala, dadas sus características, llevaron a proponer el DPI.
El vicepresidente Eduardo Stein viajó la semana recién pasada a Washington, para buscar, entre otro tipo de apoyo, financiamiento para poner en marcha el Registro Nacional de Personas (Renap), que daría vida al DPI.
Sin embargo, Ángel Alfredo Figueroa, magistrado que preside el Renap, solicitó prorrogar al próximo año la entrada en vigencia de esa entidad, ya que por ahora no se cuenta con recursos para su funcionamiento.
Futuro poco alentador
Los miembros del Mirador Electoral ven complicado poner en marcha el documento sustituto de la cédula de vecindad, incluso, para los comicios del 2011.
José Dávila, del Instituto Centroamericano de Estudios Políticos, explicó que con el cambio de Gobierno las autoridades del Renap podrían ser sustituidas, lo cual vendrá a entrampar más los procesos.
“Es necesario sustituir la cédula de vecindad por un documento más seguro, como el que está vigente en países como El Salvador, en donde la persona recibe un número de registro, el cual permanece aunque ella haya fallecido”, destacó el analista.
A criterio de Dávila, implementar el DPI podría tomar entre cuatro y seis años más.
Mientras tanto, las dudas han empañado varios procesos electorales. Susana Asencio, ex candidata a la alcaldía por Antigua Guatemala, denunció: “Hubo actualización de ciudadanos cuyas direcciones en la cédula de vecindad no existen. A todas luces, son datos falsos”.
En Chinautla, Arnoldo Medrano, alcalde que logró ser reelecto y fue señalado por su presunta relación con la duplicación de cédulas, reconoció que ese problema ha existido en esa comuna desde mediados del siglo pasado.
En Zacapa, desde 1932 hasta 1980 se consignaba en un libro “doble” un mismo número de cédula a un hombre y a una mujer.
Silvia Catalán, encargada del registro de cédulas en ese municipio, confirmó que detectaron el problema luego de que el TSE rechazara algunos documentos que tenían el mismo número.
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