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COLABORACIÓN Notas sobre la paz
La paz genera riqueza para los pueblos.
Por:
José Miguel Argueta
Cuando escribo para mis paisanos, quiero tener el cuidado de usar el lenguaje preciso para que no se tergiversen las palabras, porque los guatemaltecos solemos entender las cosas de forma muy particular y, a veces, contraria a lo que se quiere decir.
La irenología es la tendencia a buscar y accionar a favor de la paz. La polemología es la tendencia a realizar acciones en torno de la creación de conflictos y animadversiones. Tanto la paz como la guerra tienen su lugar en la civilización humana.
La paz genera riqueza para los pueblos. El amargo fruto de la guerra siempre es la desesperanza, la podredumbre y la desaceleración económica. A veces creemos que las consecuencias de la guerra son beneficiosas porque generan empleo para una causa; sin embargo, las consecuencias a largo plazo son totalmente destructivas.
El próximo gobierno elegido deberá garantizar la paz. La convivencia pacífica de los guatemaltecos nos asegura, nos augura esperanza y desarrollo en lugar de miseria. Por el contrario, Guatemala es un país esclavo de sus pasiones, de su violencia y de su intolerancia.
Sin embargo, como afortunado contraste, los guatemaltecos pueden ser en sí mismos individuos libres, deseosos de superación y crecimiento familiar, a través del trabajo honrado.
Miles y miles de familias guatemaltecas han tenido que olvidar la nación donde enterraron el ombligo, y han adoptado como patria un nuevo país que les garantiza trabajo, bienestar y un espacio para desarrollar sus capacidades.
Los chapines que no nos vamos al norte, que nos quedamos aquí, debemos aprender a ser ciudadanos libres. El concepto de patria, de nación, es muy distinto del de la mutua cooperación, sobre todo, en un mundo tan globalizado como el de hoy.
La idea de país despierta pasiones en el futbol; en las comidas típicas, como el revolcado, el fiambre, los chuchitos, los tamales; en la música, como Ricardo Arjona o Carlos Peña. Sin embargo, a nivel de productividad, de ser eficientes, los ciudadanos son libres, aunque su nación sea esclava por ideales que no existen.
El mejor aporte de los gobernantes es facilitar un estado de Derecho, un camino de paz por el cual todos, con lo que sabemos hacer, procuremos el bienestar de nuestros hijos, nuestra esposa, nuestros padres. Queremos un sendero de paz, y no de violencia; no de muertes extrajudiciales, sino de certeza jurídica. Necesitamos menos burocracia y más acciones productivas.
Esa debe ser la expectativa del voto de los guatemaltecos. No voten tanto por un presidente, por un Estado paternalista. Voten por aquel que los apoye a ser productivos.
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