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VENTANA Operación Rescate
“A Giuseppe Teruel le duele Guatemala, por la gente que vive en las calles”, cantó el Clarinero.
Por:
Rita María Roesch
“La calle es un infierno donde la gente vive atrapada entre la vida y la muerte. Es muy difícil salir de allí pero no es imposible”, me dijo Giuseppe Teruel, un guatemalteco de mediana edad que hace seis años fundó la organización Operación Rescate, con el fin de darle una palabra de aliento y una cena caliente, una vez a la semana, a la gente que vive en la calle.
Giuseppe llega a las zonas más pobres y peligrosas de la capital. Conversé con él la semana pasada. Las historias que ha vivido son desgarradoras.
“Imagínese”, me dijo, “Paquito* tenía cinco años cuando su papá le dijo en La Terminal: ‘Sentate aquí, ahorita regreso’. Pero nunca volvió. ¿Qué le pasó a Paquito? La gente de la calle, los charamileros, los drogadictos, los delincuentes, las prostitutas, se convirtieron en su familia. La calle lo acogió. Paquito tiene ahora 12 años. Hasta la fecha se droga. No conoce otra forma de vida. No sé si Paquito podrá salir de ese infierno”.
“Ronaldo* tenía 7 años cuando huyó de su casa, porque su padrastro lo golpeaba terriblemente.
La calle se convirtió en su hogar. A los 22 años era uno de los pandilleros más temidos en la zona 1. Lo apodaban el Diablo. Vivía en una casa abandonada atrás de la gasolinera Shell que queda cerca del edificio de Finanzas. Una noche le dije: ‘Un día estarás de mi lado sirviendo cenas conmigo y contándoles a otros cómo Dios te ayudó a cambiar’.
Me fui ganando su confianza. Cerca de la casa donde dormía Ronaldo fue construida una iglesia evangélica. Allí Ronaldo hizo la promesa de cambiar. Pasó un año sin drogarse ni delinquir.
Logré conseguirle un cuartito para que tuviera dónde ir y saliera de la calle. Hoy trabaja como tramitador en Finanzas, y muchas veces me acompaña a repartir comida y darles una palabra de esperanza a otros con su ejemplo”.
Muchos pandilleros han retado a Giuseppe. Recientemente, uno de ellos le gritó: “¿De dónde venís?”, y se levantó la camisa para mostrarle sus tatuajes. Giuseppe le respondió: “Pertenezco a las fuerzas especiales del ejército de Dios. Sentate, y te voy a dar tu comida. El joven me obedeció”.
Rosario* tiene 12 años, está en sexto grado de primaria y es la abanderada del programa educativo Apóyate en Mí, que Giuseppe fundó desde hace tres años. Este programa atiende a 106 niños, niñas y jóvenes que no pueden asistir a la escuela pública.
Reciben clases de acuerdo con el sistema tutorial (home schooling) del colegio Hebrón, que está avalado por el Ministerio de Educación. La mamá de Rosario fue asesinada a quemarropa el año pasado, cuando vendía cajas de aguas en La Terminal. ¿Qué habría sido de Rosario si no asistiera al programa educativo de Giuseppe?
Los niños tienen hasta el servicio de un bus que los lleva y los trae a los lugares donde viven, reciben desayuno y una refacción, tal vez las únicas comidas completas del día.
Escribo esta columna para dar a conocer la titánica tarea que realiza la organización Operación Rescate. Su esfuerzo debería generar una oleada de ayuda formal y sincera. Giuseppe anhela comprar 32 manzanas de terreno cerca de la capital para tener un hospital de rehabilitación, un albergue para los ancianos abandonados, una escuela-hogar para la niñez desamparada.
Necesita urgentemente el apoyo profesional de psicólogos para tratar los casos de abuso sexual que sufren muchos de los niños (as) y jóvenes que asisten al programa educativo.
El abuso sexual es otro cáncer del que es víctima la niñez y la juventud guatemalteca. El índice es altísimo. Lo peor es que les mata el alma. Hasta la fecha, los cambios al Código Penal, que tipifica este delito, no han sido aprobados por el Congreso. Los abusadores no pueden ser castigados como lo merecen.
¿Cómo queremos tener una juventud sana, que no se involucre en las maras, si no les hemos brindado una mano compasiva, firme y amorosa para que encauce su vida? “Ahora tenemos la oportunidad de hacerlo”, dijo el Clarinero, y levantó su patita y me hizo la señal de paz y amor.
Llame al 5305- 7364, o visite la página web: http://www.operacionrescate.org
* Nombres ficticios
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